Banco de sangre dice algo y su contrario. Como la sordidez y la ternura que su autor encontró al ver las imágenes captadas por la fotógrafa Nan Goldin para su libro The ballad of sexual dependency y que sirvieron de primera inspiración para poemas, personajes y situaciones.
Poemas de la soledad y la búsqueda, lugares cercanos y extraños, habitaciones, almacenes, ventanas desde las que ver aviones y, al mismo tiempo, tu reflejo en lavabos azules. Televisores encendidos en estancias donde las máscaras se colocan sobre animales heridos. Una espiritualidad buscada y no encontrada en el último templo posible, el cuerpo, los sentimientos.
Carlos Zanón (Barcelona, 1966) poeta, novelista, guionista, articulista y crítico literario. Su dedicación a la novela negra ha hecho que se haya emparentado su obra con la de autores como Vázquez Montalbán o Jim Thompson.
Banco de sangre, título escogido por Carlos Zanón como la canción de Bon Iver. El autor regresa al mundo de la poesía oficialmente —aunque sólo hay que leer cualquiera de sus novelas para saber que nunca la ha abandonado—, y que surgió en su mente gracias a un libro de la fotógrafa Nan Goldin.
Este es un poemario que golpea con palabras como hace siempre Zanón en su narrativa; pero los golpes, aunque más íntimos, no dejan de ser menos potentes. Más cercanos, pero también con esa locura de emociones con las que nos alimentamos. Carlos Zanón mostrará cómo se desangra para inmediatamente después ir al banco de sangre a recibir una nueva transfusión, un nuevo chute, para empezar otra vez y apostar en esa ruleta rusa de los sentimientos.