Javier Aznar, autor esquivo y misterioso, se estrenó con un éxito que superó sus propias expectativas en el blog Manual de un buen vividor de la revista Elle. Sus crónicas, adictivas, vitales, ligeras, cosmopolitas y luminosas provocan la expectación que se genera en las antesalas de los viajes, en las incertidumbres de un amor que aun no se ha convertido en rutina, en la emoción de un estreno o la posibilidad de un encuentro muchas veces postergado.
¿Dónde vamos a bailar esta noche? recoge ese instante fugaz que dura lo que dura un suspiro pero que se recuerda –y se recrea- toda una vida. Lo fugitivo, el momento perfecto que se escapa entre los dedos como el agua, y del que sólo permanece un destello.
Por debajo de los tumultos, los amigos, los amores, los futbolistas, y los veranos, en ¿Dónde vamos a bailar esta noche? aparece también un paseante solitario que encuentra la fascinación en el arcoíris de gasolina en un charco. Una noción de la elegancia muy relacionada con la ligereza.
Javier Aznar pone palabras a lo invisible, a lo efímero. A todo aquello que es, al fin, lo único que permanece.
Aznar es un cruce entre Carrie Bradshaw de Sexo en Nueva York, Logan de Las chicas Gilmore, un personaje de Downtown Abbey, Paul de Love y Aziz de Master of None. Escribe con nostalgia de señor mayor sobre cosas que pasaron hace diez años porque hace veinte era un niño. Sus relatos son como una canción de Rafa Pons: amoríos, amigos, borracheras, gente curiosa, nostalgia, meteduras de pata. Es tierno, es divertido y compartimos muchos referentes culturales pero leyéndole no puedo evitar sentir cierta ternurita y ganas de decirle «Te espero en el futuro», no en plan «Te lo dije» sino en plan «Quiero ver qué harás cuando la nostalgia tenga 30 años de altura».
He de decir que este libro, por diversos motivos, ha sido una decepción tras otra. La primera, y la de menor envergadura fue que pensaba que se trataba de una novela; en algún lugar debí de leer “el primer libro de El guardián” y mi cerebro inmediatamente sustituyó libro por novela.
Tras darme cuenta de que no se trataba de una novela sino de una compilación de artículos lo primero que pensé es que serían todos nuevos y tampoco aquí estuve muy acertada: la gran mayoría de los artículos recogidos en este libro son los del blog “Manual de un buen vividor”. Por supuesto hay algunos nuevos (o quizás tan antiguos que yo nunca llegué a leerlos, que también es una posibilidad). Al menos así podré leer mis viejos favoritos ahora que el blog ya no existe, pensé. Y aquí, pensando, que tiende a ser una cosa muy mala, viene mi gran revelación, ¿tendrá algo que ver la súbita desaparición del blog y sus contenidos con que un tiempo más tarde aparezcan publicados? No me extrañaría que hubiera una conexión entre ambos hechos y no me gusta. Entiendo que el hombre tiene todos los derechos sobre su trabajo, y si quiere vender su obra bravo por él. Pero yo he sufrido por no poder revisitar algunos de sus artículos en determinados momentos y darme cuenta de que no los borró por vergüenza o para superarse a sí mismo (porque obviamente mucha vergüenza no te pueden dar si decides publicarlos bajo tu propio nombre y no un simple seudónimo), sino que la motivación detrás de esa decisión puede que sea simple mercantilismo me fastidia un poquito.
Cuando aún pensaba que los artículos serían nuevos tenía mucha ilusión por ver la evolución de Javier Aznar, ver como su escritura había madurado. Algo que no he podido constatar, no hay suficientes artículos recientes. Y esta es sin duda alguna mi mayor decepción sobre el libro. Yo quería algo nuevo, algo diferente, algo que mostrase progresión. Pero sólo tenía lo viejo, lo que pertenecía ya al pasado, a mi pasado. No me quejo de tener una bonita copia física de algunos de los artículos que más me hicieron reír o reflexionar o lo que sea, a ver si nos entendemos (aunque se echa algo de menos todo el montaje online con las fotos y los videos). El tiempo que ha pasado desde que comencé a leer el blog en ELLE y ahora ha hecho de mi otra persona (normal cuando pasas de 18 a casi 22 años) y estaba ilusionada por ver una evolución similar en una de las personas que más influenció algunos de estos cambios. Y sí, me doy cuenta que es imposible pedirle la misma evolución a un chaval de 28 años que a una niña de 18. Supongo que sólo es cuestión de esperar unos años más.
