Nélida es una mujer común y corriente, vivió una vida mínima, deslucida, aburrida. Siente la proximidad de la vejez y un cuerpo que se va volviendo ruinas. Está llena de demonios; es viuda de un hombre al que nunca quiso, hija de una madre severa y de un padre moralmente cuestionable, madre de un hijo por el que nunca sintió amor filial. Debilitada por los achaques de los años, Nelly debe abandonar la casa en el pueblo y recluirse en la de Mauro, su hijo, en la ciudad. El encuentro entre ambos revive rencores y ella se pierde en la amargura y la hostilidad de un vínculo ambiguo. Pero un hecho inesperado la retrotrae al pasado y hace resurgir un deseo perdido. Confusa y fuera de sí, Nélida se siente al fin protagonista de esa vida que pudo ser y queda atrapada en el devenir de un relato que no se detiene y que la empuja a cruzar los límites de la desmesura. Santiago Loza, reconocido dramaturgo y cineasta, desembarca en la novela con una historia inquietante y conmovedora, un melodrama poco convencional sobre todas las formas del amor.
Es un libro completamente diferente a todo lo que había leído hasta ahora: triste, duro, amargo... con una protagonista enferma, probablemente con demencia senil y, desde mi punto de vista, hasta mala. Y sin embargo, me ha encantado, lo he disfrutado mucho porque desmitifica un montón de prejuicios sobre lo que debe ser la relación materno-filial o incluso el deseo sexual en la vejez. Se trata de la primera novela que leo de este autor, pero a partir de ahora estaré atenta a todo lo que publique, porque su prosa es valiente, original y sincera.
Reacia a leer con modismos sudamericanos, este libro me ha enamorado por su prosa y su cadencia, por su crudeza, por lo políticamente incorrecto del relato, por el final abrupto, por lo innatural de la historia. qué pasa cuando no queremos a ese hijo que es parte de nuestra genética? Y cuándo la vida se vuelve agria y necesitas sacar esa amargura al exterior? Y cuándo tienes que depender de lo que detestas visceralmente?
Se puede ser malo por naturaleza, o son las vivencias las que te convierten en un ser odiante en cada paso?
Narrado en primera persona por una madre con una vida llena de frustraciones, con sentimientos de odio albergados en su memoria colectiva, con comportamientos fruto de esa memoria que necesita romper, a la que se le negó el amor desde su primer aliento. Justifica eso el devenir de su vida o por el contrario podría haber tenido opción de ser lo contrario de lo que tiene grabado en sus genes. Una mujer mayor limitada por la enfermedad, con una vida que irá narrando hacia atrás, desde la crudeza, sin victimismo alguno, una mujer que está enfadada con el simple hecho de vivir...
Conoceremos y confirmaremos esa historia desde el dolor de una conversación entre ese hijo y su terapia. Hablar de las heridas abiertas, cuidar de quien te ha infundido dolor, cuidar de quien te lo quiere quitar todo, cuando lo natural hubiera sido dártelo.
Es un libro corto. Con una prosa ágil. Que invita a entender lo que queda en el aire...a pensar, a sentir....
Hay cosas que no me esperaba, no me esperaba que esta novela de un autor que desconocía totalmente me encantara tanto, no esperaba sentirme tan identificado, no esperaba no poder soltar este libro y leermelo en un día, no esperaba que esto me golpeara tanto ni tampoco ese final. No esperaba nada y fue una sorpresa enorme, lo siguiente es ir a ver alguna de las obras de este señor, que claramente es un gran escritor, sin importar el formato.
Me ha gustado mucho, buena prosa, que te atrapa y te sorprende con un punto ácido y cómico. La protagonista es una mujer amargada, que no sabe que hacer con tanto odio acumulado en la vida. Ojalá nunca me convierta en una Nelly.
El hombre que duerme a mi lado me ha dejado una sensación de querer seguir leyendo más de este fantástico autor. Todo empieza con los achaques de una madre típicos de la edad. Se va a vivir con su hijo y la pareja de este. Con un trasfondo de locura, Nelly, la protagonista de este drama no te dejará indiferente. Me ha sacudido muy dentro. Recomendable esta lectura, altamente adictiva. ⭐️⭐️⭐️⭐️
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Su lectura me resultó inquietante. Aunque el autor diga que el personaje de Nelly "es imposible", me resultó verosímil (muy). La contratapa dice que es una novela sobre todas las formas de amar. A mí no me pareció eso en absoluto. Creo que es una novela sobre la (im)potencia del odio. Un odio rumiado, cultivado, magnificado de tanto amasarlo. Un odio proyectado hacia todas las direcciones posibles, pero sobre todo, sobre sí misma: Nelly odia profundamente lo que hizo de su vida y odia la vida que engendró por esa misma razón. Esta lectura me llevó a pensar la tensión entre el deber ser y el deseo, la exterioridad y la interioridad -que resiste muda y servil - hasta que ya no más y se desecadena (o se manifiesta o se objetiva). Es un retrato de la tragedia y el horror (siempre acechante) de una existencia doliente, que ha sido llevada como la más pesada de las cargas: la de un deseo no desplegado, menguado, negado.
