Roco Vargas yace en coma tras las heridas sufridas durante su última aventura. En su mente se proyectan imágenes de su pasado. Algo está atrayéndole hacia un momento concreto de su vida. Un momento que cambiará el mundo tal y como lo concebimos.
Daniel Torres regresa al álbum emblemático de la serie, el inagotable "La estrella lejana", para cerrar el segundo ciclo de aventuras de Roco Vargas con un elegante bucle entre la física cuántica neuronal y el metalenguaje del tebeo de aventuras. Podría haber sido un fantástico final para el personaje, pero Torres lo deja ahí, en un momento de suspenso entre infinitas posibilidades. Por requerimiento de la Diosa Preservadora, la tarea del héroe (¿su sacrificio, quizá?) será escoger la nueva realidad a partir de la cual nacerá el nuevo ciclo, el momento de un proceso que no termina nunca, no hay final de la historia. Una idea muy ingeniosa para renovar a Roco y que funciona perfectamente.
Por lo demás, las primeras treinta y ocho páginas son un derroche de maestría y una exhibición apabullante de poderío imaginativo, pericia al dibujo, gusto exquisito en el color y el detalle y dominio total de la narración, sencillamente he flipao con unas páginas que desde ya se encuentran entre lo mejor del tebeo de ciencia ficción de todos los tiempos.