Este libro me ha demostrado en pocas palabras lo absolutamente absurdo que es tener prejuicios e ideas infundadas de una autora. Ya me pasó con los Highlanders, me pasé años pensando que eso era ‘basura’ literalmente, y mira, algunas sagas se han convertido en mis preferidas. Y bueno, también me pasó con la novela romántica y especialmente la victoriana, con 16 años nunca pensé que leería ese tipo de libros que consideraba pastelosos y malos. Y ahora, con 23, pensando que la señora Roberts era la típica cansina, resulta que escribe maravillosamente bien y que este libro es precioso.
“—No tienen cara. Uno de ellos lo tenía cogido con fuerza y lo hacía llorar. Darren me llamó, pero yo escapé corriendo. Escapé y lo dejé con los monstruos. Y ellos lo mataron. Lo mataron porque yo escapé.
—No. —Lou abrazó a la desdichada niña y le permitió llorar sobre su pecho mientras le acariciaba el cabello—. No, tú corriste a pedir ayuda. ¿No es así, Emma?
—Quería que viniera mi papá.
—Era lo mejor que podías hacer. No eran monstruos, Emma. Eran hombres,hombres malos, y tú no podrías haberlos detenido.
—Prometí que cuidaría a Darren, que jamás dejaría que le ocurriera nada.
—Intentaste cumplir tu promesa. Nadie te culpa de nada, querida.”
El libro es duro ya desde un comienzo. Primero con la madre biológica de Emma, que es para echarle de comer a parte, pero es que luego con el secuestro y muerte de Darren, empieza a ser todo bastante duro. Eso tiene muchas consecuencias, y además, queda bastante claro que ahí hay mucha tela que cortar. ¿Quién ha sido?
“—Te he dejado en paz. Te he dejado en paz aquí sentada, hora tras hora. Te he dejado en paz cuando necesitaba tu apoyo más que nunca en la vida. Y todas las noches te dejo en paz, aunque espero que no me des la espalda. Que solo por una vez no me des la espalda. Maldita sea, Bev. También era mi hijo.
—No me toques. No soporto que me toques. —Brian retrocedió. Bev se levantó de la mecedora y fue hacia la cuna.
—No soportas que te toque. —Brian estaba a punto de estallar de furia—. No soportas que te mire. No soportas que te hable. Hora tras hora, día tras día te quedas aquí sentada como si fueras la única que sufre. Esto tiene que acabar, Bev.
—Para ti es muy fácil, ¿verdad? —Sacó la sábana de la cuna y la apretó contra su pecho—. Te sientas a beber y a componer tu música como si nada hubiera ocurrido. Es tan fácil para ti que da asco.
—No. —Extenuado, se llevó las manos a los ojos y apretó—. No es fácil, pero no puedo dejar de vivir. Darren está muerto, y yo no puedo hacer nada para cambiar las cosas.
—No; no puedes hacer nada. —El dolor impotente era como ácido sobre una herida abierta—. Tenías que dar una fiesta esa noche. Tenías que meter a toda esa gente en nuestra casa. Tu familia nunca fue suficiente para ti... y ahora Darren está muerto. Necesitabas tener más, más gente, más música. Siempre más. Y una de las personas que dejaste entrar en nuestra casa mató a mi hijo.”
Me cabreé mucho con Bev tras esta conversación. En mi propia familia esto se ha vivido, ya que cuando mi tío murió mi abuela estaba siempre fatal porque “su hijo” había muerto. ¿Y mi abuelo qué? Siempre he dicho que debe ser devastador perder a un hijo, pero sea como fuere, echarle la culpa a tu pareja no va a hacer que vuelva. Está muerto, lo último que necesitas es romper y destruir aquello que te queda y que puede ayudarte a superarlo y aprender a vivir con ello.
“Tener una relación sexual con alguien es fácil... y vacío. Por muy excitante que sea cuando lo estás haciendo. Pero hacer el amor con alguien es una experiencia completamente distinta. Tú misma lo descubrirás cuando llegue el momento. Podría decirse que, cuando hay sentimientos de por medio, es una experiencia sagrada.”
