“Este extensísimo poema da una mano al Canto general de Pablo Neruda, y otra mano al Cántico cósmico de Ernesto Cardenal. Y todavía le quedan varias manos libres para orar, empuñar herramientas, enlazarse con manos de compañeros, acariciar animales, decir no y sí, pedir silencio; y una boca dislocada para morder y para besar. A este libro, como en las pinturas de Picasso o Francis Bacon, le salen bocas y miembros en lugares anatómicamente imposibles: creo que ésa es la prueba de su veracidad.”
Uf, no me entró como debiera... Para empezar, me sobran prácticamente todas las notas al margen. En segundo lugar, y pese a las palabras de Moga, creo que los versos de Falcón pecan de exceso de "literaturidad" o literariedad. Le faltan la maestría o, en su ausencia, el oficio que caracterizan la poesía de Neruda, y tampoco me parece tan fluido y certero como Cardenal. Quizás influya la vida que haya tenido el autor, no sé si tan densa e intensa como la de esos otros dos autores. No es que haga falta haber sido ministro en un gobierno comunista o revolucionario para poder escribir buena poesía política, pero al menos se evita dar la impresión de estar horneando versos con ingredientes de la Wikipedia... Abandono la lectura al cabo de 15 páginas de versos. Con eso me basta y me sobra. Un problema fundamental en un libro tan ambicioso como "Canto general" o "Cántico cósmico" es el de dónde se sitúa el poeta a sí mismo, cómo se presenta y se describe o trata el propio autor a lo largo del poema sin que esto chirríe o desentone, sin hacerse notar demasiado entre otros poemas que pueden tratar del Big Bang, de la cordillera de los Andes, el Holocausto nazi, la vida sexual en el mundo animal y vegetal, las guerras de nuestro tiempo, la explotación por parte del capital, la belleza en el mundo etc etc etc. https://m.facebook.com/story.php?stor...
Leo 60-79 páginas de pasajes en la antología de Baile del Sol, junto con otras cosas. No concuerdo con quienes ven al Roque Dalton español, a un digno heredero de Maiakovski y tal. Está bien por tramos, en otros da un poco de vergüencilla ajena, y en otros psé, te deja igual. También es verdad que casi todo Canto general de Neruda se lo dejo a Mikis Theodorakis, Cardenal no me fascina y Dalton me parece muy irregular, a veces brillante, otras vacuo, y cuanto más panfletario, peor. Con Falcón no es el mayor problema, sino la ambición sin ironía, el anacronismo fervoroso de los leninistas o anarquistas etc. que te siguen hablando del debate de Kautsky con Blanqui, o la traición de nosequién a Bakunin, el santoral entero... Ay los capillitas, del juego de rol que sea, o los heavys que llevan sus camisetas tan en serio, y no sienten horteras las portadas de Manowar. Con esto un poco igual, pero en poesía. Aunque algunos trechos sí que tiene de verdad emocionante, pues su búsqueda va en serio. (Eso no basta).
No puedo decir nada sobre el fondo. Máximo respeto al autor que rinde homenaje a los desposeídos.
El problema es la forma, el tono salmódico es muy difícil de mantener durante tantos cantos. Además, las anotaciones ralentizan la lectura. Aunque es cierto que cuando lo recitas, el poema adquiere dimensiones descomunales.
Me acordé mucho de Ernesto Cardenal, uno de mis grandes poetas, y de Roque Dalton. Poetas comprometidos y revolucionarios que sí que te mueven de la silla.