Un hombre está condenado a revivir la misma escena cada tantas noches: Celia, su mujer, deambula sumida en la desesperación mientras que, en otra habitación, el llanto desconsolado de su hijo precede la llamada del peligro. Esta imagen descarnada funciona como punto de partida para la fascinante historia que transcurre entre la soledad de los bosques y el bullicio del circo.
Narrada con voces y perspectivas múltiples, la novela recrea un pasado hecho de secretos y violencias soterradas, a la par que muestra con toda su magnitud la persistencia de la memoria. Junto con el relato de la protagonista, Ecos reconstruye las voces de su madre y su abuela, quienes completan esta mezcla de pesadilla erótica, crudeza psicológica y exploración ambivalente del amor, la soledad y el deseo.
Con una notable economía de recursos, la autora tiene la virtud de crear atmósferas contundentes y a menudo claustrofóbicas, donde “los vivos cerramos puertas que los muertos abren”. Asimismo, despliega una visión en la que la realidad se revela con mayor fuerza cuando aparece bajo una luz fantasmal, creando de esta forma una novela íntima, de gran riqueza evocadora.
Sé que esto que voy a decir es solamente algo basado en gusto. Esta novela está bien escrita, bien pensada y demás, pero la verdad es que no entiendo, ni aguanto mucho la búsqueda de un morbo exagerado, digamos, que algo de morbo, cuando tiene sentido en la historia me parece buenísimo. Pero una cosa de que toda la historia, desde la mujer que ahoga al hijo (al cual odia), el hijo que nace deforme, el enano del cual estuvo enamorada, la madre suya que también la odia, la abuela que odia a la madre, ella que odia al marido... etc etc, no es precisamente algo que me sorprenda, o me interese, o me haga reflexionar sobre nada. Parece más bien una elección gráfica, que algo que sostenga la historia. Pero repito, esto es puramente mi gusto, y capaz hay gente que encuentra una historia como esta, hecha de lugares medio comunes en un gusto por lo grotesco, algo divertido, o interesante, pero yo la verdad no.
Me enteré de su existencia el día de la Quedada Bloguera Literaria, cuando el Fondo Editorial Tierra Adentro presentó sus novedades. En cuanto dijeron que era una historia de fantasmas y vi la portada, pensé "No se diga más" y me lo llevé a mi casa.
La historia está escrita de atrás para adelante y -la verdad- empieza poniéndote un verdadero K.O. Fantasmas y atrocidades que involucran bebés, es todo lo que diré. De momento puede leerse como una especie de versión altenativa a la leyenda de La Llorona. Sin embargo, conforme la historia va avanzando (¿retrocediendo?) se va distanciando de cualquier otra cosa que hayas leído.
Con capítulos muy cortos, Atenea Cruz nos permite observar pequeños flashazos en la vida de una abuela, madre e hija, retratados con una prosa hermosísima. Brutal, la verdad es que ha sido una de las mejores sorpresas del año.
Mi única crítica es que empieza súper fuerte y conforme va avanzando, se diluye un poco esa intensidad de las primeras páginas que no te permite despegarte del libro.
¿Que podría ser un loop sino un eco que no para de ser escuchado? ¿Y que podría ser un eco sino un fantasma? ¿Y que podría ser un fantasma sino el recuerdo de una culpa, o la incertidumbre, que nace de verse al espejo y en lugar de ver el rostro, contemplar la carne muerta?
La novela de Atenea Cruz es breve y por lo mismo permite su lectura de una sentada. Desde el comienzo la autora propone un camino y el lector lo acepta como guiño escritural, después descubrirá que es más que eso, que es en realidad el mapa de un viaje al pasado a a través de las páginas, que capítulo a capítulo deshila las claves para llegar al desenlace, o tal vez al inicio de la historia.
Los personajes de Ecos, curiosamente no "hablan" mucho, más bien murmullan, aunque por dentro del cuerpo el crepitar del rencor que los habita enciende un fuego que los lleva a desnudar lo eso que han guardado a través del tiempo.
En "Ecos" se nota el oficio de Atenea Cruz, se evidencia un cuidadoso trabajo de escritura y economía de lenguaje. Mi recomendación al próximo lector, juegue un poco, contradiga la lógica y comience a leer por el final.
