El autor nos guía en un viaje alrededor de una mesa, la del escritor de ficciones. La ardua y solitaria lucha con la página en blanco, plagada de múltiples incertidumbres y dudas que todo escritor debe librar durante el proceso creativo, sucede «en un ámbito sin gracia, la mesa de trabajo». «¿Qué nos hace pasar la mayor parte de la vida ante una mesa caótica?» —se pregunta Villoro.
Juan Villoro is Mexico's preeminent novelist. Born in Mexico City in 1956, he is the author of half a dozen prize-winning novels and is also a journalist. In 2004, he received the Herralde Prize for his novel El testigo (The Witness).
Ya son todo un tópico los libros donde se escribe sobre escribir. A los que soñamos con algún día dejar una página impresa para la posteridad, estos libros siempre nos caen simpáticos porque pensamos que es un amigo que nos está hablando cerveza de por medio.
Este libro de Villoro tiene un montón de frases y conceptos que subrayé y que, seguramente pronto olvidaré, como todos mis anteriores subrayados. Me quedo con una, cuando dice que los libros son animales que no se dejan acariciar, que muerden y tiran patadas para defenderse de quien pretende escribirlos.
Que amo esta colección de Vinilo ya lo dije mil veces y no hace falta que lo repita.
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Un libro pequeño en tamaño e inmenso en contenido. Una edición bellísima con costura a la vista, un homenaje al oficio de hacer libros. Juan Villoro habla del oficio de escribir, describe la mesa del escritor de ficciones. Nos trae la palabra de grandes autores que hablan de temas afines a la escritura, la hoja en blanco, la inspiración y la realidad (¿paralela?) en la que vive una persona que escribe.
Cualquier persona que se dedique a escribir o este interesado en como se siente el proceso para un autor debe leer este libro. Villoro en este libro pudo poner en palabras lo que los escritores vivimos cada vez que nos sentamos frente a nuestros textos.
"Practica el difícil arte de estar sin estar lo sabe todo acerca del oficio porque lo practica pero para hablar de el..." "La escritura es una maldición, pero una maldición que salva" "El arte no depende de los materiales, sino de la manera de usar ese barro común" "La mayor parte de los escritores no escriben porque sepan algo; escriben para saberlo" "¿Cuántos libros débiles necesitamos para llegar al Ulises?" "Mis personajes tiemblan cuando me les acerco, decía Nabokov" "Escribir significa suplantarse, ser una voz distinta. Seguido por eso rimbaund pudo decir: "yo es otro"." "¿Hay algo más tentador que la posibilidad de iniciar otra vida desde cero?" "Somos los libros que nos han hecho mejores" escribió Borges. "Un artista supremo puede ser una pésima persona" "Solo en el infierno se puede ver el cielo", decía Nietzsche. "La escritura puede llevar al dolor y la demencia y las más variadas versiones del quijotismo, pero también contribuya a sobrellevar el peso del mundo y recuperar la cordura"
Dos o tres líneas apuradas y pretenciosas: Villoro idealiza el oficio. De hecho, lo romantiza. Entre cita y cita desliza algún chisme simpático y pocas veces sale del lugar común: el escritor (el artista) es un loco, o un borracho, o un déspota, o un drogón, o todo eso junto. Hay soledad, y en esa soledad hay un escritorio lleno de papeles a medio hacer y una página en blanco que se resiste a ser escrita, y en ese marco que contiene los componentes del escritor con mayúscula dos elementos se dan la mano: un plus de visión y una sensibilidad herida. En ese sentido me parece que el texto es poco original. Tiene dos virtudes: invita a subrayar y a escribir. Sobre todo, me cae bien esta romantización porque le patea en contra al desencantamiento que el capital (y con el capital su expresión más aguda y más insoportablemente contemporánea: las redes y sus algoritmos) hace del mundo. Internet nos expropia la imaginación y sobre todo nos expropia el misterio. Me gusta que haya gente dispuesta a devolverle esas dos cosas a la palabra escrita.
Este es un texto escrito por Villoro en 2013, para inaugurar el III Festival Puerto de Ideas, en Valparaíso, Chile.
En él, el mexicano, a quien conocí por "El libro salvaje", explaya sus ideas sobre ser escritor, el arte de escribir y la pesada carga que conlleva el talento en el área literaria.
Y es que para él, como para muchos otros, el escritor escribe para explicarse a sí mismo lo que no es capaz de explicar. Para poder decir las palabras que no puede pronunciar.
Un texto breve que disfruté muchísimo, sobre todo por las recomendaciones literarias que hace el autor.
Porque para un escritor no es posible explicarse sin usar las palabras de otros. Así como no puede escribir sin las experiencias de otros.
Leer libros como este me hacen agradecer la existencia del arte. Y aquí cito a Villoro: «el artista es un mártir de la creación que sufre para que otros gocen (o por lo menos comprendan su destino)».
