No le doy las 5 estrellas porque le ha faltado un epílogo. Y me hacía mucha falta uno. Pero por lo demás, y como siempre que leo algo de Mary Balogh, me ha encantado la historia.
Partimos de un comienzo poco convencional, más bien valiente, muy valiente, es un comienzo duro, real, en donde piensas cómo lo va a desarrollar al autora para que acabe bien.
Adam Kent, el duque de Ridgeway, un hombre atormentado, herido tanto físicamente (se recalca mucho sus heridas físicas durante todo el libro) como una enorme herida emocional que vas conociendo e intuyendo a lo largo del libro. Pero lo maravilloso de todo esto, es que ese tormento no le transforma en una persona irascible, antisocial, soberbia o cínica, sino que es un hombre que sigue creyendo en el amor, ya sea de la clase que sea. Lucha por lo que cree correcto y mantiene su ética hasta la última página.
Fleur, es una mujer que también ha sufrido y sigue sufriendo durante la mayor parte del libro. Pero no es una pusilánime, sino una mujer valiente que se enfrenta a cada problema con la cabeza bien alta y asumiendo sus actos con una valentía extraordinaria.
La relación entre los dos, se ha desarrollado perfectamente. Con los tiempos necesarios para que cada uno vaya asumiendo sus miedos, y al final, el amor surja entre los dos. No me ha parecido forzado, teniendo en cuenta, que Freu se ofreció en un primer lugar como prostituta a Adam, sino que ha permitido, sobre todo a Freu, curar ese momento duro, e ir asumiendo sus propios sentimientos, además de ir conociendo mejor a Adam. Ha habido momentos preciosos entre los dos, sencillos pero maravillosos, donde han podido ser ellos mismos y les ha permitido conocerse más y sobre todo, respetarse.
Nos da la imagen de una sociedad, cruel, regida por las apariencias y las normas sociales. Donde estas mismas normas te impedían conseguir la plena felicidad.
Merece la pena leerlo, es un viaje maravilloso, donde conoces lo peor que puede hacer una mujer para seguir viviendo y cómo, al final, ese dolor inicial, tiene la mayor de las recompensas