Antología de cuentos de la escritora sinaloense Inés Arredondo, verdadera escritora de culto y una de las autoras más interesantes de la llamada "Generación de medio siglo", a la que también pertenecen figuras como Juan García Ponce y Salvador Elizondo. La antología recoge los mejores cuentos de las tres colecciones de relatos que la autora publicó en vida. La curaduría y prólogo corren a cargo del también sinaloense Geney Beltrán Félix, uno de los jóvenes críticos mexicanos más importantes de los últimos años.
Inés Arredondo was a Mexican writer In 1947 she enrolled in the department of Philosophy at the National Autonomous University of Mexico. In 1958 she married the writer Tomás Segovia. She won the Xavier Villaurrutia Award in 1979 for her novel Río subterráneo.
Me encantó. Amé el estilo narrativo de Inés Arredondo, de pronto estaba inmersa en las historias y al siguiente releía y me concentraba en lo increíblemente escrito que estaba. Es cierto que por su estilo me costaba más trabajo entrar en la historia ya que tiende a comenzar pintando el ambiente psicológico y a mi en particular hace que me tarde más en entrar a la historia, sin embargo para los escenarios y contextos que pinta vale toda la pena, no solo pinta perfecto las escenas sino también las sensaciones, el clima, es una belleza de lectura. Los temas que toca en sus cuentos me parecieron increíbles, en todos sentí un enfoque novedoso y muy particular de ver las cosas. Además se me hace importante mencionar que el prólogo me gustó, normalmente no me gustan pero el análisis que hace Geney Beltrán Félix se me hizo muy interesante, mi único tema es que estos apuntes deberíamos poder leerlos posterior a los cuentos ya que o te spoileas o no absorbes el análisis en su totalidad al desconocer la obra.
La escritura de Inés Arredondo es sensorial. Sus palabras te van arrastrando entre la historia para no contarte nada pero contarte todo, quiero decir:uno sobreentiende algo que nunca se explica pero hay algo en las palabras que logras sentir. Sentir la playa, el agua, sentir el calor, sentir el odio, la incomodidad, las cosas que no decimos pero queremos decir. Sus cuentos forman parte de esa narrativa mexicana que no se entiende pero se siente y se siente bien. Culturalmente solemos darle la vuelta a las cosas, no decir directamente lo que se siente y lo que se desea, todos los personajes acá son así: nunca hablan del incesto, del amor extraño, del dolor, de la infidelidad y aunque Arredondo decía que no quería que la leyeran por ser mujer (odiaba esto del feminismo). A estas alturas no importa porque como lectora puedo detectar que las emociones tan particulares y raras que describe sólo pueden ser vista desde nuestrA realidad. Bellísimo.
Leer los cuentos de Inés Arredondo deja una sensación compleja y oscura. Qué brutales algunos de ellos, sensibles y terribles. Aunque no todos me gustaron, sin duda es una autora cuya forma de abordar estos temas: matrimonio, violencia, miedos, falta de comunicación, etc, es invaluable. Si buscas historias de ánimo desagradable e intenso, es tu libro.
Inés Arredondo (1928-1989) escribió, con una economía de recursos solo equiparable en la literatura mexicana a la de Juan Rulfo, tres libros de cuentos: «La señal» (1965), «Río subterráneo» (1979) y «Los espejos» (1988). Algunos de los 16 relatos contenidos en esta antología son de apenas un par de páginas de duración o menos («Orfandad», «Año nuevo», «Apunte gótico» o «Los hermanos», por ejemplo), sin embargo, no hay una sola pieza en este libro que vaya a dejar indiferente a su lector.
Como suele ocurrir con los grandes autores, podríamos abordar la prosa de Inés Arredondo desde las muchas facetas que plantea Geney Beltrán Félix en su introducción. Algunas de las cuales, que tal vez pasaron inadvertidas en su momento, son el rol de los personajes femeninos y la descripción del placer (y su negación) en su obra —recuérdese que la autora declaró en una entrevista (D. Siller y R. Vallarino, unomásuno, 1977) que no creía en el Feminismo, que no existía para ella—, así como la mirada del otro en la complicidad del incesto, el abuso, y el abandono. Es increíble reconocer a una cuentista, que haya concentrado semejantes dotes artísticas y méritos técnicos sin que por ello su obra haya sido conocida (o comentada) más ampliamente.
Espero poder allegarme sus cuentos completos (editados hace poco por el Fondo de Cultura Económica) para profundizar en el conocimiento de su obra; sin embargo, me atrevo a afirmar que esta antología debería, sin duda alguna, ser de lectura obligada y al mismo nivel que otros clásicos del cuento mexicano del s. XX como «El llano en llamas», «La ley de Herodes», «Cartucho» o «De fusilamientos». Uno de los secretos mejor guardados de nuestras letras.
