Piensa mal y acertarás.
Eso dice el refrán. Y tiene parte de razón.
Recuerdo cuando estudiaba en el instituto. Por aquel entonces yo tenía una memoria de elefante, que con el tiempo se ha ido volviendo demasiado caprichosa, quizás porque, en el proceso de asimilar información nueva e interesante, se van perdiendo los datos irrelevantes que había ido acumulando como un enfermo de síndrome de Diógenes.
El caso es que en aquella época, el concepto de estudio consistía un noventa por ciento en memorizar y un diez por ciento en razonar. Esto era más acusado en las asignaturas de humanidades. Y sobre todo pasaba con la Historia. No es de extrañar que la odiara.
También recuerdo el primer profesor que rompió ese esquema. Enseñaba Historia, precisamente. Y lo que antes era un peñazo insufrible y aburrido, de repente se convirtió en algo apasionante. Era importante la memoria, porque al fin y al cabo había que aprobar los exámenes. Pero lo más importante no eran los datos, las fechas y demás. Lo importante era «el POR QUÉ». La Revolución Francesa. ¿Por qué? La revolución bolchevique ¿por qué? La Industrial, las guerras mundiales, el capitalismo, el comunismo, la guerra fría. Por qué sucedían.
Los libros de historia están, a menudo, plagados de datos. El efecto es importante, desde luego. Sin embargo, conviene mencionar la causa. «El POR QUÉ»
«Historia absurda de España» me ha recordado ese momento en el que uno deja de fagocitar información sin objetivo y empieza a preguntarse cosas.
Y lo mismo que aquel profesor, Ad Absurdum, el trío que ha parido este libro, ha hecho que me ría con la Historia. Porque, amigos, la Historia tiene muy mala leche.
Olvídate de falacias patrioteras. Ni victimismos, ni romances estúpidos.
Ahí están los hechos. Cógelos y olvida las banderitas. Ahora razona. Detrás de todo hecho histórico hay un interés. Y no tiene que ser inteligente ni astuto. Tan sólo egoísta o ególatra. Porque lo que unos ganan, los otros lo pierden.
Con un estilo irreverente, gamberro y muy muy divertido, Ad Absurdum meten el dedo en la llaga. Los reyes católicos y la «creación de España» como estado nación. Los Austrias y los Borbones. Las Repúblicas. La Guerra Civil. Franco y la madre que lo parió. Me he partido de risa viendo tan bien retratada esta chirigota nacional.
Y además salpicada de anécdotas muy cachondas, la mayoría desconocidas para mí.
Estos aguerridos muchachos no se casan con nadie y tampoco tienen por qué hacerlo.
Porque aplican ese principio.
Con la Historia, piensa mal y acertarás.
Maravilloso libro.