"We might not know much about each other, and I might not be there, and you might not be here, but I'm glad to share this sky with you. Maybe we should start looking up together, ah'blena".
Ay, dioses, Geekerella es todo lo que está bien en el mundo. Es de esos libros que quiero abrazar, que me dejan suspirando, creyendo en el amor y soñando que algún día conoceré a alguien tan geek como yo y nuestra manera de decirnos "te quiero" será "After all this time? Always".
En este retelling de Cenicienta nos encontramos con Elle, una chica que, tras la muerte de su padre, debe vivir con madrastra y sus horrorosas hermanastras. A pesar de lo terrible de su vida, Elle es absolutamente feliz refugiándose en el mundo de Starfield, una serie a la cual su padre, el fundador de ExcelsiCon, la introdujo y, por ello, siente que es su legado. Pero Elle no es sólo una geek más, sino que adora escribir fanfics, se sabe absolutamente todos los diálogos de la serie y, además, es una blogger reconocida en el universo de Starfield.
Por otra parte, tenemos a Darien Freeman, el actor del momento, que, tras hacerse súper popular en una serie en la que salían sus abdominales al aire el 90% del tiempo, es contratado para hacer de Carmindor, el personaje principal de Starfield, en el remake que Hollywood ha planeado. Pero, más allá de lo que las cámaras muestran, Darien no es el actor chulo de turno, sino que realmente adora Starfield y tiene muchísimo miedo de no poder llenar las expectativas del público y de él mismo. En medio de un ataque de pánico y tratando de arreglar una situación incómoda, Darien encuentra el número del fundador de ExcelsiCon y le escribe para intentar cambiar unas cosas... pero lo que Darien no sabe es que esa persona está muerta y el número ahora pertenece a Elle.
Así, sin revelar sus identidades, Darien y Elle empezarán a escribirse mensajes y, poco a poco, irán formando un lazo que los hará sentir menos solos en el terrible universo de fans locas, hermanastras neuróticas y presiones indescriptibles.
No se imaginan cuánto amé este libro. Leer a Elle era leerme a mí misma. Adoré su manera de amar incondicionalmente algo que muchas personas juzgan, el cómo siempre se refugiaba en ello cuando algo iba mal, la cantidad de mundos posibles en los que vivía. Y, luego, también me fascinaba su nivel de socially awkward penguin en lo que a establecer relaciones se refiere. Vamos, que es muy fácil ser coqueta, interesante y osada cuando estás a través de una pantalla, pero enfréntanos a personas reales cara a cara y perdemos cualquier habilidad para hablar que tuviéramos.
A lo largo del libro, vemos cómo Elle se vuelve más fuerte y decide vivir a la altura del legado de su padre. Se enfrenta a su falsa familia, trabaja durísimo por lo que quiere y no deja que las miradas y los tratos horrendos la hundan más. Elle aprende a ser aún más auténtica, a aceptar ayuda de amigos insospechados y, sobre todo, a abrir un poco su corazón.
Mis partes favoritas del libro, así como me sucedió con Simon Vs The Homo Sapiens Agenda fueron los mensajes de texto que se enviaban Elle y Darien sin saber quiénes eran y sintiéndose Carmindor y Amara. Eran tan absolutamente perfectos y tiernos que me derretía con cada uno de ellos. Todo empieza como un tipo de role play bastante curioso, pero poco a poco esas palabras que se dicen entre los personajes se convierten en lo que están sintiendo el uno por el otro. Aún sin conocerse. Sin verse las caras. Sin saber sus nombres reales. Y eso me parece, al menos en el contexto del libro, lo más romántico del mundo.
Con cada página que pasaba necesitaba que Elle y Darien se conocieran, se vieran y revelaran sus identidades, pero al mismo tiempo no quería que sucediera porque sabía que ese sería el momento del drama y del clímax tensionante del libro. Vamos, que no todo podía salir bien en un primer momento, algo de drama intergaláctico tendría que haber.
En general Geekerella es un libro tremendamente cursi, romántico llevado al extremo y con gestos que me dejaban vomitando arcoíris. Pero era lo que necesitaba. Era lo que quería. Quería un libro que me llenara de amor, esperanza, felicidad y finales felices. Un libro que hiciera que mi parte friki y vergonzosamente rosa se sintiera a gusto. Y Geekerella logró todo eso y más.
Ahora quiero encontrar a alguien que me jure su amor eterno junto a las estrellas y me llame ah'blena por el resto de su vida.