“Llegar por primera vez a una ciudad es experimentar muchas cosas”, dice Santiago Gamboa, “pero sobre todo la magnífica sensación de ser libre”. Quizá esa misma sensación explique que buena parte de sus novelas tengan como escenarios principales las ciudades que ha conocido a lo largo de su vida: escribir es también una expresión extrema de libertad. De manera que un seguidor de la obra de Gamboa podrá construir puentes entre sus novelas y sus crónicas de viajes, entre la ficción y la realidad. Pero, con este libro, el viejo y el nuevo lector comparten la posibilidad del asombro: cada ciudad aparece como un punto luminoso en la extensa oscuridad de la noche.
Born at Bogotá, he studied literature at the Javerian University of Bogotá. He travelled to Spain where he remained until 1990 and graduated in Hispanic Philology at the University of Alcalá de Henares. He then moved to Paris, where he studied Cuban Literature at the Sorbonne.
He made his debut as a novelist with Páginas de vuelta (1995), a work which established him as one of the most innovative voices of the new Colombian narrative; later he wrote Perder es cuestión de método (1997), which was internationally acclaimed, and has been translated into 17 lenguages, and about which a film is now being made, and Vida feliz de un joven llamado Esteban (2000), a novel which has added to his international prestige. He is the author of the travel book Octubre en Pekín (2001). As a journalist, he has been a contributor to the Latin American Service of Radio France International in Paris, a correspondent of El Tiempo of Bogotá, and columnist on the magazine Cromos. He is now residing in Rome.
Este libro es hacer un viaje con el autor por diferentes continentes, ciudades, historia, literatura, experiencias y apreciaciones.
Para mi fue un reconocimiento de quien soy en mi país, y como me veo afuera y al regresar. Además de aprender a mirar a observar lo que sucede a todo nivel en Colombia misma y en el mundo.
El final del libro, sin palabras para describirlo. Me sentí muy identificada nuestra realidad.
Me identifico con Santiago. Somos viajeros y exploradores. Internarme en las páginas de reflexiones y experiencias me recordó lo vasto que es el mundo y las historias que en él suceden. Además, me surgen interrogantes sobre la capacidad que tendremos (si es que eso ocurre) para hablar sobre el mundo, pues, ¿lo podremos entender en su complejidad? Es una tarea ardua que nos lleva a replantear la vida y recordarnos que estamos aquí para aprender, experimentar y escuchar.
Me resultó un poco aburrida y petulante esta colección de relatos de los viajes de Gamboa. Parece tratarse de una guía turística para ir a ciertas ciudades con énfasis en los bares de hoteles de antaño y en las zonas rojas o de tolerancia, todo esto sazonado con comentarios de encuentros con personajes famosos, por lo general escritores, que no aportan nada en el relato, y solo quedan como pedantes fragmentos. Sin embargo se rescatan algunas cosas y se alcanza a saborear un poco al escritor que escribe por placer y no por encargo. Hay relatos ya publicados en otras partes, relatos extraídos de otras novelas y muy pocas cosas nuevas, todo esto enmarcado en una edición muy del montón de la editorial Angosta, la cual pertenece al amigo Abad Faciolince, quien ojala encuentre fortuna en este negocio ya que como escritor le será muy difícil. Menciono la edición porque el precio del libro en Colombia es de 50 mil pesos (US$17), lo cual es exagerado para el país y para el contenido que presenta.
Un recorrido muy íntimo por diferentes ciudades donde más que conocer lo que acontece en cada sitio, se ven luces del mundo interior del autor. Algunos destinos más emocionantes que otros, pero en definitiva es un buen texto que retomaré cuando visite las ciudades que se mencionan.
Mi primer libro de Gamboa, escritor bogotano. Sin duda, vendrán otros que leeré con igual entusiasmo. En Ciudades al final de la noche, Gamboa logra transmitir la esencia de distintas ciudades de una manera majestuosa: el corazón de Delhi a través de percepciones olfativas, el embrujo hipnotizante de Hong Kong o la exuberancia de Singapur. todas ciudades accesibles plenamente desde la imaginación gracias a la riqueza descriptiva y gracia narrativa de Gamboa.
La sensibilidad que tiene Santiago para hablar de las ciudades de su vida es exquisita. Si bien ciertas crónicas pueden parecer petulantes por referencias burdas al mundo intelectual, el mensaje se transmite con tanta eficacia que el lector puede evocar fragmentos de imagen de las ciudades recorridas. Me encantó leer una crónica de Harar, conocer otra cara del África que con dificultad puede ser construida a partir de todas las cosas que muestran los medios. Al final de este libro queda una sensación interesante sobre el oficio del escritorio y su relación intima con más experiencias, las preguntas no resueltas y los lugares a los que no se pueden retornar.
(2.5) Demasiadas diferencias ideológicas, pero me quedo con ciertas ideas sobre ver la ciudad. De repente cae en esencialismos y sesgos, al tiempo que escribe de manera crítica contra sesgos de otros autores. En general sus crónicas pueden ser una embarradita para cuando uno no conoce nada sobre alguna de las ciudades de las que escribe. Lo que sí me gustó fue que hace mención a varias referencias literarias en las ciudades y vale la pena guardarlas para revisarlas. También su estilo es agradable y claro, permite imaginar lo que describe. Y bueno, no quiero ni hablar de su manera de ver a esa imagen mitológica que es la mujer para él vdd.
Me gustó especialmente toda la descripción de los viajes por Europa y sus anécdotas en general. La manera tan bonita en la que incluyó todas las referencias literarias me pareció maravillosa, así como las sugerencias de autores y de lecturas que el autor va dejando a lo largo del texto.
Nunca había leído un libro por el estilo, pero me llevo una buena impresión tanto de este tipo de literatura, como de Santiago Gamboa 🤍
Una serie de crónicas que brindan luz al lector sobre diferentes urbes en el mundo. Al ser una recopilación de escritos de diferentes épocas de la vida del autor, cada crónica desarrolla la ciudad con diferentes perspectivas manteniendo la solida narrativa del autor. Son perspectivas literarias, económicas e íntimas, las cuales hacen de este libro una gran adición a la biblioteca de todo viajero.
Para aquellas personas que han viajado por el mundo o que quisieran viajar por el mundo, Gamboa nos deleita con su visión muy personal de su visita y vida en grandes ciudades. Muy interesante su búsqueda de puntos de referencia con la literatura a donde quiera que vaya.
Este libro es para los viajeros, los actuales o en potencia, es para los amantes de la belleza, para los que disfrutan los detalles. Esta es una compilación de crónicas que resulta aún más exquisita de leer si ya se es lector de las novelas de Gamboa.