"El Efecto Midas" de Manuel Dorado es un thriller, que entra de lleno en el género fantástico, sobre un grupo de personas con superpoderes (los llamados inflexores cuánticos), que pueden modificar la realidad con su pensamiento, deseando que pase tal o cual cosa. Cuando un inflexor cuántico puede llevar adelante modificaciones de la realidad de gran envergadura se dice en el libro que posee "El Efecto Midas". Este tema central está inmerso en una interesante y entretenida trama de aventuras, espías, investigadores, viajes, y, como no, romance incluído.
El autor: Manuel Dorado, sin ser un Borges, escribe bastante bien, con oficio. El nivel de tensión narrativa se mantiene firme, atrapante, es de agradable audición, y muy imaginable: a la par que escuchaba el audiolibro mi cerebro procesaba e iba convirtiendo todo en una especie de película mental. Dorado escribe con mucha soltura y solvencia, más que un artesano de la palabra es un artista que se permite exhibir sus habilidades narrativas a lo largo y ancho de la obra. A años luz de un mediocre improvisado como Mario Escobar, del que escuché recientemente un par de audiolibros. Hay en la obra una muy buena caracterización de personajes, que hasta cierto punto evolucionan, interactúan, y se influyen. Me han gustado los diálogos, los pensamientos expresados en la narración, todo fluye de manera muy armoniosa. El hombre, el escritor digo, es muy hábil y lo demuestra: hace literatura que entretiene y agrada al que la escucha o lee, y ese creo es otro de los objetivos básicos de la literatura: entretener, estimular la imaginación, dejar ideas en la cabeza del lector que lo hagan interiorizarse en tales o cuales temas. Nada aburrido, pero no sólo eso: deja ideas que pueden estimular desarrollos mentales posteriores en el lector u oyente.
Una salvedad: me ha parecido encontrar que el autor tiene un defecto similar al de otros escritores de thrillers: como que no se anima a dar un paso más allá en el desarrollo de sus propias ideas, en un sentido amplio. Tal vez su conservadurismo, o cierto temor a no ser bien visto, o tal vez a destacar en la muchedumbre de escritores similares, creo que lo ha hecho quedarse en lo chiquito, y no terminar de desarrollar una idea poderosa, que podría haber dado para mucho más, a mi modo de ver. Todo lo contrario de autores como Octavia Butler, que abren al lector las maravillas del Universo y diría que lo fuerzan a expandir la mente y ampliar la visión que se tiene de la realidad.
Párrafo aparte para el lector del audiolibro: Joan Mora. Si bien en los primeros capítulos me ha chocado un poco el acento de su voz, tal vez demasiado español para los oídos americanos, es notable su habilidad para simular las distintas voces de los protagonistas de la narración, aún los femeninos. Esto le da mucha dinámica al procesamiento interno a nivel cerebral que cada uno hace de los escuchado y facilita mucho la representación mental de lo narrado en el audiolibro.
En síntesis, recomiendo la escucha del audiolibro: entretiene, se disfruta, y deja algunas ideas para extrapolar y desarrollar.
Un saludo.