Intento de buen padre y fracaso de esposo responsable, Alejandro rastrea, interroga y desmembra por orden de La Dirección a supuestos subversivos para tratar de corregir su camino. En la bodega de su casa guarda los restos de las víctimas que han pasado por la justicia de sus propias manos. Allí limpia con el mismo trapo la sangre que ellas han derramado y los regueros de pintura de su hija pequeña, que tiende a salirse de control. Pero él conserva la calma y se abstiene de la violencia, que por ahora reserva para sus labores de oficina.
Qué tan compleja y llena de matices o qué tan simple y común puede ser la vida de cualquier asesino es lo que nos plantea este texto que consigue crear un retrato estremecedor. Uno que hoy en día, en este mundo imprevisible y convulso, nos parece más cercano y revelador que nunca.
En este relato potente e inesperado, Fabio Rubiano explora un género diferente al teatro para poner de manifiesto, con el estilo contundente que lo caracteriza, un tema que atraviesa toda su dramaturgia: la narrativa del victimario. Con frases cortas y punzantes, como una ráfaga de verdades que no se pueden ignorar, el protagonista de esta historia da luces sobre las más hondas y sorprendentes contradicciones humanas.
Relato crudo y directo que resume lo que la "normalidad" de la violencia hace posible; la dualidad incomprensible entre ser padre de familia amoroso y cuidadoso de sus hij@s y a la vez ser un asesino despiadado, xenófobo y abusador.
Fiel a su estilo Fabio Rubiano nos lleva de la mano y nos cachetea ante lo que aparentamos pasar por alto, haciéndonos tomar conciencia de los horrores de la violencia y en que quizá su mayor horror es normalizarla.
Más que un libro lo veo como un borrador para la creación de un personaje, puesto que solo se centra en los pensamientos del narrador pero no crea ningún tipo de atmósfera o historia.
Esto es mas que un cuento es un guion de teatro, un muy buen guion. Un guion sobre la violencia en Colombia y la tragedia paramilitar. Un excelente guion sobre un criminal de estos, de sangre fría, sin mente, que también es padre de familia y teme porque su descendencia sufra el mismo trato que él da a otros. Con muy buenas ilustraciones de Santiago Guevara, es un cuento que vale la pena leer (y entender).
Y no se como sentirme al respecto, como siempre la literatura colombiana no es lo mío, pero es que no entiendo la necesidad de presentar las cosas tan turbias, explayarnos en la violencia y mostrar una cara del país que aunque existe no necesariamente tiene que ser la única... Por un lado, siento que la historia es bastante plana, en menos de 100 páginas me metieron a mi parecer un par de horas, las descripciones tan gráficas, explicitas y viscerales, me hacen ver un país que no me representa y que no debería representar a nadie, si bien siento que la historia a pesar de su crudeza y extensión esta relativamente bien escrita, queda a deber mucho, tanto en la profundidad de sus personajes como en la creación de un trasfondo que ubique al lector geográfica y temporalmente... Sigo considerando que la literatura colombiana no es del todo para mi...
Es un libro increíble como todo lo que he podido leer de este autor/actor. Realmente sorprende con una historia narrada en muy pocas páginas, pero que te atrapa desde el inicio y nos muestra las diferentes facetas de su protagonista y nos deja maravillados con los secretos oscuros que posee este personaje y con su lucha interna. Un libro lleno de sorpresas, sangre, violencia y amor.
🇨🇴🇨🇴🇨🇴QUE VIVA LA LITERATURA COLOMBIANA, HIJUEPUTAAAAAAAS!🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Diooooooos, ni el mismísimo Stephen King se atrevería a criar a un personaje así. ¿Y saben lo peor? Estos personajes siguen entre nosotros y fingen ser normales.
Nuestro protagonista no es un paraco: es un sadista-homosexual-reprimido-cristiano-racista-indígenas-hater-anticomunista que trabaja para el Estado y un cierto político sin nombre que intenta ganar las elecciones. O sea, básicamente, un sicario del Estado, con sueldo y todo. Y gana este sueldo suyo… espiando, torturando y, a veces, matando a la gente que al Estado le parece… no-deseable.
En párrafos cortos que consisten en pura visión del protagonista, Fabio Rubiano en pocas páginas consigue criar un verdadero monstruo que no aparece de la nada. En sus palabras hay que buscar el contexto: el bullying que le hacían de culicagao; el desprecio de su padre por lo poco varonil que le salió el hijo; su matrimonio tan fingido; las torturas sexuales con penetración; la apreciación de los chimbos de sus víctimas; su odio por indígenas y el enaltecimiento de la gente blanca cuando él mismo es un viejo gordo y feo. TODO trae tanta importancia y tanto contexto que incluso leyendo cosas que, por primera vez, me hicieron cerrar el libro por lo asqueroso y grotesco que es (hasta diría que la experiencia es como toparse con un video de gente muriendo en tu feed de Instagram de la puta nada), me enganché y pasé casi dos horas leyéndolo sin parar, releyendo ciertas partes e intentando adivinar lo que pasaría más adelante.
Es un personaje tan detestable, tan vivo y tan bien escrito que, honestamente, me da alguito que el autor sepa tantas cosas. Parece una historia basada en hechos reales. Parce, hasta eso de hacerse la víctima torturando y matando gente, las paranoias y todo… qué cosa tan humana en un monstruo tan inhumano.
¿Pero y este final? Ay, marica, ¡qué rabia! ¡¿CÓMO HIJUEPUTAS LO VAS A CORTAR ASÍ DE LA NADA?!
QUIERO MÁS. PERO YA.
