Pionero y padrino del romanticismo francés, Charles Nodier escribió una de las novelas más innovadoras y vanguardistas de comienzos del siglo XIX. Historia del rey de Bohemia y de sus siete castillos fue admirada por Victor Hugo, ensalzada e imitada por Balzac y Nerval antes de caer en el olvido barrida por oleadas de folletines y de narraciones realistas. Este excéntrico viaje a una Bohemia imaginaria e inalcanzable se inscribía expresamente en la tradición de la novela lúdica de Cervantes, Rabelais, Sterne y Diderot, como continuación imposible de un famoso cuento de nunca acabar incluido en Tristram Shandy. Historia del rey de Bohemia, traducido aquí por primera vez al español, puede considerarse como el eslabón perdido de una variedad de relato que parecía haberse extinguido con la Ilustración, pero que resurgió años más tarde con autores como Cortázar e Italo Calvino. Caótica y absurda a simple vista, la novela de Nodier es en realidad una prodigiosa rapsodia en torno a la originalidad y a la naturaleza de los libros, una suerte de tablero en el que cada lector ha de lanzar sus propios dados, un juego generalizado con el lenguaje, con las ilustraciones y con la tipografía que supuso una auténtica revolución en el ámbito de la literatura visual. Por ello, Breton y Aragon, quienes descubrieron en Nodier a un precursor del surrealismo, sostenían con acierto que Historia del Rey de Bohemia es un ejemplo único de fantasía tipográfica asociada a un espíritu filosófico próximo al del propio Dadá
Jean Charles Emmanuel Nodier was a French author who introduced a younger generation of Romanticists to the conte fantastique, gothic literature, vampire tales, and the importance of dreams as part of literary creation, and whose career as a librarian is often underestimated by literary historians.
No voy a puntuar esta novela porque, sinceramente, no puedo. Este libro es una locura. Formal, argumental y hasta tipográficamente. Esta novela hace que los surrealistas y los dadaistas parezcan formalistas y más tradicionales que pintar un bodegón.
La "Historia del rey de Bohemia y de sus siete castillos" no va de la historia del rey de Bohemia y sus siete castillos. Va de muchas cosas, pero no de eso. Es la ida de olla completa de alguien que quería escribir esta historia y al final resulta que divaga sobre cualquier otra cosa. Ese es el chiste.
Y hay mucho humor en este libro. Cuando lo pillas. Porque esa es la cuestión: se publicó en 1830, en Francia, en un contexto y con unas referencias que, a día de hoy, suenan un poco a chino, y a veces (muchas) te pierdes. Afortunadamente la edición del libro en español es maravillosa. Está llena de notas aclaratorias al final de cada episodio y un prólogo extenso y muy aclaratorio. El encargado de la edición (y la traducción) es de Francisco González Fernández y no sé cuánto le pagaron, pero no es suficiente. No hay dinero que pueda pagar el trabajazo que ha hecho este hombre.
¿Es un libro raro? Rarísimo. ¿Es un libro original y vanguardista? Sin duda. ¿Es para todo el mundo? Ni de broma. ¿Te sentirás inculta y un poco tonta porque no conoces más de la mitad de las referencias? Continuamente. ¿Es una oda a la pantufla? De hecho, a la babucha. ¿Merece la pena leerlo? Y yo qué sé.
Vor vielen Jahren hatte eine Ex-Kollegin von diesem Buch geschwärmt und eine Diss darüber geschrieben. Mit entsprechend hohen Erwartungen bin ich an "Histoire du roi de Bohème et de ses sept châteaux" von Charles Nodier herangegangen – und muss leider sagen: Die Enttäuschung überwiegt.
Natürlich erkennt man sofort, worauf Nodier hinauswill. Der Text steht ganz offensichtlich in der Tradition von "The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman" von Laurence Sterne und "Jacques le Fataliste et son maître" von Denis Diderot: Abschweifungen, spielerischer Umgang mit Erzählstrukturen, Ironie, bewusste Zerstörung narrativer Erwartungen. All das ist vorhanden – vielleicht sogar zu demonstrativ.
Genau hier liegt für mich das Problem. Was in der zweiten Hälfte des 18. Jahrhunderts noch frisch, frech und geradezu revolutionär wirkte – das Ausloten der formalen Grenzen des Romans –, erscheint um 1830 eher wie eine verspätete Wiederholung. Nodiers Spiel mit der Form wirkt nicht mehr subversiv, sondern bemüht, fast schon manieriert. Wo Sterne und Diderot mit Leichtigkeit überraschen, hat man hier häufiger das Gefühl, einer literarischen Fingerübung beizuwohnen.
Das Buch ist zweifellos interessant als literaturhistorisches Dokument, vielleicht auch als Kuriosum für Spezialisten. Aber als Lektüreerlebnis? Für mich bleibt es erstaunlich blass. Der Witz zündet nur sporadisch, die formalen Spielereien tragen nicht über die Länge, und eine echte erzählerische Dynamik will sich kaum einstellen.