La ejecución de Sócrates llevó a Platón a la convicción de que la democracia es un régimen estructuralmente corrupto pero no porque lo sean los políticos, sino porque se trata de un sistema basado en la retórica y el comercio de opiniones que carece de defensas contra la demagogia.
Platón señala que todo intento humano por construir una Ciudad justa inevitablemente está condenado al fracaso. Pero nos dice también algo muy importante: que está inscrita en el alma una inevitable tendencia a buscarla
Solo el conocimiento legitima el ejercicio del poder, así que solo quienes se consagran a él merecen gobernar.
Considerado primer filósofo de la historia, Tales de Mileto.
Platón por parte de su madre descendía del legislador Solón, otro de los Siete Sabios.
La Atenas intelectual y artística se oponía a la Esparta militarizada.
Un gobierno basado en el miedo, creía, estaba condenado a fracasar siempre.
Todos los males de la política provienen, a decir del filósofo, del hecho de que son las opiniones, las pasiones y los intereses, en vez de la razón, los que gobiernan las decisiones de los humanos.
guirigay: Gritería y confusión; Lenguaje oscuro y difícil de entender.
Sócrates, el maestro que ha sido asesinado precisamente por perseguir la verdad,
Solo cuando los conceptos están claros, la política deja de ser un comercio de la verdad para convertirse en proyecto común.
(Socrates) Es el más justo porque está en paz con su conciencia y no tiene miedo a la muerte.
La justicia implica no buscar el provecho propio.
Una vida sin examen no merece ser vivida.
Las Ideas no pueden tener cuerpo; no hay Ideas en el mundo de las cosas, las cuales simplemente son copias de las Ideas.
La ciencia es a la opinión lo que la realidad a su reflejo.
Si todo cambia, lo bueno y lo justo de hoy podrían no serlo mañana pero, si existe un modelo de perfección, entonces disponemos de una regla y un modelo para actuar con sentido entre los cambios y la multiplicidad de las cosas.
sobre el amor, nadie sabe nada, porque lo buscan donde no se encuentra, en los cuerpos que cambian y en las pasiones inestables, en vez de buscarlo en las almas y entre las Ideas eternas.
Solo quien ha comprendido la centralidad de las Ideas y no se ha dejado engañar por el cuerpo logra un auténtico placer (intelectual).
El amor es un instrumento del conocimiento y cuando se convierte en una pasión, cegadora por irracional, resulta incluso deleznable.
El alma es el hombre mismo y el cuerpo no deja de ser una especie de cárcel, o incluso una tumba, de la que pretende escapar mediante el conocimiento y la práctica de la virtud.
auriga: "la razón"
Las pasiones y los intereses están demasiado vinculados al cuerpo perecedero; no les corresponde la lucidez propia de la Idea y, por tanto, quedan excluidos de la eternidad.
Los placeres solo son falsos si nos desvían del conocimiento, que es lo que llena de sentido al alma.
Quien ha vivido por las Ideas no trata de prepararse para la muerte, simplemente ha conocido una vida superior a la meramente física, es decir, ha sabido vivir. Y por eso mismo no tiene miedo a la muerte.
Así, quien haya pasado su vida sin filosofar, es decir, sin amar ni aspirar al conocimiento, entrará en un bucle de muertes y reencarnaciones.
El cosmos fue creado a partir de modelos geométricos no por una necesidad estética, sino porque el modelo de la realidad es matemático. El auténtico arte divino no es poético, sino geométrico.
El hecho mismo de votar no implica que el resultado sea el más correcto (y ni tan solo el más factible) porque las convicciones y los intereses cambian y, además, un político ambicioso, aliado a un sofista que le suministre argumentos convincentes, puede persuadir con más éxito que un político honrado.
Solo la educación puede grabar para siempre las convicciones justas en el alma de los hombres.
Quien ejerce el poder solo intenta acrecentar el propio, favorecer a los amigos o lograr ser pasablemente feliz en sociedad esquivando las incomodidades de la vida en común. Para un sofista es solo eso: sacar provecho de los humanos, como el pastor lo hace de su rebaño.
Para Sócrates, esta situación de injusticia es la que fragua la decadencia de las ciudades.
Tres necesidades humanas básicas, la comida, la vivienda y el vestido, exigen que los humanos colaboren entre sí.
Una vez conocida la luz del Sol y la idea de Bien, siente la necesidad de compartirlo. Puede creer que «padecería cualquier cosa» antes que soportar su vida anterior de encarcelado, pero también siente la obligación de compartir lo que sabe con los prisioneros de la caverna, quienes, por su parte, lo desprecian y creen que el sabio «por haber subido hasta lo alto se había estropeado los ojos».
Si el hombre que ha conocido la luz del Sol intentase desatar a los prisioneros: «¿no lo matarían si pudieran tenerlo entre sus manos?».
Hay que llevar al poder a quienes «son realmente ricos, no en oro sino en la riqueza que hace la felicidad, una vida virtuosa y sabia»
Evitar que el Estado sea asaltado por políticos demagogos y ladrones, o en términos platónicos, «pordioseros y necesitados de bienes privados»,
Proponer, como hace Platón, que los lazos familiares se disuelvan, que la propiedad sea común o que gobiernen los sabios en vez de los fuertes o de los ricos, solo puede resultar atractivo a un escaso número de almas refinadas y amantes de la Justicia y el Bien.
De los militares no se puede esperar auténtica virtud, sino tan solo honor.
En una democracia no gobierna el mejor sino el más popular: es el reino de los sofistas, el reino de las opiniones y no del saber.
«La guerra civil» es el destino último de los gobiernos democráticos y se salda con la irrupción de una tiranía o dictadura.
En la tiranía el gobernante no tiene ningún conocimiento ni virtud; no hay otro tipo de ley que no sea su voluntad. «Envidioso, desleal, injusto, carente de amigos, sacrúego, anfitrión y nutriente de toda maldad, y a consecuencia de todo esto, infortunado al máximo», el tirano es, en el fondo, un hombre profundamente desgraciado.