Ésta es la primera vez que leo el trabajo de la cuentista y autora mexicana Inés Arredondo (1928-1989) y ¡no puedo creer que he pasado tantos años de mi vida sin saber de su existencia! En “Estío y otros cuentos” publicado por editorial Océano, se reúnen algunos de sus cuentos más destacados (o al menos eso promete la contraportada)
Su escritura me atrapó con la primera página. Cada cuento aborda el deseo humano a través de distintos personajes, pero siempre con un tono de urgencia que me hizo sentir inquieta y expectante. Con una pluma certera, hace de lo cotidiano telón para exponer la vulnerabilidad del ser humano, el dolor, la duda e irracionalidad.
Devoré este tomo. Debía detenerme tras acabar cada cuento para procesar lo que acababa de leer. Regresé a varios pasajes e incluso a cuentos completos para volver a disfrutar la lectura y encontrar un secreto más entre sus sutilezas.
Entre los más memorables para mi están: Estío, Para siempre, La Sunamita, Mariana, 2 de la tarde, En la sombra y Wanda (ósea casi todos)
Cada que terminaba un cuento, o incluso mientras lo leía, pensaba "ojalá yo pudiera escribir así", "este es un estilo que me gustaría tener". De verdad, la narración de Inés Arredondo es exquisita, no importa de qué esté hablando, lo hipnotizante es cómo lo hace.
(La única razón por la que no le doy una calificación más alta es porque no todos los cuentos me gustaron.)
Fue muy grato conocer a Inés Arredondo. El cómo le da voz a las mujeres es hermoso. Hubo cuentos que me gustaron más que otros. Mis favoritos fueron: Estio, La señal y Marina.
En los cuentos de Inés Arredondo encontré un lugar seguro porque su manera de abordar temas me parece magistral. En el caso de la selección de cuentos por parte de Geney fue acertada en el caso del libro "La señal", pero en los otros libros, se sintieron flojos. Para mí, el libro crece conforme pasan los cuentos de la antología, pero después de la mitad de cuentos de "Río Subterráneo" empieza a caer el libro. Hay cuentos increíbles como La Señal, Estío, Palabras silenciosas o Wanda, pero en general me sentí perdido y aburrido en algunos momentos, tanto que prolongue la lectura el mayor tiempo posible. Recomiendo, mejor, leer cuentos por separados que leer esta antología.
Los cuentos de Inés Arredondo son únicos en su ritmo y estilo, el que oscila entre la oscuridad humana y el inevitable destino. En esta selección de cuentos vemos temas como el incesto, un feminicidio, el suicidio y la perversión humana. Me gustó que trata estos temas de una manera tan bien construida en la escritura, que nos sume en un ambiente que se imagina luminoso pero en el que están pasando hechos por demás oscuros. Sí es verdad que pone al descubierto lo sórdido, doloroso y secreto de sus personajes, mismos que pueden ser cualquier persona en este plano. Finalmente, creo que sus relatos son testimonios de hechos que pueden fascinar o trastocar reglas y valores sociales. En mi mente resonaba una palabra para su estilo: horror social.
Relatos sensuales, perversos, mágicos, artesanales, feministas, llenos de matices, de inocencia y de eternos veranos. Un viaje personal de vuelta a Culiacán.
Me ha gustado mucho la forma de escribir de esta autora, su excelente narrativa y la manera espectacular de describir que te hace sentir e imaginar todo como si lo estuvieras viendo.
Aunque la portada de esta edición en particular no me gusta, los cuentos de Inés Arredondo son maravillosos.
Su manera de narrar las historias y perspectivas de distintas mujeres es destacable, pues muestra la multidimensionalidad del género. Los cuentos de esta edición van de 1965 a 1988 y es interesante cómo muchas de esas realidades siguen siendo similares en 2021.
Desde feminicidas que se vuelven víctimas, historias de abuso intrafamiliar, de estigmatización por ser sexualmente activas, hasta tradiciones caducas y violencia extrema. Leer a Arredondo es resistencia, entender que las barreras, desigualdades, injusticias, violencias, estereotipos, privilegios siguen vigentes. ¿Qué se hace con esto ahora?
"No sabe por qué, no sabe por qué y se echa a llorar. Él no la conocía; un amigo, viajero también, le habló de ella. Todo fue exactamente como le dijo su amigo, menos el final, cuando el placer estaba en ahogarla. ¿Por qué ella no se defendió? Si hubiera gritado, o lo hubiera arañado, eso no habría sucedido, pero ella no parecía sufrir. Lo peor era que lo estaba mirando. Pero él no se dio cuenta de que la mataba. Él no quería, no tenía por qué matarla. Él sabe que la mató, pero no lo cree. No puede creerlo. Y los sollozos lo ahogan. Me pide perdón, se arrodilla. Me habla de sus padres, allá en Sayula. Él ha sido bueno siempre, puedo preguntárselo a cualquiera en su pueblo. Le contesto que lo sé, porque los premios a la inocencia son con frecuencia así. Para él son extrañas mis palabras, y sigue llorando. Me da pena. Cuando salgo de la celda, está tirado en el suelo, boca abajo, llorando. Es una víctima." Fragmento de "Mariana", escrito en 1965.
