Qué lástima de manga. Este tomo de cierre presenta los mismos problemas que los anteriores, diría que en cierto modo reforzados por ser el último y aquel que debe atar cabos sueltos. La poca preparación con el personaje de Ryan, el excesivo misterio que envolvía a Sophia y hace que en este tomo me dé bastante igual por estar insertada a última hora, los predecibles plot twists que pueblan el volumen y esa sensación general de confusión han provocado que no haya podido disfrutar de la lectura. El objetivo inicial se trunca por alguna razón que no comprendo, casi como si Nagano hubiera decidido cambiar de foco y género tras los primeros capítulos.
Y es que todo parece achacarse no tanto a problemas básicos de estructura narrativa como a la duración de la serie. Parece que me repito bastante porque últimamente me quejo de lo mismo, pero creo de verdad que un par de capítulos más, si no varios tomos, habrían venido muy bien a Nagano para perfilar su historia. Sé que tenía tendinitis y que trabajó cuatro años para publicar estos cuatro tomos (para que os hagáis una idea, Oda publica cuatro tomos de One Piece al año en publicación semanal e Isayama, tres de Ataque a los titanes en publicación mensual), así que tampoco quiero desmerecer su esfuerzo. Tan solo creo que, a nivel de storytelling, The Cradle of the Sea deja mucho que desear con su falta de detalle en los personajes tanto principales (Evan ha sido un afterthought hasta el final) como secundarios (véase todos los miembros del Lady con la única excepción de Louis) y una trama que no termina de estar enfocada nunca, en que todo sucede demasiado rápido y donde cada acción parece un capítulo más en vez de un merecido clímax. De ahí que eche la culpa a la duración del manga: todos estos problemas podrían haberse resuelto con tiempo y dedicación a cada escena.
A pesar de todo, de esa historia que termina enrevesándose sin razón (hay cosas que todavía no me han quedado claras), de esos personajes que son mucho carisma y poca profundidad, de esas escenas de acción tan desconectadas del resto, el manga ha tenido sus virtudes. Virtudes que se han llevado hasta este tomo: el dibujo es impresionante; el diseño, precioso, y la ambientación, muy conseguida. Ojalá Nagano hubiese dedicado más tiempo a perfilar cada espacio, la verdad, porque con lo poco que hay, demuestra que sabe hacerlo. Pero, en última instancia, una forma bonita no sirve de mucho si su contenido es pobre. Me sabe mal no haber disfrutado de The Cradle of the Sea, pero ¿quién sabe? Es posible que la autora publique en el futuro una obra a la que dedique más tiempo y que sea capaz de pulir todas las aristas. Habrá que seguirle la pista.
Coup de cœur pour le dessin depuis le début de la série. L'histoire mérite un voire deux tomes pour détailler certaines situations, pour autant on a une vraie fin, l'histoire se tient même si c'est très rapide le dénouement...