El capitán Arturo Andrade, miembro del SIAEM (Sección de Información del Alto Estado Mayor), es destinado a Pueblo Adentro, una aldea a pocos kilómetros de su Badajoz natal y centro de la resistencia anarquista extremeña. Incapaz de hacer las paces con los demonios del pasado, tendrá que investigar el misterioso asesinato de una niña. Pero el cadáver de la pequeña no es más que la punta del iceberg que lleva a las más altas esferas del régimen, en el que trabajan hombres dispuestos a todo para cumplir los peculiares deseos de algunos poderosos.
Andrade y su amigo Manolete, antiguo compañero de armas en la División Azul, cruzarán sus caminos con el honor del anarquista Ventura Rodríguez y de su familia, en una carrera contrarreloj para salvar la vida de una niña desaparecida y descubrir la verdad.
Ignacio Del Valle Oviedo, Asturias (1971), vive en Madrid. Ha publicado hasta 2011 seis novelas. La última, Los demonios de Berlín, es la continuación de El tiempo de los emperadores extraños, que fue llevada al cine en enero de 2012 como Silencio en la nieve por Gerardo Herrero, teniendo como protagonistas a Juan Diego Botto y Carmelo Gómez.
Ha recibido más de cuarenta premios de relato de ámbito nacional e internacional. Su obra ha sido traducida al portugués, italiano, francés y polaco. Mantiene una columna de opinión en el diario El Comercio de Gijón, ejerce la reseña literaria en el suplemento Culturas, y colabora con el diario El País y diversas publicaciones. También imparte conferencias, talleres, y mantiene una sección cultural en Onda Cero Radio, Afinando los sentidos.
Arturo Andrade puede aparentar ser lo más deprimente del antiguo régimen, pero interiormente tiene toda la crítica hacia lo que defiende, hay que sobrevivir como sea y más en los tiempos que le han tocado. Historia del asesinato de una niña indefensa, de instituciones degradantes con el salvoconducto de lo bendito, mandatarios con vicios y de todo menos virtudes, en fin, una sociedad normal... Manolete es todo un personaje, para lo bueno como para lo malo, oír, ver y callar, eso sí, siempre obediente y a sus órdenes mi teniente. Muy entretenida, con unos personajes bien construidos y una historia sólida con corrupción, ricos, pobres, desgraciados e HDP.
Me gusta el personaje de Arturo Andrade porque a pesar de ser de lo supuestamente más execrable del régimen franquista, policía y exdivisionario en Rusia, mantiene una mirada lúcida sobre el mundo que le aleja de todo alarde y le acerca más a las víctimas que a los verdugos. En la cuarta novela le vemos vengar la muerte de una niña y adentrarse en el oscuro entramado de los servicios sociales del franquismo. Con ganas de leer la quinta, si la hubiere.