La buena, gonorreas. Tomen su agüita y coman bien. ❤️
De estos libros que te asoman a las ambigüedades de los sospechosos comportamientos del ser fuera de convencionalismos, mostrando ese cómo combatirlos con las mismas armas que se juzgan: tortura, asesinatos y otras; haciendo entonces un sistema de advertencia sobre las consecuencias de malos actos. La ironía, descrita en un monólogo a manera de introspección de alguien que asume su “responsabilidad” dirigida, y ejecutada, como si de cualquier profesión se tratara. Y la realidad para muchos, es que es una profesión, ejercer sobre otros la intimidación y hacer cumplir lo que algunos establecen por ley. Así es este libro de Fabio Rubiano, dramaturgo colombiano, que ofrece su visión del victimario; su manera de narrar dejando en sus frases definitivamente un toque de critica que no necesitan interpretación alguna creando un tácito racismo, hipocresía, violencia. Y por supuesto el amor presente, la familia, y detrás de ella la justificación a muchas acciones en su nombre. Considero, existe en el contexto una analogía sobre los comportamientos de quienes ostentan el poder, mientras se racionalizan valores morales, pueden estar todo el tiempo sembrando una doble moralidad en la sociedad y provocando estados de violencia entre las gentes. El libro además tiene unas ilustraciones de Santiago Guevara que parecen describir una frase o un hecho expuestos. En este libro todo es, nada está dicho, hasta que lo lees.
Fabio Rubiano pudo haber sido paraco en una vida pasada. No hace falta mencionar la palabra para saber que el libro es una radiografía de un paraco. El título bien podría ser "La historia de un paraco", o "La confesión de un paraco". Hizo falta el aviso al comienzo: cualquier parecido con la realidad, con personas vivas o muertas, es simple coincidencia. Escalofriante. No es Labio de liebre, obviamente. Pero aguanta.
"'Si quiere restablecer el orden, yo seré la fuerza para lograrlo'. Eso me tranquiliza. Me emociona. Estaremos cuidados."
"Todos sabrán que él está al tanto de todo. Se sentirán seguros. Sabrán que para el bien público es necesario mantener ciertas acciones en privado."
Rubiano pone su grano de arena visibilizando las atrocidades del país; nos hace sentir dolor de patria, para intentar que no sigan ocurriendo.
Este relato está okey. Lo siento pero no puedo pensar en un mejor adjetivo para calificarlo.
Por un lado, la construcción del narrador protagonista está muy bien desarrollada, así como la fusión de la vida cotidiana con el horror y cómo, a través de la apreciación de ciertos los objetos u actividades, se exponen posiciones políticas en la historia.
Sin embargo, un personaje muy bien desarrollado se cae al piso si en la historia no hay una trama decente, lo cual sucede con este relato. Al llegar al final del relato me sentí muy decepcionada porque creo que la historia tenía más cosas por contar. El final se siente demasiado abrupto.
Por último, debo agregar que el libro se lee demasiado rápido y que puede ser una buena opción para un lector que quiera cambiar de lectura o que no sabe que leer.
Un libro con una trama con mucho potencial, pero en extremo corto que no termina de explicar su por qué y su propósito. Es interesante y tiene momentos muy vibrantes, sin embargo se siente más como leer un borrador para una novela más extensa, o un guión para una obra de teatro y no tanto un libro en sí. Deja muchas partes a la interpretación del lector y eso me agrada. No estuvo para nada mal. Fabio Rubiano me generó cierto interés y... emociones (no necesariamente agradables)??
"Con frases cortas y punzantes", como asegura la contraportada, esta historia corta de Fabio Rubiano tiene todo un potencial para ser mucho más. Un personaje denso, lleno de matices y que refleja una realidad de la que poco se habla, hacen de este libro una experiencia de lectura rápida e interesante.
Es un libro impresionante. La naturalidad y convicción del narrador sobre lo que hace es lo que más me perturbó. No es un libro para todos, dentro de lo corto que es toca temas muy fuerte, y me va a dejar pensando en muchas cosas.
Una historia rápida de leer, pero para nada ligera. Me toco detenerme un par de veces por lo crudo del cuento. Son de esos humanos/monstruos que uno preferiría creer sólo existen en las pesadillas, pero lo leo y sé que estos no viven únicamente en la imaginación del autor o los lectores.
El libro pierde su fuerza en el momento en que la edición no aprovecha lo que Rubiano le propone. Hay que acercarse al libro sin pensar en que es un cuento o novela. Me lo imagino fortalecido en un libro diseñado de manera diferente, en donde las páginas se desdoblen. Con una editorial independiente que favorezca el diseño del libro este podría traducirse en un libro realmente maravilloso.
Este es, definitivamente, un libro difícil de digerir. El relato de un victimario que, pese a todo, se ve a sí mismo como una persona correcta. El relato de cómo la moral, las costumbres o la cultura (no soy capaz de identificar la razón de estos pensamientos aún) sirven de excusa para justificar las malas acciones.
Es una historia un poco cruda y triste, un poco racista y un poco brutal. Creo que el protagonista podría ser un buen personaje para una película. Un libro muy corto y entretenido.
La lectura es punzante, te acorrala y te desespera. Temas como el racismo, la dualidad del ser, la doble moral, la hipocresía, son tocados de una forma tan cruel, tan real, que se refleja la convulsión catastrófica del ser humano. Fabio Rubiano en 100 páginas nos regaló algo que pocos autores logran aunque escriban más de 400 páginas, y eso se llama contundencia. Contundencia en las palabras, en la historia, en despertar emociones en el lector.