De videojuegos se escribe mucho, pero pocas veces bien. Siendo un medio joven, con los clásicos siendo algo que bien se puede haber conocido en el momento de su recepción, saber a qué o cómo aferrarse es difícil. Si es que no directamente imposible. Por eso resulta tan estimulante y valiente cuando alguien encuentra el modo de escribir de videojuegos: porque es una anomalía dentro de la rama más mediocre del periodismo.
AnaitGames es uno de esos pocos sitios donde se escribe bien. Con estilo. Con sapiencia. Sin olvidar la necesidad de educar y entretener al lector. Algo excepcional no sólo en la prensa de los videojuegos. Y en Mes Mini, libro que recopila las treinta reseñas de los treinta juegos que compusieron la salida de la NES Mini, podemos ver hasta qué punto es cierto. Hasta qué punto su entendimiento y comprensión de los juegos clásicos de 8Bits les sirve para pensar los videojuegos, lo retro, la cultura e, incluso, para la escritura.
Por eso es tan estimulante la plantilla de críticos que se han juntado aquí.
Con Víctor Martínez ocupando el grueso del volumen, no sin razón —no por nada es uno de los mejores críticos de videojuegos en español, además de un escritor excepcional—, el resto de nombres no sólo no desmerecen, sino que aportan diferentes tonos y formas de análisis. Eva Cid aborda todo desde un tono más académico, John Tones lo hace con esa encantadora combinación de cuento y ensayo tan suya y Javi Sánchez nos recuerda que la rigurosidad no está reñida con estar siempre a puto tope. Pero además, es de ese modo como se genera el auténtico interés que tiene esta recopilación. Por contraste. Comprobando cuan diferentes enfoques y estilos son posibles para hablar de videojuegos circunscritos todos en la misma horquilla temporal, todos ellos considerados hoy clásicos.
Como catálogo de quién es quién de la crítica del videojuego, Mes Mini es soberbio. Se pueden echar en falta nombres propios, pero es innegable que los que están, tienen razón de ser. Porque, lejos de la nostalgia impostada o el análisis técnico sin pies ni cabeza, consiguen crear verdadera literatura a partir de estos videojuegos. O si se prefiere, crítica, no análisis. Como si la crítica no fuera literatura.
Literatura, eso que se prodiga poco en el mundo de los videojuegos. Ni del lado del periodismo ni de la industria. Por eso cabe celebrar este Mes Mini: pocas veces podemos leer tanto, y tan bueno, de un medio tan joven que los clásicos son los juegos de nuestra infancia.
El libro que abrió la faceta editorial de AnaitGames es totalmente totémico del contenido que durante años y años antes de que se pasaran al papel sus lectores y patreons vivimos (y seguimos viviendo) en su web: reverencial al medio y sus orígenes, mitómano al respecto de las grandes figuras de la industria, divertido pero profundo, lleno de referencias a la cultura popular en la que el propio videojuego navega... Genial, vaya.
Mes Mini nos regala muchas cosas: artículos en papel del tristemente fallecido Fran Pinto (pinjed es para siempre, ¡no olvidamos!); grandes rarezas freaks del genio de Víctor Martínez -la pluma que más textos aporta a este paperback- como esa infinitamente divertida reseña sobre el Final Fantasy donde un Sakaguchi desatado imitador de Chiquito es compañero de piso del propio chiconuclear, en una suerte de trasunto de Joey y Chandler escrita en formato de guión courier 12; la deliciosa reseña sobre Tecmo Bowl de Israel Fernández; el maravilloso texto de la faraona Eva Cid sobre Super Mario Bros...
Pero vaya, sin caer en destacar todos los artículos (que, además, los lectores habituales ya sabemos que son fascinantes sin necesidad de que ningún enterado como yo diga nada sobre ellos) y con la finalidad de que esta humilde reseña, review o breve comentario -llámalo como quieras- en esta web sirva de algo, no puedo evitar mencionar mi texto favorito del libro, el articulito sobre Ninja Gaiden de Alberto Murcia, donde un juego de NES sirve de excusa para colocar a los videoclubs de los 80 como campo de cultivo y realizar un estudio antropológico de la nostalgia y la mezclolanza cultural inocente y sin pretensión de la época. Vamos, lo que uno puede esperar de cualquier texto de Anait.
Una colección de artículos que son pequeñas joyas. Cada cuál propone un acercamiento distinto al juego que trata y en general podemos extraer del libro una perspectiva global de la importancia de NES, cómo se creaban los juegos en la época de los 8-bit y qué hay detrás de muchas de las grandes leyendas de los videojuegos.
Si no le doy cinco estrellas es porque la edición no añade nada a los 30 artículos que ya se publicaron en AnaitGames.com, ni siquiera un prólogo. No tengo muy claro que lo necesite, porque funciona muy bien así, como conjunto de pequeñas lecturas reunidas una detrás de otra, pero no hubiese estado de más. Es fácilmente perdonable teniendo en cuenta que es el "libro cero" de las publicaciones de Anait.
Menuda sorpresa de libro. Me ha molado un montón y ha sido super divertido de leer. El enfoque con el que se analiza cada juego de NES es muy fresco e interesante, bajo la perspectiva del futuro: 2017.
Además, Víctor Martínez es el puto amo, da gusto leerlo.