Samuel A. Lillo nació en Lota, el 13 de febrero de 1870, en el seno de una familia de la pequeña burguesía de la época, de la cual también formaba parte Baldomero Lillo. Fue alumno del liceo de Lebu y luego del de Concepción, donde formó parte de la Academia Literaria El ensayo, cuyo presidente era Temístocles Rojas, profesor de derecho y humanidades, además de propulsor de la formación de la asociación científica Ateneo de Concepción.
En 1889, se trasladó a Santiago para rendir el bachillerato. Luego entró a la Escuela de Leyes en la carrera de derecho civil en la Universidad de Chile, de la cual egresó en el año 1896. Años más tarde, cuando ya contaba con treinta años de edad, ingresó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile en la disciplina de castellano y literatura, de la cual egresó el año 1905.
Más tarde, se desempeñó como secretario y pro-rector de la Universidad de Chile, cargo que le permitió restaurar, en 1899, el Ateneo de Santiago, que tras la revolución de 1891 había desaparecido. En el Instituto Pedagógico de esta Universidad, dictó la cátedra de literatura chilena, mientras que en la Escuela de leyes dictó la cátedra de derecho de minas. También se desempeñó como profesor del Instituto Nacional y de la Escuela Militar donde fundó una academia literaria.
Su labor en el Ateneo, como secretario vitalicio, le permitió entablar amistad con: Federico Gana, Carlos Pezoa Véliz, Max Jara, Eduardo Barrios, Víctor Domingo Silva, Ernesto Montenegro, Fernando Santiván y Mariano Latorre, entre otros intelectuales y escritores.
Su producción literaria que lo define como poeta, ensayista y narrador, comenzó en 1900 con la publicación de Poesías y culminó en 1951 con Primaveras de antaño. Su obra como narrador y ensayista incluye un estudio sobre la literatura Chilena, un ensayo titulado Ercilla y La Araucana, y sus memorias Espejo del pasado. En tanto, su obra poética, la que incluye: A Vasco Núnez de Balboa (1914), Bajo la cruz del sur (1926), Canto a la América Latina (1913) y Fuente secreta (1933), lo revela como un descriptor del territorio y del pueblo chileno.
Su obra Poesías, por ejemplo, se caracteriza por la presencia de imágenes sonoras y tono heroico. Es posible detectar en esta obra algunas constantes que se mantendrán a lo largo de sus obras posteriores, como por ejemplo el ritmo, la riqueza verbal y la fuerza descriptiva.
Publicada en 1908, Canciones de Arauco es la obra que mejor define la calidad lírica de Samuel Lillo. Se trata de una obra en la que el carácter narrativo de la poesía épica se encuentra ligado a imágenes típicas chilenas, las que lo convierten en un criollista lírico.
En 1911, ganó el Concurso Literario del Consejo Superior de Letras con su obra Chile heroico; el 9 de junio de 1929 fue incorporado a la Academia Chilena, correspondiente de la Real Española y en 1947 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura. Samuel A. Lillo falleció en Santiago el 19 de octubre de 1958 a los 88 años de edad.