Es una excelente historia de fantasmas y traumas de mamá. Es una gran historia con 3 narradores que van contando la historia de una jinete bastante especial. Igual que con su libro de corazones negros, Atenea hace un fantástico relato con estos casuales pero perturbantes acontecimientos que a pesar de dejarte un poco pensativo, te hace querer seguir leyendo hasta el final.
Lo recomiendo a quienes disfrutan historias de fantasmas, algo de realismo mágico y quieren leer algo diferente, original y entretenido.
A Atenea la conocí primero en un café y luego en un encuentro de escritores en Chihuahua. La vi apenas hace un par de días, la llevé a un restaurante coreano con la promesa de intercambiar libros: yo le di mi Pulga de Satán y ella me dio su novela Ecos. Atenea es muy bonita y alegre, pero tiene algo, como una sombra en el rabillo del ojo por donde contempla el mal que se extiende y lo admira. Prueba de ello es su novela: tiene momentos muy inquietantes. Eso, no encuentro otra palabra. Hay capítulos y párrafos en los que, de verdad, me sentí atrapada en una pesadilla. Me dio miedo. Por otro lado, algo que no me parece un error, pero creo que le quita fuerza, es que parece que lees dos historias: una, la del fantasma y otra, la del circo (no voy a decir más porque *spoilers*). Creo que el material era suficiente para dos novelas con dos personajes interesantísimos. De cualquier forma, es bueno leer esta novela porque nos da un panorama de las nuevas preocupaciones de los narradores mexicanos y creo que la vista es placentera.
Fue una lectura muy interesante, las primeras páginas me atraparon mucho y me asustaron. Pensaba que iba a encontrarme una historia de fantasmas pero fue mucho más que eso.
La narración y como viajamos al pasado es algo que no había leído anteriormente y se me hizo muy bien lograda
Una historia que se transmuta, que habla de fantasmas, pero también de locura, de enfermedad, de culpa, de la soledad terrible, de los circos y del amor, especialmente de ese amor que es locura y culpa y soledad. Con una estructura intrigante y personajes entrañables, Atenea Cruz nos presenta una historia desmenuzada en varios ecos, en esos sonidos fantasmales que llenan una carpa de circo inaudito, en una función sobrecogedora.
Me lo recomendaron mis grandes amigos (y parte del equipo editorial de Penumbria) Vikinga y Ramón. Supieron de él en una presentación de las novedades editoriales de Tierra Adentro. Esta novela fantasmagórica por momentos me hizo recordar a la gran Amparo Dávila y a la injustamente olvidada Adela Fernández; también a Pedro Páramo de Rulfo y a Freaks de Browning. De capítulos breves, acomodados de forma regresiva, la historia está repleta de imágenes perturbadoras (la portada nos da una pista) y de anotaciones deliciosamente macabras (“…los vivos cerramos puertas que los muertos abren”, “morir es fácil, lo complicado es vivir rodeado de fantasmas, esos vapores de odio que se cristalizan con el terror ajeno”, “estoy segura de que la música de fondo del infierno está orquestada por el aleteo de las moscas”). Posteriormente, cuando formé parte del jurado del Premio nacional de cuento fantástico y ciencia ficción Puebla 2017 (al lado de Lola Ancira y Ricardo Bernal), elegimos como ganador a “Una mujer solitaria”, y al abrir la plica nos dimos cuenta que pertenecía a la mismísima Atenea. Sin duda, una autora que debes leer ¡ahora!
La condena de seguir existiendo y seguir repasando lo acaecido es el sino de los protagonistas de Ecos —que con excelente tino, para ofrecer la sensación de asistir a la repetición de hechos, Atenea Cruz nos narra de atrás hacia adelante—. El eco de la tragedia de los personajes, el eco de los abismos, del que tratan de escapar cada vez que huyen, pero que vuelven a encontrar, aunque pretendan ignorarlo, como dice Celia: “Entonces yo no podría pretender que el eco de los abismos estaba demasiado distante como para escucharlo.”
Una historia sin final feliz. Esa es la dedicatoria que Atenea puso en mi edición de este terrorifico, confuso e increible libro. De principio a fin la tensión y la sombra de algo oscuro, de gritos que traspasan el tiempo fueron mis compañeros inseparables. Temeroso me asomé a las páginas que nos cuentan la historia de Celia y me llevé la más grande sorpresa. Un deleite desde que empieza, cada palabra es como una trufa para el paladar, y cada capitulo duele más que el anterior.
Escrito en una prosa tan bella y plagada de una fuerza que cada párrafo es un mundo.
