Estando acostumbrada a los relatos en primera persona de las víctimas, este diario de viaje se lee de manera diferente ya que hay menos consistencia en la narrativa. No obstante, es un libro escencial para entender la situación del pacífico Colombiano, tan golpeado por la violencia, la inequidad y el rascismo. Cada vez es más claro cómo el estado, completamente secuestrado por la avaricia de los grandes capitales, es no solo incompetente sino ruín en su proceder. Buena lectura, gracias Molano por todo su trabajo.