Creo que es evidente que es temprano en la bibliografía del escritor, pero siento que captura muy bien un momento particular de la historia de Bogotá, uno que leyendo desde el punto de vista de la nostalgia es fácil de romantizar. La Plaza de Mercado que en fotos se ve preciosa, la iglesia de Santa Inés, que al tener siglos de historia hoy queremos que no se hubiera demolido, y una calle que potencialmente podía ser más peatonal en vez de la Carrera 10 que tenemos hoy, pero que en realidad estaba llena de miseria. Muy interesante la visión y las contradicciones de quienes se hacen llamar voceros del pueblo.
Aparte de todo, este libro me hace pensar en el fracaso infinito que han sido TODOS los planes para "salvar" este sector de la ciudad, incluido la vergonzosa destrucción del barrio San Bernardo, todo por apelar al gran capital y al fantasma de un libre mercado, que antes que "regularse solo", ha empeorado la situación cada vez peor. Estoy mamado de esa manera de hacer ciudad, Dios mío.