Pocas figuras en la historia han motivado a tantos artistas como la apasionada Salomé, una princesa idumea, mujer de gran belleza que bailó para su padrastro, Herodes Filipo, y a instancias de su madre le pidió la cabeza de Juan El Bautista en una bandeja de plata. Desde Guillaume Apollinaire y Jean Cocteau en poesía, Richard Strauss y Wagner en música, Gustave Moreau y Klimt en pintura, y hasta Oscar Wilde, siendo éste el primero que le dio una carga de erotismo y la liberó de las ataduras religiosas. Ahora, el creador y dramaturgo Francisco Prieto Echaso publicó Salomé o el amor de Dios (Editorial Jus), que es su propia versión del mito. “Mi Salomé representa la rebelión de los jóvenes frente a un mundo de indiferencia, frialdad y crueldad de este siglo XXI, donde se quedaron sin utopía y además, la que existía era falsa
Salomé es una obra corta literaria, de estructura teatral dramático (dividida en actos y escenas), donde el tema central es el sinsentido/sinsabor de la vida confrontado por el drama de la conversión cristiana. Esta lucha toma lugar en un contexto pre cristiano, a umbrales de la llegada de Jesús, en Palestina en el Palacio del Rey Herodes. La princesa joven Salomé, es el personaje insatisfecho, sumida en las fantasías del deseo y la huida, debatida entre sumergirse en los placeres del mundo que le atraen o la conversión misteriosa a Yahvé que predica Juan el bautista, de rechazar el mundo para amar a Dios, la cual le repugna pero le llama. Juan el Bautista es la personificación del profeta que zanja el primer camino al cristianismo, fanático que sigue sufriendo perturbaciones humanas del deseo, perturba la estructura del poder establecido que encarna el Rey judio Herodes. Por su parte este rey, se debate entre su ascendencia judía la cual vive como maldición, y la preocupación de la veracidad o falsedad del profeta Juan, la cual perturba sus relaciones de poder con su reino y Roma. Su esposa y madre de Salomé, Herodías, es la encarnación de la mala madre y ejecutante del abuso del poder, presionando a Herodes a ejecutar a Juan a partir de la seducción de su hij.
"Tengo hoy la preocupación de entender mejor y valorar más (como hombre de teatro) una doble clasificación de la dramaturgia: "la específicamente teatral", y la "específicamente literaria". Una, para acceder al foro; otra, para acceder al libro. Tu Salomé, como tu Lutero, pertenecen a esta última." Vicente Leñero sobre Salomé o el amor de Dios de Francisco Prieto