Llego a este libro por ser lectura recomendada de mi club, no se por qué, pero ni la portada ni el titulo me atraen; y aún así comienzo a leer.
Son dos protagonistas: Laia y Emma, bueno y la perrita Frida, viven las tres juntas desde hace poco en un bonito y centrico piso de Gijón, regalo de la madre de Emma por aprobar la oposición para dirigir el programa de Salud Mental .- una ciudad, que no he visitado, pero en la que según todo el mundo no deja de llover.-
Antes vivian en Madrid. Hace poco que Emma lleva un diario de casa y se explaya en los detalles de su relación, en como se conocieron, en sus gustos, en sus pequeñas cosas; por ejemplo, en la importancia que tiene para ella, el que Laia haya descubierto la verdad de su condición sexual. Ya que en un tiempo estuvo casada y luego salió con varias parejas masculinas hasta que por casualidad, conoció a Laia.
Laia también es psicologa, antes tenía consulta en Moratalaz, pero acaba de alquilar a la madre de Emma un pequeño apartamento como consulta, y aún tiene pocos pacientes. Así que de momento se aburre y ve la tele, y lee, y echa de menos a Emma .-en fin, lo que hacemos todas en algún momento determinado de nuestra monotoma existencia.
Pero un día por fin llega su primera paciente seria: Valeria Santaclara.
Es una anciana muy pija y parece muy segura de sí misma, entra, lo mira todo, se sienta, pide un café, pero se mantiene en silencio. Justo cuando Laia va a a hablar se pone a llorar.
Dice: Volveré el próximo día. Y vuelve muchos martes después de la peluquería.
Es una viuda rica que vive desde hace tiempo en una residencia, tiene dos habitaciones y en una de ellas mucha ropa que no se pone. Por una casualidad, para hilar las historias, antes vivía donde Laia tiene montada la consulta; de ahí la emoción del primer día y el interés por visitar a la psicologa.
Su “problema” es que necesita reunir la fuerza necesaria para abrir un sobre cerrado que está en su poder desde hace años y en cuyo exterior alguien ha escrito «El perdón».
A través de las sesiones de terapia Laia la ayudará a recomponer el puzle de su existencia desde la infancia acomodada en el Gijón burgués de finales de los años 20, la relación conflictiva con su hermana, las circunstancias históricas de un tiempo convulso, y la culpa que vive en el fondo de su ser y cuya naturaleza última no es capaz de confesarse.
Otro personaje a mencionar es Felicidad, ahora Feli, la limpiadora de la residencia donde vive Valeria. Quiere ser escritora, y se nutre de todas las historias que va encontrando en la residencia. Asiste un taller de escritura y allí ha conocido a un chico que le gusta mucho: Guille. Pero su existencia es muy triste, vive con su padre ya mayor… y apenas le apetece volver a casa por las tardes después del trabajo.
Cada uno de los capítulos está dedicado a una de las mujeres protagonistas, personajes que están muy bien perfilados por la autora.
A medida que avanza el relato comprendes más a las protagonistas, que al principio parece ser Emma con esa chacharra que no para ni en su cabeza, pero no deja de gustarme también Laia, su forma de ser, más recatada e incluso algo introvertida cuando le preocupa algo; tanto que incluso es capaz de plantearse dejar su relación.
Qué le preocupa?… no llego a comprender si pasa después de varias sesiones con Valeria recordando lo mal que se sintió por no poder tener hijos o nace de antes la idea, el caso es que Laia quiere tener un hijo. Se lo comenta a Emma, que la conoce y encuentra muy rara, después de varios días y ésta, no demasiado convencida, nunca se vió en el papel de madre, pero como está locamente enamorada, cede y decide compartirlo con Laia.
Y no quiero dejar de mencionar la descripción tan cariñosa que hace la autora de la ciudad y los paisajes desde la ventana del piso, ese mar de Gijón, ciudad donde viven.
Es una novela que nos hace reflexionar sobre la culpa, los celos , la envidia. Sentimientos acrecentados por la terrible época en la que transcurre la vida de alguna de estas mujeres.
Frases a tener en cuenta:
“Una vida normal. Definición según Valeria. Una vida en los márgenes de lo esperable según que edad y condición…
Frase de Valeria… porque si algo trajo de bueno la guerra fue que colocó las cosas en su lugar, que antes era todo un galimatías, los pobres querían ser ricos o por lo menos querían que los ricos no lo fueran, una sociedad igualitaria, decían, el comunismo, todos iguales. Como si eso fuera posible…
“…La politica es el arte de complicar las cosas y terminar por hacer mal lo que podría hacerse bien…”
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