Este pequeño libro nos transporta al mundo de la escritura, las letras, los mensajes y lo que uno busca transmitir. Un camino lleno de emociones invadidas por obstáculos y dificultades que desafían el trabajo de un escritor. Un análisis en profundidad de las implicancias, secuelas y trayecto donde aquel que escribe no solo debe encontrarse consigo mismo, sino que reconoce que siempre está en un permanente descubrimiento hacia lo ajeno y desconocido a su persona. Un desafío a la creación de distintos panoramas y personajes que serán borrados, tachados y reemplazados hasta el fin de su trabajo. “La pasión y la condena” demuestra que las dificultades son necesarias, que no estamos solos: lo que nos une es el amor al arte; el amor por escribir; el amor por la creación y el amor a su vez, a sufrir, al estrés, a ser mejor y a que las palabras escritas se asemejen a una utópica pero deseada satisfacción.
Este pequeño librito de 62 páginas es un ensayo sobre la escritura, la lectura y la literatura en general.
Villoro nos muestra que son un todo, que la literatura es una pasión, un vicio y una condena. Es una maldición, pero una que salva.
Todos los involucrados (escritores y lectores) no terminamos nunca de entenderla, pero se nos hace imposible abandonarla.
Todos los escritores comenzaron escribiendo obras olvidables o simplemente malas y todos los lectores devoramos miles de hojas de literatura "berreta" y eso no nos desanimó a seguir con esta pasión.
Villoro busca esa respuesta a la razón de esta pasion y (spoilers) no logra totalmente encontrarla, pero nos deleita con su esfuerzo.
Este año me pongo si o si al día con editorial Vinilo. Y para arrancar esa intrépida labor, este libro de Villoro, del cual no leí nada de nada. La verdad que me gustó y tiene mucho mérito porque fue escalando puntaje a medida que avanzaba, partió muy de abajo ya que en general me aburre un montón leer a escritores que hablan de escribir. Acá Juan habla de eso, pero escribe lo suficientemente bien como para perdonárselo, además de meter muchas referencias simpáticas. Además de bueno es corto y lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Maravilloso, como todo lo que sacan en Vinilo. Dejo esta cita de uno de los pequeños e impecables ensayos en los que Villoro nos cuenta sobre el misterioso oficio de escribir: "No hay experiencia humana sin representación de esa experiencia. Uno de los principales resultados de la percepción es que el mundo tangible está incompleto: la realidad fáctica no basta. Necesitamos imaginarla, soñarla, reinventarla."
La primera vez que leo algo de vinilo, estoy fascinada con su formato. Me encanto ver en este relato el trasfondo que vive un escritor en la construcción de sus historias. No todo es color de rosa y aca se trasmite muy bien. El prólogo de Leila Guerriero y citas de otros escritores elevaron el nivel.
excelente síntesis del sacrificio que es escribir, recomendadísimo para re-leer e introducir a tus conocidos en el oficio del arte que a veces cuesta tanto explicar.
El largo exacto para un vuelo de Mar del Plata a Buenos Aires.
No escribo, por lo que es muy probable que la reflexión acerca de la escritura que plasma Villoro en estas páginas no me haya atravesado en su máximo grado. De todas formas, fue entretenido y profundo.
Excelente resumen de la tarea de escribir con referencia a muchos otros narradores que han dejado huellas. Muchas citas para guardar, casi una cada pagina. Un libro recomendable, subrayable y muy hermoso como objeto en la coleccion de Vinilo y un gran prologo de Leila Guerriero
Al principio no entendí muy bien de que iba este pequeño libro, un ensayo encuadernado, pero luego pude encontrarle la conexión y el sentido y la verdad que me gustó mucho
Un pequeño libro sobre el proceso de escribir, ideal para terminar el año. Mencionan distintos autores y algunas de sus obras, me dieron ganas de hacer una lectura o relectura de ellas.
No soy particularmente fan de las citaciones excesivas ni el desvarío constante del autor, pero fue interesante conocer el punto de vista que tienen sobre la escritura tantos artistas reconocidos
Juan Villoro presenta en unas pocas páginas una muestra de lo que consiste el oficio de escribir. Más allá del contenido enunciado, lo interesante se presenta en el cómo. Abundan escritos sobre el oficio del escritor, abordando el mito romántico del genio afligido o del artifice que busca un efecto como Edgar Allan Poe, desde el que no puede parar como Balzac o del que se estruja por sacar unas palabras, como el ultimo Scott Fitzgerald. Para gustos colores, como se suele decir. Lo interesante de esta obra es que nos muestra cómo piensa el narrador. La Pasión y la Condena, en principio una conferencia con tintes de ensayo se puede leer como un cuento. Sin ponernos un personaje principal, usa la forma de ensayo para narrarnos progresivamente lo que sucede en torno a la mesa de trabajo del escritor de imaginación. Es una conferencia que se vuelve cuento, no se sabe si gracias o a pesar de sí misma; no obstante, es una manera peculiar de pensar que le corresponde a escritura de imaginación y su notable encanto.
yo ya estaba enamorada de tomas cuando me prestó este libro. lo leí un poco horizontal en una playa del sur y otro poco vertical en el avión volviendo para capital. cuando lo terminé me puso feliz que alguien nos haya puesto al libro y a mi en el mismo pensamiento :)