Me ha encantado que un cantante de rock con tanta fama dijera esto. Un hombre, con mucha experiencia, con una vida vivida, que sea capaz de decirle eso a una chica joven que es como su hija: me ha gustado. Sobre todo porque huye del tópico de: folla y bebe, vive tu vida y sé happy. No. Tienen más cabeza que eso.
“—Jamás volveré a hacerte daño, Emma. Lo juro. Me iré si quieres. Puedes divorciarte de mí. Solo Dios sabe qué haré sin ti, pero no te pediré que me permitas quedarme. Es solo que... joder, todo parece salir mal. El disco no se está vendiendo tan bien como esperábamos. No conseguimos el Grammy. Y... y deseo tanto tener un hijo.
Se echó a llorar, sosteniéndose la cabeza con las manos. Emma estiró los dedos tímidamente y le tocó el brazo. Drew estuvo a punto de lanzar una carcajada, pero aferró la mano de su esposa y cayó de rodillas junto a la cama.
—Por favor, Emma. Sé que el hecho de que me estuvieras acosando y te pusieras en mi contra no justifica lo que hice. Perdóname. Dame otra oportunidad. Haré lo que sea para compensarte.
—Lo superaremos juntos —murmuró ella.
Drew hundió la cara en el cobertor y sonrió.”
“—No, Drew. Por favor. ¿Qué he hecho?
El la aferró del cabello y volvió a golpearla antes de que pudiera gritar.
—Lo sabes muy bien, ramera. —Le dio un puñetazo en el pecho y Emma cayóal suelo—. Toda la noche, toda la maldita noche he tenido que estar a tu lado, sonriendo, fingiendo que tus estúpidas fotos me importan. ¿Acaso crees que alguien, uno solo de los presentes, fue a verlas? —La levantó por los hombros. Sus dedos furibundos le dejaron marcas rojas en la piel—. ¿Acaso crees que interesas a alguien? ¡No! Fueron a ver a la hijita de Brian McAvoy. Fueron a ver a la esposa de Drew Latimer. Tú no eres nadie. —La soltó.”
No había manera. En el libro no sabía si cogerla a ella y darle de hostias, de matarlo a él, de matarlos a ambos… las escenas de maltrato tanto psicológico como físico se sucedían. Ya se veía venir desde un primer momento que Drew no era trigo limpio, con toda esa suficiencia y la manera en que celebran su boda… no, no me gustaba. Pero es que cada paso que daban, y cada escena… era aún peor. Me lo ha hecho pasar mal, pero a la vez también me ha puesto rabiosa. Y sé de lo que hablo, he vivido 18 años de mi vida con un maltratador como padre, y no cambian, con el tiempo van a peor.
“—Y que lo digas —murmuró él—. Póntelo y ya está.
Emma ahogó una carcajada.
—Es la propuesta más romántica que podría soñar una mujer.
—Ya te lo he pedido demasiadas veces. —Le puso las manos en la nuca—. ¿Qué te parece esto? —Le dio un beso suave, amoroso y prometedor—. Nadie te amará más que yo. Solo quiero toda una vida para demostrarlo.
—Eso está muy bien. —Emma parpadeó para contener las lágrimas—. Muy bien. —Sacó el anillo del estuche y lo miró—. ¿Por qué tiene tres círculos? —Pasó la yema del índice por las tres esferas de diamantes enlazadas.
—Uno es tu vida, otro es la mía. —Michael tomó el anillo y se lo puso con delicadeza en el anular—. Y el otro es la vida que haremos juntos. Hace mucho tiempo que estamos conectados.
Emma asintió y lo estrechó en sus brazos.
—Quiero comenzar ese tercer círculo, Michael. Ahora mismo.”
De principio a fin. Lleno de tópicos de novela romántica, y con ciertos tópicos también de la música, pero pausado, con un argumento lógico, coherente, personajes interesantes, secundarios a la altura y el punto justo de amor, pasión y humor.