Tres guerrilleros perdidos en la selva boliviana y que no consiguen reunirse con su comandante. Un hombre que viaja toda la madrugada en un incansable tren para escapar de lo que nunca se puede escapar. Un ex combatiente que vive en la capital del país contra el que luchó. Un joven que recordará para siempre el llanto de una extraña y desconocida mujer. Un extranjero que sueña dos sueños en uno al tiempo que su nueva pareja lo desconcierta. Un aprendiz de escritor que se enfrenta a sí mismo mientras recoge una inolvidable historia de familia.
Todos estos sucesos, sus personajes, las razones de éstos para hacer o dejar de hacer, son el núcleo y también el motor narrativo de los seis relatos que componen esta edición revisada de "En algún cielo".
A principios de 2001, Marcelo Luján se radicó en Madrid, donde trabajó como periodista y coordinador de talleres literarios. Ha publicado Flores para Irene (2004), En algún cielo (2007), El desvío (2007), La mala espera (2009), Arder en el invierno (2010), Moravia (2012), Pequeños pies ingleses (2013) y Subsuelo (2015), además de una docena de cuentos en antologías de varios países. Parte de su obra ha sido seleccionada en campañas de fomento a la lectura, traducida a otras lenguas, y distinguida con los premios Santa Cruz de Tenerife, Ciudad de Alcalá de Narrativa, Kutxa Ciudad de San Sebastián de Cuento en Castellano y Ciudad de Getafe de Novela Negra. Entre otros galardones obtuvo la Segunda Mención en el Premio Clarín de Novela 2005.
Esta antología de relato breve se compone de unos seis relatos y una entrevista al autor en la versión más actual, en la cual podremos comprender al autor y atender a muchas de las dudas que se nos presentan al leer estos relatos u otras obras suyas. Recomiendo especialmente la entrevista, un acierto que tuvo la editorial con estas ediciones que hizo, en la que, además, colocó al autor en la portada.
¿Y qué encontraremos en estos relatos? Pues algo que le agradezco mucho a los autores y que, por suerte, cada día se practica más: la mala leche a la hora de escribir. Me gusta el estilo que tiene Marcelo de utilizar la ironía y el humor negro sin necesidad de emplear un solo chiste. Crea escenas, las dota de una realidad propia y deja que sean los personajes los que se encuentren con las dificultades, así como que cometan sus propios errores. La realidad en estos casos no es tanto que las situaciones sean verosímiles como que estas puedan llegar a torcerse en un momento dado, porque la vida, en resumidas cuentas, es eso.
Pero además, Marcelo se preocupa por transmitir un mensaje, poniéndonos en la piel de un soldado que va perdiendo a sus compañeros paulatinamente y que es ayudado por una habitante selvática, o en la de un viajero que asiste a una redada en un tren. También se preocupa por los sentimientos, ya que en el relato final, que además es el más externo, nos pone en la piel de una chica enamorada cuyo amor no es correspondido. No es sólo que la vida a veces nos dé reveses, es que en ocasiones, tenemos que afrontar que no siempre nos van a salir las cosas de la manera esperada, y que debemos aprender a manejar la frustración. Esa, quizá, sea la moraleja más valiosa que podamos extraer de estos textos.
Su obra es muy cinemática: tiene claro qué quiere narrar y cómo lo quiere hacer, como si de escenas de una película se tratase, cuidando los diálogos y haciendo de ellos la piedra angular sobre la que pivota el texto. Me parece una labor muy hábil.
En resumen, estamos ante una antología que deja con ganas de conocer más en profundidad la obra del autor. Es su segundo libro de relatos, y no sería el último, por lo que vemos que Marcelo Luján es un maestro de la narrativa breve.
6 historias cortas, quizas rescato dos de ellas y una de ellas (la segunda) es para el olvido. El estilo del escritor es peculiar quizás no de mi agrado, apenas logra cautivar mi imaginación