Drama histórico sobre la juventud de Rodrigo. Honor (casi calderoniano), dilemas amorosos, celos, intrigas palaciegas, muertes, profecías. El personaje del Cid (buen caballero cristiano) resulta demasiado plano, como es propio de un héroe épico tradicional, y es sometido por todos (su padre, el Rey, un leproso, Ximena) a diversas pruebas de las que sale victorioso. Más complejo es el personaje del príncipe Don Sancho, impetuoso y marcado por una profecía que teme. De lectura fácil, he tenido la sensación de tener delante algo mucho más reciente o, incluso, una recopilación de romances históricos sobre el tema, a los que debe mucho, pues recrea situaciones que ya habían aparecido en ellos. El juego escénico es abundante, con muchos apartes y cambios de personajes y de escenarios. Al final, todo se resuelve con un ingenioso truco. Se lee con agrado.