Retrón no es un libro sobre discapacidad al uso. No es un catálogo de lamentaciones. No es un relato de superación. No es un manual de autoayuda. Es una mirada honesta a la discapacidad desde dentro. En estas páginas hay sangre. En estas páginas hay humor. En estas páginas hay sexo. En estas páginas no hay tabúes. ¿Te atreves?
“Retrón” es un relato valiente, directo y, sobre todo sincero. Y modesto. Y crudo. No es exhaustivo porque no tiene que serlo, porque Raúl tiene derecho a su intimidad. Pero al mismo tiempo nos abre las puertas a los episodios que considera más importantes de su vida: sus primeros años, sus operaciones, sus viajes, su independencia, y tantos otros.
Centrado en dichos sucesos, por enmedio dibuja su cotidianeidad, su día a día, con sus dificultades, sus grandezas y sus miserias. Evita a toda costa, incluso explícitamente, hablar de superación y de esfuerzo, evita generalizar y a veces parece achacarlo todo a la suerte que ha tenido; y aunque no dudo que pueda tener su motivo, me parece un retrato demasiado modesto. Dos personas en las mismas circunstancias no consiguen lo mismo: Raúl también tiene parte de mérito por estar donde está.
También se entremezclan sus pensamientos, con un marcado caracter humanista (influenciado por su signo político). Justas reclamaciones de igualdad desde el estrado de su innegable experiencia. El tono humilde que llena todas sus palabras sólo se rompe en esas reflexiones, cuando se arriesga a reivindicar unas ayudas cuya necesidad es innegable y su falta un agujero a paliar en un estado social completo.
Uno se queda con ganas de más anécdotas, con más detalles que le puedan dar color a la historia, más allá de esos eventos principales. Y no seré yo quien diga que un libro está bien cuando te deja con ganas de más.
Literariamente la prosa cumple. Resulta muy ágil y sencilla, como estar sentado a la mesa frente a Raúl y escuchar su historia con un café de por medio. Va saltando de un tema a otro, a veces se repite, a veces se pierde en reflexiones para, unos párrafos o páginas después, volver al tema que estaba tratando. Pero esa es parte de la gracia: esto no es un tratado o un estudio, ni siquiera una novela; es una suerte de confesión precipitada.
El uso del vocabulario es extraordinario. Las citas y símiles culturales, tanto de la cultura pop como de elementos más refinados, enriquecen el texto de un modo sutil, a veces inapreciable. Más de una vez he parado de leer con una sonrisa en la cara, saboreando una frase entre dientes como quien se toma un dulce de su sabor favorito.
Ojo: Raúl me regaló su libro la última vez que estuve por Zaragoza y me tomé unas birras con él. Si esto puede sesgar la reseña, allá cada uno.
Este es un libro básicamente incómodo, pero bien. Te acerca de una manera llana a una realidad que para la mayoría de nosotros es, sencillamente, inimaginable. La realidad de nacer con una enfermedad rara (Roberts) que tiene unas secuelas importantes para toda tu vida. Y cómo eso te condiciona, y te obliga a adaptarte donde puedes, y a aceptar lo que hay donde no.
Me gusta mucho el tono conversacional y la filosofía realista, sin zarandajas, esto es lo que hay. Estos son los inconvenientes, estas son las cosas que se pueden hacer. Nada de revolcarse en la autocompasión, nada de discurso épico diciendo que no tener brazos es lo mejor que te ha pasado en la vida. Es un realismo tranquilo, sin aspavientos.
Es una lectura interesante como lo es cualquiera que te muestra que hay otros mundos, y están en este, a veces en el piso de al lado. Lo recomiendo.
No es fácil que un libro te haga reír, menos uno sobre la vida de un discapacitado. Qué durísima vida y qué riquísimas reflexiones en torno a ella. Excelente el capítulo del baño, del sexo, de su esposa. Atrevido, honesto, humilde, neto y simpático. Como él mismo dice:
"Es lo que hay, no me voy a amargar, Y Si pudiera tomar una pastilla y ser normal, lo haría"
Eso. Urgente leerlo.
(hay cosas que no me gustan, pero ni vale la pena mencionarlas, tienen que ver más con el formato del libro)
Me gusta la escritura de Raúl. Sin florituras, directa. Con humor. Me gusta su postura y la forma en la que la expone. Pero sobre todo me gusta su honestidad. Y he aprendido mucho (puede parecer de poca importancia, pero es algo que valoro por encima de muchas cosas).
Libro autobiográfico que sirve para concienciar, aunque sea ligeramente, a las personas sin discapacidad de lo que supone se discapacitado. No es un libro de autoayuda. El autor expone las dificultades que se encuentra en su día a día y muestra que aún con discapacidad de puede llegar a ser feliz, aunque cuesta mucho más esfuerzo y dinero.
La discapacidad vista como tiene que verse. Disfruté muchísimo la honestidad con que Raúl Gay habla sobre sus experiencias. Gran libro para personas con discapacidad y familiares y amigos de personas con discapacidad. Un libro necesario.
Un libro escrito por una persona con una gran discapacidad pero no con tono de autoayuda sino explicando las dificultades reales de su vida. Recuerdo especialmente que hablara de que todas las personas que habían entrado con él a un lavabo para ayudarle merecían ir a su boda.
Leía el blog de Raul Gay y Pablo Echenique asi que sabía que el libro no me iba a decepcionar. Es una biografía con toques irónicos llenos de realidad que puede que a una persona con discapacidad no sorprendam pero si a una persona sana ( o que no tenga vinculación con las personas con diversidad funcional).
Lo recomiendo si te apetece leer aventuras de una persona con discapacidad física realmente emponderada :)