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Raymundo Betancourt es el ciudadano modelo: profesionista honesto y responsable, solidario y comprometido con el bienestar de su comunidad. Pero como la vida no sólo es trabajo, también se permite dos sencillos placeres cotidianos: los chicles de canela y las niñas que mantiene secuestradas en su sótano.
El monstruo pentápodo nos enfrenta sin ambages ni eufemismos con la mente oscura del asesino, del psicópata adorable y manipulador ante cuyos encantos sucumbió Aimeé –otra “pequeña”, pero a su modo- hasta el punto de volverse cómplice a cambio de un poco de amor.
Liliana Blum es tan hábil como despiadada. No se toca el corazón para empujar al lector al foso donde habita esa bestia con piel de ángel que se esconde a plena luz y que podría ser tu vecino, o el mío, o el de cualquiera…
181 pages, Kindle Edition
Published February 16, 2017
«Porque la persona que se llevó a Cinthia tenía que ser un hombre ¿no? No podía ser de otra manera. Si algo le habían inculcado bien las monjas del colegio, además de la letra puntiaguda y perfecta, era que había que cuidarse de los hombres, animales incontenibles.»
«Al tratarse de los hombres, el libre albedrió salía sobrando porque ellos eran incapaces de controlarse.»
«Cinthia intentó pensar en su papá, pero no pudo. Los papás huelen a hombre, a desodorante de hombre, a crema de afeitar, a esa loción agresiva para la nariz, a cigarro, a alcohol. El monstruo olía un poco a papá. ¿De verdad? Al menos el olor le resultaba vagamente familiar.»