es un libro que me sorprendió mucho ya que con el pasar de los capítulos se va volviendo más pesado, asfixiante y oscuro. el final también me sorprendió mucho porque cuando lo compré esperaba que si bien la madre fuera básicamente una vieja amargada, que al irse a la casa de su hijo iba a poder sanar su relación con él y encontrar algún tipo de redención o alvio en eso. bueno, claramente eso no pasa y eso me gustó mucho. no estoy acostumbrada a leer este tipo de relatos pero me alegra haberlo hecho. los personajes (y sus formas de vivir, pensar y relacionarse) me dejaron reflexionando bastante y si bien a veces me parecían insoportables me encontré muchas veces en sus pensamientos y sentimientos, casi identificada en algunos puntos. nada, lo disfrute muchísimo así como también algunas partes me dejaron algo angustiada. muy bueno.
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Nelly, después de un accidente doméstico, viaja a la ciudad para vivir con su hijo y su pareja. La convivencia trae a flote resquemores del pasado, reflexiones sobre la vida compartida, el deseo y la relación entre madre e hijo. El personaje de la madre se lleva todos los laureles, tiene muchos matices. Es graciosa y horrible y al mismo tiempo humana y sensible. Y a eso se le suma la lucha contra los achaques de la vejez. La novela recorre un espectro amplio de la comedia más soez y liviana a lo más lúgubre e incluso delirante que es el final. Que el autor sea dramaturgo aparece muy bien reflejado en la voz de la narradora, el ritmo, la manera en que salta de un tema al otro, los refranes populares, etc. Muy buena.
Un libro que atrapa, que deja al lector sumergido en la historia, lo leí en un día y medio!. Definitivamente un final que sorprende cómo el relato en si a medida que transcurre la novela. Frases que te dejan pensando.
3,5. No sé qué calificación darle porque El final me ha encantado y toda la novela lleva hacia allí, pero es que no he soportado a Nelly y muchas veces he tenido ganas de cerrar el libro por no aguantar sus reproches 🐒
Una novela fácil, sin esfuerzo. Definitivamente una pérdida de tiempo, a menos que quieras aburrirte y deprimirte. Es preferible salir a caminar, andar en bici, lo que sea menos leerla.
Es atrapante, embriagante y nos hace meternos en la piel de Nelly, sentirnos como ella se siente. Amargada, angustiada, masticando odio, como nos endulza la presencia de Daniel y nos aburre el pan sin sal que es Mauro. Podemos jugar a ser Nelly sin ningún problema, las cosas se sienten a flor de piel. Es hermoso.
Su triste crianza, su belleza marchitada, su amor no correspondido, todo nos arruga el corazón hasta su amargo final. Sin contar nada más, recomiendo desde acá leer la historia. No es un desperdicio de tiempo, en tres días devore el libro por completo... aunque la digestión fue pesada.
_------- spoiler--------_
Sabiendo el final, avanzamos. La perdida de cordura de Nelly no me sorprendió, de hecho pude darme el lujo de culpar a la demencia, pero no quisiera limitarme a simplificarlo de esta manera. Lo que realmente me preocupo mucho fue Mauro. El pobre hijo único, no esta bien.
Desde el comienzo de la obra lo note apagado, aburrido, abrumado, una persona depresiva. Depresivo es muy fuerte, quizás con un trastorno de ansiedad, pero hay muchas enfermedades mentales que pueden ser inculcadas por una madre emocionalmente ausente. Pero como dijo Nelly, "No fui tan mala madre como mi madre, pero fui mala madre".
Entonces, ¿Cómo puede alguien amar a sus hijos, si sus padres nunca lo amaron? No hay buenos o malos, no hay blancos o negros en esta historia. Solo personas rotas, personas que sufrieron, humanos.
Recomiendo fervientemente leer esta obra, aunque sea una vez. Disfrutar de personajes que son humanos, hablar de la vejez, del deseo, del amor no correspondido. De Norberto...