⭐⭐⭐⭐⭐ Hay calores tan diferentes a los que el sol provee, como los que Inés en la presente nos cuenta en cuentos, algunos tan cortos, pero de un impacto profundo en cuanto los estás leyendo.
Hay una especial forma que despierta la morbosidad que te llega sin siquiera haber llegado aún al acto que la provoca. Su escritura es fluida, profunda, adelantada, diría que muy adelantada a sus años, el deseo carnal de mujer, de sus fluidos, de sus ganas y ansias por conocer y explorar las maneras del placer detenidas y pausadas por las limitaciones de la época hecha en cuentos. Te cuenta vidas que se cruzan y generan deseos permitidos en la intimidad que producen secretos de los que se llevan hasta la muerte.
Te cuenta historias de viejas épocas, calles viejas, en mesas viejas, en complicidad de mujeres viejas que invitan a pecar, a ser cómplices del interés carnal con afanes de obtener riquezas.
Te cuenta lazos de sangre que se estiman, que se idolatran, que se extinguen cuando la lujuria supera los principios de la misma sangre.
Hay situaciones impactantes que rajan, que truenan y que hielan los huesos, efecto logrado sin siquiera llegar a dos páginas en el cuento, estilo muy particular de Arredondo, conforme leía me enganchaba más y más, me quedan dudas la principal decíamos en el club de lectura porque no había llegado antes a nuestras manos Inés Arredondo? ¿Por qué razón no es tan conocida Inés Arredondo? El club lo califico con cinco estrellas y a título personal fui parte de esa votación, si los cuentos son un marco de tu agrado, seguro estoy te lo podrás leer quizás en una, en dos o en tres tazas y habrás gozado sin duda de un gran banquete hecho páginas.
Este lo leí por una recomendación de Ale (canal Sputnik en youtube) hace muchos años. En ese entonces todavía existía una biblioteca digital a la que podías pedirle libros y esas cosas (no como ahora, que ya no). Yo recordé su existencia porque hace poco lo encontré en bookmate y recordé haberlo leído. Cuando lo hice, en un préstamo de biblioteca, me quedé fascinada con la prosa de Inés Arredondo. Escribir cuento es algo que me parece super díficil (en cualquier género) y que no cualquiera logra con facilidad, pero los cuentos de Inés Arredondo me atraparon en un momento.
Ella es una escritora sinaloense (siempre he querido hacer un mapa de qué estados de México ya he leído, algún día será ese día, pero no hoy). Se las recomiendo mucho. Me interesa mucho rescatar a las autoras mexicanas que no son tan recordadas e Inés Arredondo es una de esas que me interesaría ver más mencionada en todos lados con sus cuentos, así que aprovecho para recomendarla por aquí. Sus cuentos abordan mucho a las mujeres, a sus pasiones, a lo doméstico (eso que nos puede parecer tan mundano pero es un universo entero que se transforma bien cañón con el poder de la literatura). Recomendada, por supuesto.
Ines Amelia Camela Arredondo no es una escritora mexicana desnocida; sin embargo su obra es poco leída.
Tal vez porque no todos sus cuentos son faciles de comprender. Su tematica no es de tramas ligeras aunque algunos cuentos no son para nada extensos. Estos cuentos son de un carácter muy introspectivo donde el deseo sexual femenino, sobre todo aquel que es reprimido es un tema constante. Escribio sobre relaciones familiares y la dinamica que estas envuelven y dentro de estos encontramos una del que socialmente es MUY difícil hablar, pero que existe: el incesto, que por cierto es el primer cuento de esta antología.
En cuanto a su narrativa, las descripciones que hace del clima y otros elementos en cada uno de los cuentos los hacen mucho mas antojables para leer.
Me ha gustado y he disfrutado cada cuento de este libro. Algunos me han gustado más que otros. Inés toca diversos temas, y la forma en que narra es sencilla pero compleja a la vez, a veces incluso, no menciona bien de lo que está hablando dejándolo a la interpretación de los lectores.
Pequeños relatos que en intrincadas palabras muestran horrores y terrores de la vida actual. Hay que poner atención y disfrutar la prosa para no asustarse con el final de cada cuento.
los cuentos de la señal 5/5 y de ahí fueron perdiendo un punto. Aun así, siento que debí leer a Inés antes, así me hubiera dado cuenta de tantas cosas que no supe nombrar y ella sí.
Quería leer a Inés Arredondo hace mucho tiempo. Es una autora de Culiacán y eso me alentaba a leerla, sin mencionar que varias personas me regalaron ejemplares de sus cuentos (al parecer, las personas intelectuales de Culiacán lo consideran el mejor regalo para una joven lectora). Los cuentos me fascinaron por su ternura, me encanto la forma tan delicada como la juega con el erotismo. Explorando temas que se han vuelto clásicos en la literatura erotica como el incesto, pero aportando elementos nuevos como la fruta, incorporándola como un elemento erótico más. Me parece un libro bastante sólido y una autora que quiero seguir leyendo.