Esta novela es engañosa. Me la venden como el estudio de la moralidad en la televisión venezolana, pero para nada. Es, simplemente, un par de personas que están atrapadas en el Maelstrom de la ficción, que por supuesto, no tiene moralidad, ni sentido, ni lucidez. Cada personaje lo acepta y lo enfrenta, y ya. Esta novela no va de la televisión venezolana, va de convertirnos en eso que creemos que odiamos, o cambiar nuestro rumbo, o dejarnos llevar por la corriente, o ver que esa corriente no es lo que queríamos. Habla de todo con dos voces (y en mi opinión, la tercera voz cantante, la de Rafael Quevedo, es tan protagonista como las dos principales), la de un joven y la de un hombre de cincuenta, ambos en el inicio y desembocadura de esa corriente tan loca que es la televisión. Son vidas en un contexto que acaban fusionándose, inevitablemente. 4/5.