«El caballero Gastón de Puyparlier, acaudalado terrateninente, falleció el 13 de octubre de 1874, a la edad de setenta y cuatro años. Durante la velada del 12 al 13 de octubre de 1874, poco antes de morir, Gastón de Puyparlier dictó su última voluntad al notario Arístides Rousselin. En ese testamento instituyó heredera univ
Javier Tomeo estudió derecho y criminología en la Universidad de Barcelona. En los años cincuenta escribió literatura popular (novelas del oeste, de terror, etc..) bajo el pseudónimo «Frantz Keller» para la Editorial Bruguera. En 1963 editó, junto a Juan María Estadella, La brujería y la superstición en Cataluña. Pero no fue hasta unos años después, en el 1967, cuando se publicó su primera novela "seria". Su novela 'El Unicornio', aparecida en 1971, le hizo ganar el premio de novela corta Ciudad de Barbastro. En esa década aparecieron algunos de sus títulos más significativos como ahora "El castillo de la carta cifrada".
En la década de los ochenta se confirmó como uno de los mejores y más personales narradores españoles contemporáneos. En la producción de esos años destaca 'Diálogo en re mayor' y 'Amado monstruo', acaso sus obras más exitosas.
Su universo literario creció en los noventa con la publicación de numerosos libros: El gallitigre (1990), El crimen del cine Oriente (1995), Los misterios de la ópera (1997), Napoleón VII (1999) o Cuentos perversos (2002), entre otros.
En los últimos meses de su vida tuvo múltiples complicaciones de su diabetes y falleció a los 80 años por una grave infección en el Hospital Sagrado Corazón de Barcelona.
El 26 de junio de 2013 se celebró en Barcelona un funeral laico. El 27 de junio fue enterrado en el cementerio de Quicena.
Y tras escuchar todas las partes, el veredicto es... No, no voy a contar el final. Solo diré que Javier Tomeo me ha sorprendido. Esta corta novelita cayó en mi poder por casualidad. No sabía nada del autor y me dejé llevar por el título y la portada, que prometían un historia de algún personaje bohemio del XIX.
Primera delicia. La forma de narrar, describir los personajes y jugar con los hechos es singular porque deja que el lector participe en la historia como un testigo de los hechos, con sus propios prejuicios e interpretaciones personales:
"... Dos testigos falsos pueden matar a un hombre verdadero y que si bien es cierto que los amigos no sirven como testigos, aún sirven mucho menos los enemigos".
Segunda delicia. Siempre me gustaron las historias que retrataban esa sociedad francesa (o inglesa) de clases y, en concreto, los personajes femeninos fuertes a los que recurrían.
Podría concluir diciendo que los dos abogados, de la parte demandante y la parte demandada, dan momentos de retórica muy divertida. O que la historia se acaba más rápido que lo que el lector querría.
Como si de un episodio de Ironside de época se tratara, Javier Tomeo explora en El discutido testamento de Gastón de Puyparlier las intrigas alrededor de una herencia dudosa, que a través del desfile del más variopinto elenco de personajes secundarios -los testigos- dibujan la vida del ausente en la novela y que precisamente es el protagonista principal, cuya muerte da el pistoletazo de salida a una trama " en diferido" que contiene mucho sarcasmo e ironía. Toda la narración queda contenida en una sola escena, el juicio por el testamento, que como si fuera el escenario de un teatro alberga a más de una docena de actores distintos, cada uno de ellos con su papel bien aprendido y que consiguen conformar un crisol robusto.
Una lectura divertida, rápida y que deja muy buen sabor de boca; y es que Tomeo tiene mucho oficio.
3'75 casi 4 El final me tiene muy mal, osea no resuelve nada la trama y te quedas con sabor raro. Si que es cierto que me ha entretenido muchísimo pero le hubiera puesto más nota si hubiera tenido un final digno. No descarto leer más sobre este autor pero sinceramente un pelín decepcionada si me ha dejado :(