Escritora colombiana nacida en Bogotá. En sus novelas se ve reflejada una constante exaltación a la memoria en términos de la necesidad humana por evocar el pasado en el presente. La tensión entre recuerdo y olvido se va transformando en una apología a la melancolía y a la soledad, temas centrales y recurrentes en sus obras. Novelista de una narrativa sencilla y desenfadada, ha sido homenajeada por la Secretaría de Cultura de la capital colombiana por contribuir al crecimiento de la literatura en la ciudad.
Recuerdas Juana es una historia bastante enternecedora que nos contara la vida de Juana y como ha tenido que atravesar por diferentes situaciones dificiles. En definitiva la narracion de Helena Iriarte es muy poetica y logra utilizar descripciones maravillosas para entender un poco a Juana.
En definitiva es una historia desgarradora y un poco triste debido a su final. Gracias a la narracion de Helena nos damos cuenta como incluso la vida de algunos niños es completamente injusta
Tanto dulce puede empalagar. La historia se pierde en tanta arandela o poetizar para escribirla. Hay muchas partes que son muy lindas y conmovedoras, confieso que me hizo llorar al final pero para mi gusto demasiado empalagosa.
Los últimos meses me pasa lo siguiente: o me demoro un mes entero con un libro, o me los devoro en dos días. Bueno fue el segundo caso para este libro. Tampoco es que haya mucho mérito, son solo 72 páginas, pero 72 páginas de pura belleza y simbolismo.
Juana, es una niña que desde muy pequeña pierde a su padre, esto la va a llevar a enfrentar muchas situaciones de su vida a través de la fantasía. El libro es el recuento de su historia de vida, pero sobretodo de su mundo interior. Y creo que es lo que más destaco de este libro, nunca había visto que un libro centrara tanto una historia en lo que pasaba al interior de un ser humano, y que además lo hiciera de forma tan bella, tan simbólica.
Este libro nos muestra bajo una prosa hermosa el mundo interior de una niña que vive cosas fuertes, que va adquiriendo heridas en su infancia, que va adquiriendo un trauma, que poco a poco va perdiendo la maravilla de su luz en una oscuridad sin retorno.
La manera en cómo Helena Iriarte escribe sobre la memoria y logra meterse en la imaginación, sueños y ensueños de la protagonista es magistral. Estoy todavía masticando el libro por lo único de su escritura en segunda persona, lo poético de su prosa y su viaje entre lo que es real y lo que es fantasía (que no deja de ser real a su vez). Solo sé que me encantó y que no había leído nada igual.
Si quieren leer más autoras colombianas, les recomiendo muchísimo este libro.
En la inusual cercanía de la segunda persona, Helena Iriarte narra con un encanto sublime una historia desgarradoramente hermosa. Juana está internada en un lugar para enfermos mentales; un evento traumático le quitó la palabra tiempo ha, y es llevada a recordar su pasado con la vana esperanza de sanar sus heridas de infancia.
Este libro es la entrada a la mente de una niña pequeñita que, entre dolores y ausencias, se niega a olvidar a su padre. La prosa está muy cargada de poesía, lo que cansa un poco. Además, nunca se sabe del todo quién es el narrador. Es un libro que requiere paciencia, pero hay tanta belleza entre sus páginas, tantas verdades.
En el libro se narra una historia triste de cómo la falta de amor desde nuestros primeros instantes en la tierra puede llegar a determinar quienes seremos y qué herramientas tendremos para enfrentarnos a las adversidades. Si no sentimos el amor, no encontramos el sentido de vivir. Algo que objetar sería la técnica narrativa utilizada pues es difícil de seguir, en su mayoría maneja solo el pasado del personaje. Por otro lado, la historia está cargada de analogías y metáforas que pueden llegar a hacer complejo el entendimiento de la historia, sin embargo, si el lector se identifica con los sentimientos y experiencias que se describen, le será más fácil comprender la historia.
que preciosidad de libro, que sensibilidad, que dulzura y que dureza. hacía mucho que no lloraba con un libro y la verdad que con este es imposible no hacerlo. recomendadisimo
Lo que más me costó de este libro fue leerlo con la necesidad de parar y retomar. Disfruté leerlo, me mantuvo conmovido y lleno de ternura durante todo el relato, y me rompió el corazón al final.