Narrado de atrás para adelante, Ecos inicia con el espectro de Celia, una mujer que en un arrebato de hartazgo y cansancio, ahoga a su hijo en un lago. A partir de aquí, la autora empieza a desenmarañar la historia que hay detrás de esta atrocidad. ¿Qué orilló a Celia a esto?
Contado a través de los ojos de Raúl, esposo de Celia, de la madre de esta y su abuela, Ecos es una novela corta llena de erotismo, amarguras, decepciones y personajes perseguidos por el eco de su pasado.
Definitivamente la sumo a la lista de los libros que hacen que me enamore cada vez más de la literatura mexicana. Entonces, ¿por qué no le di las cinco estrellas?, a pesar de empezar con una premisa que te hiela los huesos, siento que el final le quedó un poco flojo. Aún así, altamente recomendada.
Me une a la autora un gran cariño, sin embargo es la primera vez que leo una obra suya y he quedado fascinada.
Las historias que juegan con el tiempo son, en definitiva, mis favoritas; iniciar esta novela con el final y de ahí partir para desentrañar los porqué, los quién, los cuándo y los dónde, nos mantiene con la mente en Celia y su historia. Me resultó imposible soltar la novela luego de haberla empezado. Me quedo con un gran regocijo y una excelente recomendación para otras y otros lectores.
Hacía rato que no me encontraba con una historia de fantasmas tan buena dentro de la literatura contemporánea. Atenea Cruz no pierde tiempo en intentar asustar al lector, se centra en fascinarlo mediante una trama que se desanda capítulo a capítulo, para entender que fue lo que convirtió a Celia en el fantasma de una filicida.
La prosa es excelente, se nota el mimo de la autora hacia su obra. La trama es ágil, sin interrupciones innecesarias y con un ritmo que no decae en ningún momento. Una experiencia completa, para pasar un buen momento, disfrutar de un muy bien logrado ejercicio de la narrativa y pensar un poco entre sus laberínticos pasajes de locura, sexo y odio.
La jinete Celia Santana fue incapaz de domar a ese caballo llamado Rencor. Una serie de abandonos, entre los que se encuentran la traición del liliputiense Luis, la convertirán en el eco fantasmagórico de un acto terrible y triste.
[“Odió a los hombres porque la abandonaron desde antes de su nacimiento, porque sabía que nunca veían su número con verdadera atención, sino para poder mirarle las nalgas desde las gradas”, p. 91.]
Atenea Cruz ahonda en lo más oscuro de su ser en aras de recolectar los materiales con los que construye sus relatos rebosantes de vida y de muerte. En Ecos (Tierra Adentro, 2016) mezcla con maestría el gótico-norteño de David Toscana y la sensibilidad sobrenatural de Amparo Dávila.
El inicio te deja perplejo, tan confundido y sin entender bien lo que está sucediendo y creo que hacía el final se aclaran un par de cosas pero no del todo. Lo sobrenatural se puede sentir y más delante (o al principio) entiendes que algunas cosas están amarradas, ancladas, en la vida de unos antepasados que nunca han tenido paz.
Se me arrugó el corazón con cada página, del dolor, del suspenso, de la emoción, del miedo, sino también del comprender la soga al cuello que tuvo cada uno de los personajes. Me identifiqué con algunos sentimientos.
Me hace falta una leída en reversa, a ver si la historia me suena diferente.
una historia sórdida como pocas, llevada a buen puerto gracias a la suficiencia de recursos de la autora. los personajes están bien configurados y tiene varias imágenes potentes
Un libro que obligatoriamente se tiene que releer! y es que en cuanto lo termines vas a querer releerlo inmediatamente por el sentido de los sucesos!. Me gustó pero esperaba que me gustara más. Mis expectativas me jugaron en contra (pero eso es muy personal).
Leí este libro para el #GuadalupeReinas2020 y la verdad el comienzo es como 🤯
Me encanta el tema de los fantasmas y creo que la autora supo cómo manejar la historia para crear un ambiente super intenso, la mayor parte de la novela no pude soltarla.
Sin duda una de mis cosas favoritas, fue la estructura del libro. Me parece que permite leerlo muy rápido y conocer a diferentes voces.
