Wally West era el fan número uno de Flash y, cuando por fin conoció a su ídolo, sufrió un accidente similar que lo convirtió en Kid Flash, el muchacho más rápido del mundo. Ahora, ya adulto, ha sustituido al difunto Barry Allen y ha emprendido una carrera en solitario. Pero ¿cómo vivió sus primeros pasos este hombre nacido para correr? El guionista Mark Waid (JLA: Escalera al cielo) tomó las riendas de las aventuras del tercer Velocista Escarlata en 1992. Su etapa, cuya recuperación iniciamos con el presente volumen, es hoy una de las más recordadas de la historia del personaje gracias a sagas como Nacido para correr, la historia central de un tomo dibujado por autores como Greg LaRocque (Legion of Super-Heroes) o el legendario Carmine Infantino (Detective Comics) .
Mark Waid is an American comic book writer widely known for shaping modern superhero storytelling through influential runs on major characters at both DC Comics and Marvel Comics. Raised in Alabama, he developed an early fascination with comic books, particularly classic stories featuring the Legion of Super-Heroes, whose imaginative scope and sense of legacy would later inform his own writing. He first entered the comics industry during the mid 1980s as an editor and writer for the fan magazine Amazing Heroes, before publishing his first professional comic story in Action Comics. Soon afterward he joined DC Comics as an editor, contributing to numerous titles and helping shape projects across the company. After leaving editorial work to focus on writing, Waid gained widespread recognition with his long run on The Flash, where he expanded the mythology of the character and co-created the youthful speedster Impulse. His reputation grew further with the celebrated graphic novel Kingdom Come, created with artist Alex Ross, which imagined a future DC Universe shaped by generational conflict among superheroes. Over the years he has written many prominent series, including Captain America, Fantastic Four, Daredevil, and Superman: Birthright, bringing a balance of optimism, character depth, and respect for comic book history to each project. Waid has also collaborated with notable artists and writers on major ensemble titles such as Justice League and Avengers, while contributing ideas that helped clarify complex continuity within shared superhero universes. Beyond mainstream superhero work, he has supported creator owned projects and experimental publishing models, including the acclaimed series Irredeemable and Incorruptible, which explored moral ambiguity within the superhero genre. He later took on editorial leadership roles at Boom Studios, guiding creative direction while continuing to write extensively. In subsequent years he expanded his involvement in publishing and digital storytelling, helping launch online comics initiatives and advocating for new distribution methods for creators. His work has earned numerous industry awards, including Eisner and Harvey honors, reflecting both critical acclaim and enduring popularity among readers. Throughout his career Waid has remained a passionate student of comic book history, drawing on decades of storytelling tradition while continually encouraging innovation within the medium. His influence extends across generations of readers and creators, and his stories continue to shape the evolving language of superhero comics around the world today through enduring characters imaginative narratives and thoughtful reinventions of familiar myths within popular culture and modern graphic storytelling traditions.
Inicio del Flash de Mark Waid en lo que supone una de las mejores maneras de acercarse a las aventuras del velocista. En este tomo, además de un par de anuales y de bastantes números con aventuras sueltas de Flash, tenemos el Flash año uno (arco también llamado born to run), en el que se nos cuenta el origen de Wally West y su transformación en Flash (le pasó lo mismo que a Barry Allen y mientras hablaba con él, la improbabilidad hecha origen de superheroe).
Son cómics entretenidos, sin demasiada trascendencia, quizás lo más ambicioso es el cruce con green lantern, una aventura de cuatro números en la que ambos superhéroes tendrán que enfrentarse a Hector Hammond y Grodd en Ciudad gorila.
En mi opinión quizás sean más interesantes los momentos en los que la serie se centra en la vida de Wally West, sus dudas sobre si es un digno sucesor de Barry Allen en su paso de ser Kid Flash a Flash, la huella que deja su relación con su tía Iris West y Barry Allen, las idas y venidas con Linda Park... en todo caso como tebeo de superhéroes es entretenido (aunque la galería de supervillanos es quizás demasiado colorida para mi gusto) y seguiré con la colección porque la verdad es que este tomo (en especial el arco de Born to run) me ha despertado la curiosidad por este personaje que siempre he tenido muy olvidado
Siguiendo las aventuras del nuevo/viejo Flash, ha llegado la hora de leer al que según la opinión generalizada ha sido el gran guionista del personaje: Mark Waid. El tomo del que hablamos hoy, Nacido para Correr, reúne los primeros trabajos de Waid a los mandos del Velocista Escarlata, y reúne su revisión del origen de Wally West, algunos números especiales y un crossover con Green Lantern en el que Wally y Hal se reúnen para hacer frente a una extraña alianza, la que forman Gorila Grodd y Héctor Hammond.
Y lo cierto es que no sé si es que se trata del arranque y que el escritor está cogiendo el pulso, o que se nota el paso de los años y los guiones no han envejecido de la mejor manera, pero el tomo no me ha terminado de convencer. No puedo especificar muy bien por qué, pero las historias me parecen un tanto simplonas (y esto no es una cuestión de tiempo, que Kingdom Come es de la misma época y es mucho más profunda), y a día de hoy, me parece mucho mejor tanto lo que he leído de Johns como de Morrison.
Nacido para correr supone el inicio de la etapa de Mark Waid al frente de Flash, pero lo cierto es que el comienzo resulta bastante flojo. La historia no termina de despegar, el ritmo es irregular y la caracterización de Wally West aún no encuentra la voz que, con el tiempo, acabaría definiendo al personaje. Se intuyen ideas interesantes, pero aquí aparecen de forma dispersa y poco afinada, dejando una sensación algo deslucida para tratarse de un punto de partida. En el apartado gráfico, el trabajo de Greg LaRocque queda muy por debajo de lo que había demostrado anteriormente en La Legión de Superhéroes. El dibujo se percibe rígido, con escasa fuerza visual y sin la energía que un personaje como Flash necesita para brillar. Aun así, y con la perspectiva que da el tiempo, este tomo se entiende mejor como un prólogo necesario: un inicio dubitativo de una etapa que, por fortuna, acabaría creciendo y consolidándose más adelante.
El inicio de la etapa de Mark Waid en Flash con ese año uno recontando el origen de Wally West agregando solo pequeños detalles manteniendo tanto lo clásico como elementos nuevos. Un muy buen comienzo fácil y agradable para leer con el correcto dibujo de Greg Larocque que pasaba por su mejor momento. Luego está el cruce con Hal Jordan enfrentando al Gorila Grood y Hector Hammond suena a aventura clásica de super-heroes de los 80. Se nota una madurez en el personaje en relación a lo que venía siendo en manos de otros escritores. Buen comienzo y se sabe que viene mucho más.