En 2015, alrededor de cinco mil ciudadanos europeos habían abandonado sus países para unirse al Estado Islámico. Muchas de sus familias han quedado rotas, víctimas de esa circunstancia pero vistas como culpables. En este libro conmovedor, Alexandra Gil se asoma a nueve casos: un padre, una hermana y siete madres de yihadistas abren en estas páginas las puertas de sus casas y las de sus historias.
Michelle y Françoise son hoy abuelas de varios «bebés del califato» a los que solo han visto en fotografías. Omar visita cada quince días a su hijo en prisión, un yihadista retornado del Jabhat Al Nusra. Samira recuerda palabra por palabra la carta de despedida que le dejó su hija antes de huir a Siria, mientras Nathalie busca despejar todos los interrogantes sobre la radicalización de su único hijo y su muerte en territorio iraquí.
Estas familias llevan una vida que no se parece en nada a la que tenían años atrás: teléfonos pinchados, interminables interrogatorios, la mirada acusadora del prójimo y sobre todo un miedo irrefrenable a encender la televisión después de un atentado y reconocer al culpable.
"En el vientre de la yihad" (editorial Debate, abril 2017), de la joven periodista española Alexandra Gil, recoge 8 testimonios de familias residentes en Francia y Bélgica cuyos hijos han abandonado sus países para unirse al Estado Islámico, a la yihad.
Narrados principalmente por las madres de estos yihadistas, se trata de casos sorprendente e inquietantemente distintos (entornos y situaciones diferentes, 5 familias católicas y 3 musulmanas) pero con un denominador común: familias rotas, vidas destrozadas, incomprensión, desesperación, sensación de abandono, la mirada acusadora de los demás, la rabia hacia los reclutadores (la mayoría en libertad), dudas sobre la eficiencia del Estado, el miedo a reconocer al culpable tras unos atentados.
Magnífico trabajo periodístico sobre este tema del que tanto se habla y tan poco se sabe. La autora se limita a observar y trasladar estos testimonios, sin caer en el sensacionalismo ni tratar de influenciar al lector. Durísimos relatos que no dejarán indiferente a nadie y hacen reflexionar. Cada vez tengo más claro que el buen periodismo se está haciendo en los libros. Recomendadísimo.
"Muchas veces pienso que Quentin podría haber estado en el Bataclán pero no entre los terroristas, sino del otro lado, del lado de la vida. Y no en el oscurantismo. En otra vida mi hijo podría haber estado escuchando aquel concierto. Tenía la misma edad que esos jóvenes que murieron aquella noche. ¿Por qué? ¿Por qué no estaba en el lado de la vida?"
Oiga...yo no soy como algunas madres a las que he oído hablar. Quiero la verdad. A veces escucho a otras familias y pienso: ¿sabeís lo que ocurre allí? ¿De verdad lo sabeís? Y siempre deicen: "yo conozco a mi hijo". No. Tú conoces lo que tu hijo era antes de irse de aquí. Cuando escucho a algunas madres me da la impresión de que sus hijos son incapaces de hacer las atrocidades que otros hacen. Pero es que otros también tienen madres y sus madres también los creían incapaces de matar. Yo en ese sentido he abierto otro abanico de posibilidades. Puse todas las opciones encima de la mesa y me dije a mi misma: "Quizá mi hijo violó a mujeres. Quizá mi hijo torturó. Quizá mi hijo mató a inocentes. Quizá mi hijo fue reclutador." Quizá no hizo nada de eso, pero todas son igual de posibles.
Es un homenaje a las familias de los jóvenes captados por el "Estado islámico" envolvente y desgarrador, centrado en la vivencia de unas familias rotas y en el vacío y el daño producido por los captadores, recordándonos que las familias de los asesinos muchas veces también son víctimas del terrorismo.
Hay información interesante para los que no conocemos en profundidad el fenómeno pero el enfoque tan emocional del libro me parece incompleto, y también peligroso, como lo es siempre el abordar un problema social o político basándonos en las emociones. Puesto que la autora parece experta en el tema, sería interesante que lo siguiera abordando en otras obras con un enfoque más racional, dando voz a expertos, a la policía, que sale realmente malparada en este libro, y proponiendo estrategias para evitar la radicalización y para transmitir algo más del "te puede pasar a ti".