2022 (relectura)
Volví a este libro porque existió la posibilidad de organizarle una lectura conjunta. Al inicio, no supe qué decir porque sabía que la historia era oscura y gráfica. Sin embargo, recordé lo hermosa que es la pluma de Atenea Cruz, que te hace mirar con belleza incluso los escenarios más horribles. La autora sabe manejar excelentemente las palabras y creo que la forma en que está contada la historia es genial. Odié a los personajes, a veces los comprendí, a veces me sentí mal de juzgarlos. Debo admitir que no creo que sea un libro que pueda gustarle a todas las personas, pero a mí me encantó desde la primera página. Esta es una historia de fantasmas y de muerte, de venganza y de rencor. Nunca se espera un final feliz porque ya sabes cómo termina todo desde el principio. Un espectáculo lleno de sombras en lugar de luces.
Vemos como un hombre es acosado de manera constante por el fantasma de su esposa...
La historia comienza, como la propia numeración sugiere, por el final. Aunque, conforme vamos pasando de página iremos descubriendo detalles escabrosos de una relación que en principio da la sensación de estar maldita. Dos personas que se cruzaron en las circunstancias más extrañas, o quizá las más ordinarias. Todo depende del lector.
Sinceramente no sabía que esperar de este libro. Un regalo precioso de la mano de una mujer extraordinaria.
La historia por sí sola da mucho de que hablar, y aunque la siguiente frase suena recortada de la colección de cualquier booktuber / promotor de la lectura, no le quita veracidad: Es una experiencia que deben de vivir.
Es un libro escrito en retrospectiva que te causa curiosidad desde el primer (o más bien último) capítulo. Es bastante impactante lo que ocurre en las primeras páginas, y poco a poco se va descubriendo el por qué de esos acontecimientos. No puedes evitar pensar como las circunstancias de la vida llenan a las personas de rencor y odio que no desaparece tras la muerte.
Leerlo a la inversa le da cronología a los hechos, pero no cambió por nada la experiencia de leerlo tal y cómo está escrito.
Primer libro que leo de esta autora, y me encantó. El tema de los circos me apasiona y creo que Atenea logró en pocas páginas una gran historia, el estilo de narrar del presente al pasado lo trabajó muy bien. Quiero leer más de ella. Súper recomendable.
Ecos, de Atenea Cruz, es uno de esos libros mexicanos de los cuales más escuché hablar desde el 2020. Poco a poco varios amigos y amigas mexicanas iban leyendo y reseñando este libro, dejándome muy intrigado sobre la historia que contenía. Si a esto le sumamos lo críptica que es la portada, tenemos la receta perfecta para que yo le dé una oportunidad a un libro.
Esta lectura ha sido un poco extraña pero sin duda perturbadora. Lo primero que encuentras es que la narración inicia desde el puro final de la historia, con unas escenas tremendamente maravillosas para cualquier amante de la literatura del terror: Fantasmas, ruidos ancestrales y apariciones que, al verlas, es mejor pretender ignorarlas y evitar así llamar su atención hacia uno.
Conforme van pasando las páginas vamos conociendo sobre la vida de Celia, la mujer cuya aparición conocimos al inicio del libro. Descubrimos que el hombre que está condenado a ver su forma espectral ahogando a su propio bebé en el lago junto a la casa es su esposo, y conocemos como se forjó su relación.
Sin duda las escenas más fuertes ocurren en la cabaña, en donde vemos como Celia tenía que cuidar a su bebé, en contra de su propia voluntad. El bebé, además de ser el objetivo del odio de su propia madre, sufre un par de ataques que me han dejado los pelos de punta.
Como mencioné previamente, al avanzar con el libro iremos retrocediendo en el tiempo. Conoceremos a una joven Celia que creció junto a su madre en un circo, en contra de los deseos de su abuela. Y vamos descubriendo poco a poco el contexto que hizo a Celia la persona que es al inicio de la novela.
El libro cuenta con capítulos muy cortos, lo que beneficia su rápida lectura. Es de estas novelas que te puedes leer en un par de días, o en una semana, si lo quieres alargar un poco más.
En general, mi experiencia con “Ecos” fue muy positiva. Me hubiera encantado que se mantuviera la ambientación de suspenso durante las demás páginas, sin embargo, es una historia muy bien lograda que cumple con el objetivo de impresionar al lector, entretenerlo y dejarle un par de semillas en su mente para reflexionar sobre cómo la vida de los personajes puede cambiar según las decisiones que los demás toman por ellos mismos. Recomiendo esta novela a quienes estén en busca de una lectura corta para leer en un viaje o un fin de semana.