En cuanto al libro en sí sólo tengo un par de cosas que decir: Aznar escribe bien, eso ni dudarlo tiene. Es un maestro a la hora de trasmitir nostalgia. Hay un artículo en el que habla de los anuncios de Estrella Dam. Para mí sus artículos tienen un efecto semejante al de estos anuncios: te venden nostalgia por ese verano que nunca vivirás, o por ese viaje que jamás podrás hacer, quizás por esa chica que nunca serás. Me interesa especialmente su forma de utilizar referencias pop y su sentido del humor; la mayoría de los artículos los he leído con una sonrisa de tonta en la cara. Pero me cansan un poco algunos de los temas, porque siendo sincera no me interesan nada las historias sobres sus ligues, novias, cuasi-novias y cuelgues varios. Además me resultan excesivamente cursis, que le vamos a hacer.
Si te gustaban sus artículos originales recomiendo que compres el libro porque te va a traer buenos recuerdos y además la edición es preciosa y con un acabado excelente. Si lo que esperas es algo nuevo yo me ahorraría los 23 pavos.
Algunas narraciones me han encantado, otras un poquito menos, pero la capacidad de Javier Aznar de llevarnos a ese sitio en el sue siguen flotando nuestra memoria y nuestro imaginario colectivo generacional es tan potente que dan ganas de bailar con él esta noche, todas las noches.
Sabeu el meme de "Voy a educar a mi hijos para que se coman a los tuyos, puto pijo" ?(https://pbs.twimg.com/media/F22agHjXc...) doncs aquesta és la conclusió a la qual he aplegat després de llegir-lo. Tots els tics de persona encantada de conéixer-se a si mateix, i a més, madridista.
Com a resum, vos deixe una fantàstica cita que podreu trobar al llibre: "El cruce de tus piernas morenas era un cambio de juego de Xabi Alonso"
Estas son páginas que hacen que bailes. Desde la primera – cuando aún tus gestos tímidos anteceden a las palabras de tu boca –, hasta la última, con el telón de temas que fueron hechos para cerrar los garitos. En un final que no pretende serlo. En una historia sencilla. En un desliz, un recuerdo, una canción. Querido Javier Aznar, fíjate que no me fiaba de encontrar tu libro en aquella coqueta librería, y ahora sólo deseo estés hasta en el front row de las gasolineras que hay por la A-3. Y sí, sé que llego tarde a esta maravillosa obra, pero nunca me ha importado algo tan absurdo como eso y, por lo que he leído entre las líneas de tus párrafos, tiene pinta de que a ti tampoco. Gracias de corazón por las cosquillas del estómago, y también por el sinfín de referencias cinematográficas que hablan de ti de una forma tan clara. Ah, y por esas palabras nuevas que he aprendido y que ahora veo por todos lados. ¡Estoy deseando volver a leerte!
Javier Aznar tiene la misteriosa capacidad de conseguir que me interese mucho todo lo que escribe. Convierte cada anécdota, en apariencia intrascendente, en toda una historia interesante, cómica, tierna, reconfortante. Será que conecto muy fuerte con su forma de ver y contar la vida y con la multitud de referencias que maneja. Me pongo ya a buscar más libros suyos, mientras tanto sigo escuchándole en el podcast El hotel Jorge Juan, ¡menudas caminatas disfruto en su compañía!
‘ Y no, no estoy llorando. Es Ginebra lo que me sale por los ojos ’ ‘ Y yo quiero alguien que me quiera así. Que cuente todos los granos de arena por mí’
‘tenemos un vertedero emocional. Una especie de pozo sin fondo al que todos arrojamos nuestras dudas tóxicas, penurias sentimentales, errores, miedos y paranoias para que nunca, bajo ninguna circunstancia, salgan a la superficie’ ‘No importa lo que ahí tires; todo arde. Y seguirá ardiendo’
‘Hoy soy un adulto que añora la capacidad de concentración de un niño de 9 años’
Me encanta todo de este libro, las referencias que hacen que sientas los relatos tan tuyos, las anécdotas que consiguen sacarte una carcajada o apuntarte una reflexión que te gusta, los datos curiosos que se te quedan grabados y esa sensación de querer ser parte de sus historias… podría leer a Javier Aznar cada día.
La vida,la amistad, las relaciones, los pequeños placeres y las obsesiones cotidianas. Te hace sentir como si estuvieras escuchando a un amigo brillante contar anécdotas en un bar con luces bajas.
