La presente obra es una reseña histórica de la vida de Maximiliano de Habsburgo, el lamentable Emperador de México. Y digo lamentable por el conjunto de circunstancias que lo llevaron a aceptar el trono del Imperio Mexicano; los cuentos y las artimañas que usaron los conservadores para solicitar su intervención en el desarrollo de nuestra naciente república, lo condenaría por el resto de sus días.
El autor, Carlos Tello Díaz, participó en el proyecto de reseñas históricas de Editorial Clío. El objetivo del director, Enrique Krauze, era proporcionar a un público más amplio diversas estampas históricas de nuestra nación. Este trabajo había quedado guardado por varios años, hasta que pudo publicarse en editorial Debate. La narrativa estaba pensada en ser acompañada con diferentes fotografías e imágenes. Así mismo, había un proyecto con Televisa de lleva estar historia a telenovela. Nada de esto sucedió.
El libro es fácil de leer, y nos lleva de manera ágil por la vida del príncipe heredero de los Habsburgo. Desde la infancia fue una persona carismática, preocupado por su entorno y sus seres queridos. A lo largo de estas páginas encontramos los trazos de su formación, su primer amor (que por cierto no fue Carlota), sus ambiciones y planes para el futuro hasta el encuentro con su esposa Carlota.
Podemos apreciar como era su vida en Europa, visitando los diferentes castillos de la familia: Trieste, Viena, Miramar, etc. Así mismo, encontramos como el emperador Napoleón III y Francisco José, fueron los principales promotores de que Maximiliano aceptara escuchar a la delegación mexicana que venía a ofrecerle algo beneficioso para todos: el Imperio Mexicano.
En diferentes estampas, vemos su llegada a México, pisando Veracruz para después partir a Puebla. Su entrada triunfal en la Ciudad de México, y su primera noche llena de chinches. Gracias a él, tenemos el Paseo de la Reforma, ya que decide quedarse a vivir en el Castillo de Chapultepec, en lugar del Palacio Nacional.
Vislumbramos su vida superficial en nuestro país, visitando Cuernavaca y la famosa Quinta Borda, donde cuenta la leyenda que disfrutaría de las atenciones de una hermosa chica del lugar con apenas 17 años. Acompañamos la caída de su imperio, la locura de Carlota y el sitio de Querétaro. El único estado de la República que apoyaba al Emperador, ahí estaban sus súbditos más fieles. A título personal: merecíamos ser la capital del imperio, lamentable que no prosperó la idea.
Finalmente, su fusilamiento en el Cerro de las Campanas, inicialmente agendado para el 16 de Junio de 1867, pero las gestaciones de los monarcas europeos al menos lograron posponerlo por 3 días, hasta el 19 de Junio. Finalmente, le cede su lugar de honor a Miguel Miramón y le pide al pelotón que le dispare al pecho, para no darle más penas a su madre al ver un rostro desfigurado.
Uno de los personajes más trágicos de la historia, nacido para perder, para no logar sus sueños ni ambiciones. Siempre buscando agradar a los demás, pero nunca pensando en si mismo. Una lectura muy amena y entretenida, provoca conocer más de cada evento y adentrarse en la vida de los emperadores y nuestra historia durante la intervención francesa. Lectura recomendada para principiantes, o lectores que van iniciando en el género de la literatura histórica.