Novela autoconclusiva. «Cuando Clara me ofreció ocupar su lugar como cocinera y asistenta en la casa grande del rancho Triple K, pensé que aquella era la oportunidad que había estado esperando durante toda mi vida. En mi situación, madre soltera y sin nadie en el mundo más que mi hijo Miki, no me había sido sencillo encontrar un trabajo y mantenerlo. Al trasladarnos a vivir allí, encontraría seguridad, podría ahorrar, y abandonaría definitivamente el apartamento cochambroso y minúsculo en el que vivíamos. Lo que nunca hubiese imaginado al aceptar, era que el amor me estuviera esperando en la forma de un vaquero tierno y paciente que consigue que me derrita solo con mirarme».
Elsa Lidiuk ha vivido repudiada por su familia desde que se quedó embarazada con diecisiete años. Engañada y abandonada por el que creía el hombre de su vida, su única prioridad ha sido su hijo, olvidándose de vivir. Pero todo cambia cuando conoce a Charlie Kavanagh, un vaquero medio irlandés medio indio que trabaja en el rancho Triple K, un hombre tierno que la hace descubrir que su corazón no está muerto y puede volver a sentir amor. ¿Podrá Charlie derribar todos los muros que Elsa ha construido a su alrededor? ¿O el miedo de Elsa a ser herida de nuevo, se lo impedirá?
De toda la saga, quizá este fue el que menos me gustó de todos. No sabría decir por qué, quizá por estar esperando la historia de Mac y Hannah o no sé. Pero no por ello no disfruté de la historia de estos dos, que también es muy bonita.
El tercer libro de esta saga me gustó mucho, pero me resultó algo flojillo, más después de haber leído el anterior, pero aún así no puedo decir que no me gustara.
Me ha gustado la historia pero me ha supuesto poca sorpresa o novedad dado que casi todo transcurre en Mientras sonríes. Esta novela corta es un perfecto spin off que narra la relación de Elsa y Charlie, un relato tierno en el que el niño, Miki, es lo más importante y sobre quien gira la historia.
La tercera entrega de la serie sobre el Rancho Triple K es más corta que las anteriores novelas de la saga y narra la tierna historia de amor que surge entre dos de sus personajes secundarios: Elsa, la cocinera del rancho, y Charlie, uno de los vaqueros. Me ha gustado muchísimo el personaje de Elsa porque es una mujer fuerte que, pese a su juventud, ha tenido una vida complicada y es una madraza, que vive por y para su hijo —un adorable pequeño que, con su alegría y naturalidad, se mete al lector en el bolsillo enseguida. Charlie es un hombre fantástico, pero en este libro la autora nos descubre muchas más cosas sobre él y os aseguro que es un personaje con mayúsculas que merecía protagonizar su propia historia. La novela está bien escrita, siguiendo la línea de los libros anteriores e intercala sucesos ya narrados en ellos, por lo que podría incluso leerse de modo independiente sin problemas, lo cual me parece un acierto por parte de la autora. Además, como es más corto, se lee en un plis plas. Mi valoración es de 4,5/5.
Siguiendo la línea de las anteriores entregas, es una trama bastante romántica, de amor y amistad. Sin muchas complicaciones se desarrolla esta novela, cargada de romance y pasión.