Un libro que te llega y te trastoca. Soy una gran apasionada de los libros sobre testimonios reales enfocados en conflictos bélicos y hasta el momento, este ha sido el más impactante que he leído. Escrito con un gran tacto y respeto hacia las madres y el padre que hablan sobre su dolor y su pérdida, sin emitir juicio y sin interrupción, este libro nos muestra la parte que no vemos del terrorismo yihadista. Un terrorismo que ataca a las familias que a diario pierden a sus hijos por la radicalización de una religión que no reconocen como suya. Desde luego una obra que recomiendo a todos, oero que recomiendo con cuidado. Una novela que se debe leer dejando a un lado prejuicios y juicios. Una novela que se debe leer dejando salir la parte más empàtica y humana que tenemos, porque sólo así se podrá alcanzar a cambiar nuestra mentalidad.
En estos testimonios, todo está colmado por la desesperanza y la incapacidad de saber por qué un hijo se une al Estado Islámico. Los relatos son desgarradores y el desamparo en el que se quedan esas familias es palpable. En Uruguay, hace un par de días, detuvieron a un adolescente que estaba teniendo conversaciones con reclutadores del ISIS y que estaba planeando atacar en un banco. Lo primero que pensé cuando leí la noticia fue: ¿y los padres?, ¿no veían que este muchacho estaba en contacto con gente de Oriente? Pero leyendo todas las voces que aparecen en este libro –padres, madres, hermanas– entiendo que la línea es difusa entre estar acá o estar allá; y que el poder de persuasión parece ir contra todo obstáculo.
En fin, una gran recopilación de historias que permiten ver esta problemática desde un lugar menos estereotipado y prejuicioso.
Relato sumamente cruento de los que vivieron, y siguen viviendo madres o familiares de yihadistas. La pluma de la autora te mete de lleno en la tristeza y desesperación de esas personas. Me gustaron obviamente todas, aunque hubo algunas que van a perdurar un poco más de tiempo en mi cabeza. Algunos relatos fueron muy difíciles de procesar.
Siento que por más que se haya dejado de hablar del yihadismo en los medios masivos, volveremos a hablar de ello en el futuro, ya que no es un problema para nada solucionado, lamentablemente.
A must read book to understand the roots of terrorism and consequences for the families. Alexandra Gil has done an incredible and powerful job investigating and interviewing all those families that have been affected by terrorism. The interviews are very deep and emotional. We clearly understand and empathize with either the kid that has been manipulated and the family that has been destroyed for ever.
Muy interesante el punto de vista de las madres (y padres) de aquellos jóvenes europeos (franceses y belgas en su mayoría) que decidieron unirse a la yihad. Es imposible hacer un reportaje de este tipo sin sesgo, y este lo tiene, pero el lector puede diferenciarlo bien. Da que pensar, desde luego. Pero la pena es que no dará qué pensar a los que realmente deberían hacerlo: los fanáticos religiosos.
Qué mejor que los desgarradores testimonios de familiares de personas que han atravesado un proceso de radicalización para desmitificar sus causas y entender la manera de operar de los reclutadores. Solo adentrándose en los códigos de la yihad podremos frenar el alistamiento de más personas a sus filas y el dolor de las familias de todos los lados del frente.
Relato de varias familias cuyos hijos se fueron a Siria a luchar por el Yihad. A veces parecía que las familias no estaban contando toda la realidad de la situación, pero de todas formas resultó interesante e instructivo.
Me está llamando mucho la atención que todas las madres que pierden a sus hijos necesitarían ver sus cuerpos para poder superar el luto. Y los testimonios están narrados de una forma maravillosa, la voz es la de las madres, la hermana o el padre. Sientes su dolor, las dudas de por qué no se dieron cuenta y el temor a que sus hijos hayan matado a otras personas. Es un libro que duele y que ahonda en un problema que está azotando Europa: el Estado Islámico se está llevando a muchos jóvenes que han nacido y crecido aquí, algunos eran musulmanes de segunda (o tercera) generación y otros conversos, pero todos han sufrido el rechazo de la sociedad por su religión. Y los gobiernos tienen vigilados a estas personas que parecen radicalizadas, pero no las detienen cuando se marchan. Estamos haciendo las cosas muy mal y este libro enseña a ver y sentir todos esos fallos.