“La nostalgia es como un perfume antiguo: basta una gota para que todo lo que creías olvidado vuelva a rodearte.”
este libro es un instante; no un instante cualquiera sino el que deja huella, toda la vida. envidiaré a todos aquellos que no se lo han leído nunca, porque ellos aún tienen la oportunidad de sorprenderse. deja un huequecito donde cabe toda la nostalgia de aquello vivido.
Perezote de libro. Estoy cansada de los autores que se creen Hemingway featuring Joaquín Sabina con 30 años. Ya basta. Me lo he acabado porque me da mucha rabia haberme gastado dinero en un libro para dejarlo a medias, pero me he quedado empachada de pedantería.
Que Javier Aznar escribe bien y divertido es innegable. Que bebe clarísimamente de Nora Ephron... también. Y bastante mérito tiene salir bien parado. El problema está en que resulta cansado leer la misma estructura narrativa de "mensaje de blog" una y otra vez durante 300 páginas. Porque ese es el gran engaño de Círculo de Tiza: el "esperado primer libro de Javier Aznar" no es más que la recopilación de sus entradas preferidas del blog que le hizo popular, pese a que la editorial intente jugar al despiste. Como con cualquier articulista, algunos temas te pueden interesar más que otros (en mi caso, me cansa el uso constante de citas, me sobran muchas de las referencias al futbol, y me interesa bastante más leer sobre los cuchillos de su amigo cocinero que sobre sus intentos infructuosos por hablar con una chica de la que ni él recuerda el nombre, gin tonic en mano, en una calurosa noche en Santander. Si al menos hablara de divorcios como Ephron...). De igual manera, no todos los artículos han envecido igual, por bien escritos que estén. Dicho esto... es un agradable libro para tener al lado de la cafetera, y leer un par de páginas cuando tomas un café rápido por las mañanas. Que es para lo que sirve un blog.
Sublime 😭💘 Sucesos rutinarios y aparentemente intrascendentes pero que son los que portan toda la poesía de nuestra vida. Todavía en colapso interno, por su rabiosa actualidad, porque habla con el mismo registro que nuestra generación, tan elogiada como criticada tantas veces. Habla de las series que has visto, de cómo se convirtieron en vicio, de aquella cita con una chica y de todas las expectativas previas que solemos generarnos, del olor inconfundible de la llegada a casa después de un viaje, de los recuerdos de la infancia, de las historias con los amigos … cosas, pequeñas y efímeras.
Como ahora soy asiduo al hotel y a los últimos, creo que estaría feo no recordar este libro como mi primer acercamiento a Javier Aznar. Un escritor de pensamiento rápido, de frase seca y de risa transmisible.
Tuve la suerte de llegar hasta él sin haber leído ninguno de estos relatos (salvo el maravillo biopic de Coentrao) y agradezco enormemente esta recopilación, no solo por tratar temas de mi día a día, sino por darme a veces la mirada distinta de un escritor al que (intuyo) alejado en ciertas visiones de la vida de mi.
Un placer salir a bailar con Javier Aznar, siempre.
Principalmente, una recopilación del Manual del Buen Vividor. En el Manual del un Buen Vividor, Javier Aznar (con su apodo Guardián entre el Centeno, proveniente de la obra de J. Salinger), publicaba con frecuencia semanal/mensual estas mini-novelas. El libro es una recopilación de ellas. Brillan por su carácter nostálgico y cómico.
Libro de relatos cortos perfecto para intercalar con alguna novela o lectura algo más pesada. He disfrutado mucho viéndome reflejada en las historias, los referentes y la juventud de millennial tardío. He llenado el libro de anotaciones, algo que a día de hoy se agradece. Sin ser el libro que te cambiará la vida, puede ser el libro que te sacará una sonrisa en el día de hoy. Poca broma.
Tan docto como macarra. Artículos breves, sarcásticos y llenos de buena literatura. Recomendado a: los que también beben 17 cafés para no quedarse dormidos y rocar en público cuando pernoctan en aeropuertos; a los que necesitan saber la historia de cuando las tortugas Ninja fueron las teloneras de los Who en Woodstock; o a los que quieren conocer el refugio de los placeres sencillos.
Me ha encantado. No creo que tarde en volver a leerlo. Me encanta la forma que tiene Javier Aznar de contar historias. Muy recomendable para todos los seguidores de su blog, es una buena forma de tener algunas de sus mejores publicaciones reunidas. Espero que no tarde mucho en publicar algo nuevo.