De 1973 a 2014, durante cuatro décadas, la columna semanal ''Inventario'' fue referente insoslayable para comprender la cultura en México. La inmensa erudición de José Emilio Pacheco permitía a sus lectores acercarse lo mismo a la literatura mexicana que a la universal, a la historia y a los hechos culturales más significativos. Pacheco buscaba entender los acontecimientos ligándolos a contextos más amplios, de manera muchas veces inesperadas. ''Inventario'' se convirtió desde los primeros años en un nuevo género literario, un espacio donde cabía y donde todo se conectaba con todo en textos siempre ágiles, apasionantes e inteligentes, donde la historia y la literatura se cruzaban constantemente y donde a menudo se tenía la sensación de estar ante momentos cruciales. En el género ''inventario'' convivían naturalmente la imaginación y la información, el sentido del humor y los textos más finos sobre los grandes poetas de la historia, de Safo a Juan Gelman. Muchos de los temas volvían en nuevos ''Inventarios'': la Intervención francesa, los liberales del siglo XIX mexicano, López Velarde, Darío, Borges, Paz, el modernismo, Vasconcelos, el asesinato de Obregón como escenario para personajes de ficción. Pacheco siempre quiso que sus ''Inventarios'' se recogieran en libro, pero nunca todos. La presente selección sigue sus instrucciones y recorre las variadísimas facetas de esta columna. Estos tres tomos incluyen un terco de los textos publicados y dan cuenta clara de su merecido prestigio. Inventario. Antología es el libro más largamente espera de José Emilio Pacheco.
José Emilio Pacheco Berny fue un poeta y ensayista mexicano nacido en Ciudad de México en 1939.
Empezó a brillar desde muy joven en el panorama cultural mexicano, gracias a su dominio de las formas clásicas y modernas y al enfoque universal de su poesía.
Además de poeta y prosista se ha consagrado también como eximio traductor, trabajando como director y editor de colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales. Ha sido docente universitario e investigador al servicio de entidades gubernamentales.
Entre sus galardones se cuentan: Premio Nacional de Poesía, Premio Nacional de Periodismo Literario, Premio Xavier Villaurrutia, Premio Magda Donato, Premio José Asunción Silva en 1996,el Premio Octavio Paz en el año 2003, el Premio Federico García Lorca 2005, el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2004, la XVIII edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2009 y el Premio Cervantes en 2009.
De su obra poética se destacan: «Los elementos de la noche» en 1963, «El reposo del fuego» en 1966, «No me preguntes cómo pasa el tiempo» en 1969, «Irás y no volverás» en 1973, «Islas a la deriva» en 1976, «Desde entonces» en 1980, «Trabajos en el mar» en 1983, y «El silencio de la luna» poemas de 1985 1996.
Falleció el 26 de Enero de 2014 en su ciudad natal. Le sobrevive su esposa, la periodista Cristina Pacheco.
Desde febrero, los inventarios de José Emilio Pacheco me han acompañado en mis tiempos libres, ante todo mis horas libres en la escuela. Su prosa sencilla, clara como el agua de la llave, deliberadamente pedagógica, resulta notable. Esa sencillez se profesionaliza con la práctica, pero, ante todo, desde la pasión. Y si algo puede leer en los inventarios de Pacheco es la pasión por la historia. Cada texto sigue generalmente un mismo principio: la celebración. En varios casos, el centenario de tal o cual cosa. Por ello, predominan textos históricos. Aquí hay grandes lecciones de historia mexicana. Debido a que están descritas con pasión narrativa y precisión informal, la historia se vuelve algo fascinante de consultar, sin el exceso académico o la rigidez de las fechas. Tampoco hay una vara moral para medir las acciones de los personajes que desfilan por estas 700 páginas: Venustiano Carranza, Vicente Guerrero, Santa Anna, Porfirio Díaz, Alvaro Obregón, Plutarco Elías Calles. Sí hay una mirada inteligente y una potente imaginación también al momento de reconstruir voces y acontecimientos. Hay también un importante rescate de la memoria mexicana, reivindicando personajes olvidados por la burocracia y la política mexicanas. Si bien predominan estos inventarios sobre la historia, hay reseñas y reinterpretaciones sobre la literatura. Pacheco es un gran lector y, nuevamente motivado por la pasión, hace potentes ensayos sobre poetas poco reconocidos y grandes nombres de la literatura mundial: desde Manuel Maples Arce hasta Franz Kafka.
En resumen, no hay en estos inventarios uno solo que no contenga una frase de ingenio o un momento de aprendizaje.
Primar parte de una antología que presenta las opiniones del autor en la crónica literaria e histórica del siglo XX. Escaparate de anécdotas y hechos que han marcado el arte literario y las raíces no sólo de México, sino de la República de las Letras e Hispanoamérica.
El infinito sólo es mesurable en términos de tiniebla: donde brille un sol habrá fronteras, certidumbres” “Ocios y apuntes”, 26/nov/1979
Uy, no sé ni cómo empezar. Tenía pendiente esta lectura. Compré esta edición de los Inventarios apenas salió en 2017, me acuerdo perfectamente del día que fui con una amiga a la librería Jaime García Terrés en CU. Y desde entonces los tenía pendientes, aunque los había nomás hojeado. Amo a José Emilio Pacheco y sus Inventarios, esta primera parte de 3 de una antología del total que escribió, no hicieron más que incrementar la admiración que tenía por él. en la columna que publicaba en Proces, y empezó en Excélsior, Pacheco desplegó todo su talento y erudición y, como la gota de agua que va modelando la piedra, dio forma a una obra monumental de una densidad y riqueza que, para mí, lo ponen como la cima del periodismo cultural. Además escribir esto, una columna semanal de este tipo, en a época anterior al internet y la facilidad de información qe nos otorga, es una proeza titánica. Además no era un columna sólo de literatura, era en buena medida una de historia, a veces tocando temas directamente históricos (nótese la fascinación que tenía Pacheco con la figura de Álvaro Obregón) o porque tomaba como excusa las efemérides (que los x años de tal evento, los y años de la publicación de tal obra, el centenario de x autor) para hablar: hasta aquí se presenta el tema del tiempo como la obsesión de Pacheco. Otra cosa interesante es que en los inventarios, el talante crítico de Pacheco es bastante más explícito que en su obra literaria, y aunque para cualquier lectura atenta de la misma esto le resultará esperable, no deja de ser interesante que aquí Pacheco cuestiona al capitalismo, se burla de un lector homofóbico que le escribió y se cuestiona sus sesgos machistas. A veces tocaba temas super recientes, en eso me sorprendió muchísimo la columna sobre el golpe de Estado en Chile apenas unos días después. Fui muy constante en ir comentado los adelantos, y no quiero agotar muchas cosas que repetiré en la lectura de los otros dos tomos, que espero completar este año. “Leer es saber asociar” dice en una columna, y entre muchas cosas, el Inventario es una clase maestra del saber leer a la que siempre voy a regresar.
No tengo duda, a José Emilio Pacheco le costó uno y parte del otro escribir semanalmente esta columna. Inventario es una locura, una enciclopedia de literatura e historia. Por donde se le lea, brinda información y busca comprender el tiempo. Contiene artículos, ensayos, memorias, reseñas, retrospectivas, suposiciones y hasta chismes que, como el diría, no son más que relatos literarios.
Una antología imprescindible, de la cual el lector no puede hacer más que agradecer la generosidad de don José Emilio Pacheco por legar obra tan lustrosa y significativa para nuestras letras y para bien de nuestro espíritu.