Un libro cuya lectura disfruté mucho, en gran medida porque se trata de una poesía que me parece bastante cercana a poetas portugueses que aprecio, lo que no resulta extraño pues Pablo Fidalgo Lareo de hecho vive en Lisboa, por lo que seguramente la poesía portuguesa, y el clima lisboeta, han tenido influencia en su propia poesía. Muy recomendable.