"Nos enseñan los Grandes Maestros de la Espiritualidad que la Meta de la vida humana es tan sólo una: la unión con Dios. Sin embargo, el ser humano, en su Sendero hacia Él, suele hallar obstáculos que, casi siempre, provienen de su propia persona, es decir, de su propia mente. Es por ello necesario aprender a conocer a esta última, saber a qué impulsos responde, cómo se relaciona con el mundo que nos rodea, de qué manera puede ser perjudicial para nuestro desarrollo interno, y también, cómo puede ayudarnos en el develamiento de nuestro Ser." (del Prólogo, por Claudio Dossetti).