En Ya no estaremos aquí, Matías Candeira reúne un total de nueve cuentos que tienen como premisa fundamental el extrañamiento, lo weird, aquello que remueve nuestros pensamientos con una cuchara de madera para luego meter el dedo y llevárselo a la boca. La prosa de Candeira, a medio camino entre lo onírico y lo lírico, es uno de los principales atractivos del libro: si bien, en ocasiones, este lenguaje de tintes abstractos puede llegar a coquetear con la confusión en el lector, algunos pasajes son verdaderamente evocadores y contribuyen sin duda a crear esa atmósfera aterradora compartida por todos los relatos. Por lo que se refiere a los argumentos, sin ser esencialmente novedosos, sí son lo suficientemente perturbadores y cortos como para resultar universales, porque, en el fondo, hablan de miedo, de muerte, de amor, de deseos ocultos que se quedan a medio camino para sus personajes. Durante la lectura, tengo la sensación de estar ante un diario de pensamientos oscuros de los protagonistas, como si nos hubiéramos pegado a la cara oculta de la psique y nos hubiéramos puesto (in)cómodos.
Entre mis preferidos, por este orden, Bosques tranquilos, Las estrellas miran hacia abajo y La hija pródiga, porque son visuales, muy nítidos; causan inquietud y estupor desde sus imágenes, sin por ello renunciar al lenguaje lírico presente en los demás. Por otro lado, quizás haya sido esa falta de definición o un ligero regusto a lugar común lo que haya provocado que disfrute menos de cuentos como Lar o El interior de un ojo.
En cualquier caso, Ya no estaremos aquí es una buena muestra de literatura actual de lo extraño con un matiz casi intimista.