Este tomo sobre el divorcio entre Deadpool y Shiklah me emocionaba un poco y lamentablemente el resultado final es una insípida historia de acción sin gracia ni nada más.
Para empezar tenemos que mencionar que el origen de la relación surgió en una serie en internet, exclusiva de la aplicación de cómics de Marvel, llamado Deadpool Tha Gauntlet. En esta historia Deadpool se ve envuelto en un drama entre Dracula, Shiklah y el mundo sobre natural de Marvel. Para salvar el mundo y mantener el balance, Deadpool y Shiklah se casan. Esto lo menciono porque aunque estamos acostumbrados a ver a Deadpool casado desde la serie anterior de Deadpool, Shiklah he tenido un papel más o menos secundario, nunca aparece mucho, no se han molestado en construirla más alla de una reina ninfómana y ahora esperan que nos sintamos conmovidos por su mundo de criaturas, por su relación con Deadpool, etc.
Otro aspecto que me decepcionó bastante es que en esta serie de ANAD de Deadpool, Duggan ha ido construyendo lentamente fracturas en la relación de estos dos personajes. Incluso con sus capítulos de Deadpool 2099, sabemos que el matrimonio terminó y que hubo una gran guerra entre Deadpool y las criaturas. También sabemos que Deadpool tuvo una hija con Shiklah aunque hasta no hayamos visto nada de eso. Uno pensaría que el conflicto de este tomo, surgiría de una de esas pistas que nos fue dejando en los números, pero no. Un monstruo genérico cruza al mundo normal y es asesinado por gente normal que además porta armas en el metro, muchas de esas personas para variar. Shiklah enloquece y al no encontrar justicia, toma el control de Nueva York. Y eso es todo. El resto son peleas sin gracias, team ups ya visto antes, y una resolución predecible y anti climática.
Nos quedan dos tomos de esta serie que ha tenido muchos altibajos y espero que al menos podamos irnos en alto con lo que falta.