Todo un acierto haber escogido específicamente los poemas que aparecen en este librito para formar la antología social, de guerra y de muerte de Miguel Hernández. No me puedo quedar con uno solo, pero sí con unos cuantos: el hambre, las desiertas abarcas, a mi hijo, elegía, aceituneros y las cárceles.
Encogen el corazón, sobre todo, los que escribe desde prisión y tras la muerte de su hijo. También en los que aparece, de aquellas, un poco de esperanza al hablar de la guerra.
Poemas sociales, de guerra y de muerte (Miguel Hernández).
Poeta del pueblo de mirada de tierra y valentía de trinchera, vivió por lo que creía y murió por la cobardía de quienes tenían miedo de la clase obrera. Su poesía es lo que nos queda, sus pasos y su ejemplo como fusil del verso que nos alimenta.
Miguel Hernández me parece, ante todo, un poeta solidario con el pueblo. Es cierto que muchas veces, cuando leo su poesía, veo reflejos de Góngora, Garcilaso, Quevedo incluso Calderón, pero hacia el final de su vida -qué pena que lo mataran tan joven- diría que había encontrado su propia voz.
Su poesía de guerra me parece, simplemente, maravillosa. Creo que es único en expresar de una forma sencilla todo el dolor, la rabia y el odio que provoca un conflicto así. Sin hablar, por supuesto, de los poemas que escribió en la cárcel: esos son sin duda los que tocan más el corazón del lector y más si habla de sus hijos.
💔❤️🩹 «Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo a cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida.»
"Vientos del pueblo me llevan,/ vientos del pueblo me arrastran,/ me esparcen el corazón/ y me aventan la garganta."
No puedo decir nada nuevo de Miguel Hernández y creo que una crítica de su poesía a estas alturas es como mínimo redundante. Sólo diré que me gusta como su voz me retumba en el alma, especialmente en los poemas de guerra.