Publicada por primera vez en 1905, “La guerra gaucha” es una de las obras en prosa más importante de Leopoldo Lugones. Este escritor brillante y polémico como pocos en nuestras letras intenta crear en este texto, y lo logra, una gesta homérica que elevará las luchas por la independencia de los españoles a un verdadero relato épico, con todos los componentes de heroicidad y desmesura que este género impone. Pero su originalidad superará el solo motivo de índole social y político por el que fue creado. Estos veintidós relatos se convertirán en uno de los mejores ejemplos de la prosa modernista americana. La riqueza verbal, la palabra artística, su preciosismo es materia nueva para una intención antigua. Los héroes anónimos giran alrededor del más destacado: Güemes; pero incluso éste queda relegado a un lugar casi secundario frente a la “materia artística” que lo crea. Y si hay un protagonista principal, fuera del artificio de la escritura en sí, ésa es la naturaleza. El paisaje adquiere la importancia de un personaje protagónico, se humaniza; se convierte en un elemento que no sólo acompaña, sino que de alguna manera precipita y predispone los sucesos que acontecen en el relato; está ensamblado con firmeza a la materia narrativa. Aventurarse en estos relatos es vivir la exuberancia lugoniana, participando íntimamente en las desventuras de nuestros gauchos. Si ésa era su intención, lo logró acabadamente.
Excelente forma de empezar el año. Este libro es un compendio de historias ambientadas en las guerras de guerrilla, establecidas por nuestros gauchos del norte contra el enemigo godo. El aire de celebración de aquella gesta heroica envuelve todo el libro, sí, sobre todo el último cuento, que lleva de nombre su más grande héroe y el único personaje histórico que aparece: Güemes. Sin embargo, lo más brillante del libro es cuando se permite sollozar, cuando pinta los paisajes con ese vocablo que mezcla el barroquismo más puro con el gauchesco popular. Simplemente fantástico. Este libro lo escribe en la época donde se redescubre al Martín Fierro como lo que era; el gran poema nacional de, quizá, la América hispana toda. Sin embargo, Lugones no intenta imitarlo, más bien, recoge lo gauchesco intentando ser lo contrario al Martín Fierro; donde uno era popular. sencillo y fácil de recordar, acá es complejo, barroco e intrincado. Dónde uno era un poema largo que abarca la historia de, principalmente, un personaje, muy personalizado, acá es un conjunto de cuentos, cortos, con personajes que son, lo que son, y que la mayoría de veces ni nombre poseen. Este dialogo que mantienen las dos obras, creo que es un intento de Lugones de convencer, a las altas esferas de la elite intelectual, del enorme valor que tiene este tipo de literatura y, lo más importante, sus personajes. Quizá aún quedaba algo de ese Lugones que se sentía parte del pueblo, de los pobres, y quiso llevar sus más profundas historias, al lugar donde él se quedaría, a la oligarquía.
Un himno al mundo gauchesco y su contribución a la independencia de Argentina. Lenguaje gauchesco. Lugones tiene un estilo particular y muy interesante.