Como el mayor interés de esta obra reside en su argumento resulta difícil y un poco absurdo realizar un análisis sin spoilers. Por lo tanto reitero cosas que ya he dicho en anteriores entregas y profundizaré más adelante en ellas: el villano es magistral, los personajes hacen todos sus movimientos utilizando la lógica y sopesando todas las opciones posibles, los poderes de los demonios son originales e interesantes y las implicaciones psicológicas y emocionales de los personajes son muy potentes.
Recomiendo la saga a todos aquellos que disfruten con la fantasía y con las tramas de deducciones lógicas.
Dicho esto, empieza la parte con spoilers.
La novela prosigue tras los impactantes acontecimientos de la quinta entrega, en la cual se nos revela la identidad del séptimo héroe, que no es otro que el protagonista de nuestra historia. Este concepto me resultó muy interesante en el anterior libro, y en esta sexta parte el autor ha sabido desarrollarlo de la mejor manera posible, ligando esta "estrategia" con la retorcida mente del villano, el comandante Tgurneu, y su historia personal, dejando claras sus motivaciones.
Creo que puedo decir sin equivocarme que Tgurneu ha sido el verdadero protagonista de esta entrega, mostrando definitivamente todas sus cartas y revelándonos la gran relevancia que ha tenido en el mundo humano y en el pasado de los personajes, tanto directa como indirectamente. Sus estrategias me han parecido verdaderas genialidades y su maldad y psicopatía lo han convertido en uno de los mejores villanos que he conocido. Pero sin duda lo que considero más digno de alabanza en la escritura del personaje (y de toda la escritura del libro en general) es la habilidad con la que el autor hace que los planes de Tgurneu queden arruinados, ya que no pierde simplemente por conveniencias del guión (aunque a veces sí que ha influido la suerte, pero lo justo dentro de lo aceptable) sino por su propia personalidad. El defecto de Tgurneu es su fortaleza, y la razón de su ser explica sus errores en la batalla. Y no sólo es cuestión de errores del villano, sino también debido a la genialidad de los héroes al ser capaces de ver salidas inesperadas pero totalmente lógicas.
No quiero enrollarme mucho más con el villano, pero de verdad, leer a Tgurneu ha sido toda una experiencia.
Por otro lado, Adlet protagoniza algunas de las escenas más memorables de la novela, recibiendo una cantidad de reveses emocionales brutales y tocando fondo, al borde de la destrucción mental. Nuevamente, Tgurneu destaca al ser capaz de manipular (tanto por sus poderes como por sus habilidades intelectuales) a los personajes, regocijándose en su miseria más absoluta.
También quiero destacar los sentimientos que provocan la situación de Fremy, que es realmente triste. De hecho, a pesar de haber acabado con el (hasta ahora) villano principal, el final del libro es bastante agridulce, dejando a Fremy y Adlet devastados y al resto de héroes suspicaces respecto a este último.
Hans ha sido otro de los personajes con más protagonismo, y bastante merecido. Es uno de los mejores personajes, tanto por su trasfondo como por su carismática personalidad. Además es, probablemente, el luchador más balanceado del equipo, siendo muy competente en el cuerpo a cuerpo, teniendo habilidades asesinas del más alto nivel, poseyendo capacidades deductivas propias de un genio, etc. No obstante, y esto es algo que también adoro de la saga, tiene vulnerabilidades o falta de habilidades que otros héroes no, haciendo que todos sean útiles e imprescindibles. Probablemente es el más comparable a Adlet, debido a que es el único capaz de lidiar con su enorme intelecto, pero aún así cada uno tiene sus ventajas tácticas: Hans es un genio en el combate y su habilidad con la espada y su inteligencia kinestésica superan por mucho a las de Adlet, pero por su parte Adlet es más versátil por su uso de diferentes armas y herramientas, es capaz de hacer estrategias más complejas usando su entorno y analizando la situación, y es un lider mucho más competente y fiable (pues le resulta más fácil ganarse la confianza de los demás).
Si tengo una queja del libro es que debería hablar del pasado de Hans, pues es el único héroe del que apenas sabemos nada, y eso que es uno de los más interesantes. Supongo que para la siguiente entrega (si llega) se nos hablará de él. También se nota que al autor le sobraban un poco algunos personajes que apenas salen (ejem Goldof), lo que motiva mis deseos por que muera algún protagonista, ya que llevamos seis libros y están todos intactos (físicamente al menos).
Por otro lado (y sin ser una queja del todo) no sé cómo va a hacer el autor para mantener el interés en la historia sin Tgurneu, pues en cierto modo era el alma de la saga. Por el epílogo parece que Dios de los demonios será otro personaje interesante, pero por ahora poco se sabe de él.
Para acabar quiero hacer una mención a la edición en inglés de Yen Press, que me ha parecido bastante deficiente. El papel es de mala calidad y tenía bastantes desperfectos, que ignoro si se deberían al envío. En cualquier caso, mi mayor queja va dirigida a algunos fallos en la escritura, ya no de traducción (en general parecía estar bien escrito), sino erratas como por ejemplo poner 40 años en lugar de 4. El lector puede aplicar la lógica y no pasar de un pequeño desconcierto, pero me parece un fallo bastante grave y temo que se haya podido propagar en partes menos evidentes. En cualquier caso creo que es la única editorial que ha publicado las novelas, así que personalmente se lo paso, pero me parece que el precio de los libros no es adecuado vista la calidad del producto.
En definitiva, no sé si el mejor de la saga hasta ahora, pero por ahí anda. Ojalá el autor publique el siguiente dentro de no demasiado, pero lamentablemente apenas hay noticias de él, por lo que es una situación frustrante.