Entre trenzas apretadas, zapatos de charol y figuritas de Sarah Kay, Matilde espera a su papá. No sabe dónde está, pero sí sabe que no puede contarle a nadie de su ausencia. Y aunque pregunta, su abuela y su mamá no tienen palabras que expliquen lo que pasa. Matilde va al colegio, juega con sus vecinos y mima a su gatita Estrella: a su alrededor, Chile -convulsionado y violento- vive sus días más oscuros. Encontrar respuestas solo será posible con la ayuda del tiempo, la verdad y la justicia.
Leí este libro porque un colega lo escogió para lectura complementaria de 8° básico y me dijo "creo que es importante que los chiquillos lean este libro" y vaya que sí. Me lo leí de dos sentadas, que hubiese sido una si anoche no hubiese tenido tanto sueño.
La historia está narrada desde la perspectiva de Matilde, una niña de ocho años que vive y crece en el Chile de la dictadura de Pinochet. Su papá es un detenido desaparecido, hecho del que se entera escuchando las conversaciones de las adultas con las que vive: su mamá y su abuela.
La niña no entiende lo que pasa ni porqué su papá no ha vuelto a casa, y en su búsqueda se va transformando en una niña silenciosa para así evitar ser un problema más en la vida de su madre y su abuela, quienes buscan a su pareja e hijo.
Me pareció lindo que cierta parte de la historia sea narrada sólo con ilustraciones y el epílogo es muy emocionante.
Conmovedor. Debería ser lectura obligatoria para les niñes. Muestra la inocencia de Matilde y no de manera forzada.
Mis partes favoritas: "¿Qué es un centro de madres?" -No sé bien, pero creo que es donde van a tejer.
"Matilde no se lo puede decir a nadie, pero ella odia al presidente; en su casa no le dicen así, le dicen Pinocho o hijo y la palabra con P."
"--Pero es cierto, señorita, mi abuela Margarita no puede venir de visita porque no la dejan entrar a Chile. --Algo debe haber hecho, entonces. A nadie la castigan de esa manera si es inocente. --Usted es una canalla, señorita. Mi abuela no hizo nada malo. De ella usted no puede hablar mal."
"Otra vez Lexilio ese. Todo el mundo habla de eso. Mi abuela vive en México y en Lexilio. Lina se va a Francia y a Lexilio. Uno de estos días, cuando esté más tranquila, le voy a preguntar a la abuela dónde queda Lexilio."
A lo largo de estas pocas páginas, la autora condensa de manera muy acertada el terror, la tristeza y la desesperanza que vivió el pueblo chileno durante la dictadura de Pinochet. Y lo hace a través de los ojos de Matilde, una niña de ocho años, que no sabe dónde está su papá y no puede decírselo a nadie que no sea de su familia.
Es un libro desgarrador (especialmente para quienes les toque más de cerca la desaparición de un familiar o conocido) no solo por la historia que cuenta (y todo lo que subyace y no se dice) sino por hacerlo desde el punto de vista de una niña que no termina de entender lo que está pasando: ¿por qué no puede decir la verdad? ¿por qué la retan en el colegio por recitar en voz alta el poema que su papá le enseñó? ¿por qué su mamá y abuela lloran tanto últimamente?
Qué importantes son este tipo de libros para recordarnos que los latinoamericanos somos hermanos... no sólo compartimos momentos felices, rasgos distintivos y la pasión por nuestra cultura tan rica, sino que también compartimos las páginas oscuras de nuestra historia... que no debemos olvidar.
Me siento frente a la pantalla con la hoja en blanco y me pregunto cómo empezar, porque la lectura de Matilde, de Carola Martinez Arroyo, me dejó un gran vacío y un poco sin palabras. La novela, publicada por Editorial Norma en octubre de 2016, y seleccionada para el catálogo White Ravens 2017, con tan solo 25 capítulos cortos (26 si se cuenta el final ilustrado por PowerPaola) narra la historia de la pequeña Matilde que se ve envuelta en la situación social, político y económico más dura de Latinoamérica: la dictadura de los años setenta. En Chile el horror lleva el nombre de Pinochet a quien Matilde teme porque “sabe que él tiene la culpa de que su papá no esté con ellas” (su mamá y su abuela). En este contexto, la niña debe aprender a guardar secretos y por eso “piensa que a veces llevar secretos guardados es como andar con un montón de bolsos pesados, que cansan y que lo peor de todo es que no sabes muy bien dónde esconderlos”. Para ella la verdad tiene un peso demasiado grande como para poder sostenerla sobre su espalda de ocho años, pero aun así trata de resistir cuando los compañeros de colegio preguntan sobre el paradero de su papá y ella inventa historias que son “un poco mentira y un poco verdad”, o cuando la maestra Carmen le pide “una tarea en la que digan las cosas buenas que hizo el presidente”, e incluso cuando ve un retrato de Pinochet en la casa de Ana, su vecina y compañera de juegos, que le hace un nudo en el estomago. Matilde tiene necesidades, como un álbum de figuritas de Sarah Kay y la colección de ositos cariñositos, pero además y por sobre todo, entender la realidad que la rodea, una urgencia que está por encima de querer tomar la comunión o llenar su álbum, que se torna difícil de satisfacer cuando “todo lo que pregunta siempre termina en llanto”. Inventar historias, escuchar detrás de las puertas, no animarse a preguntar, tratar de seguir su vida con la mayor normalidad posible es la realidad de Matita, así la llaman quienes la quieren, una niña de ficción a la que, mientras leía, me dieron ganas de abrazar fuertemente. Una niña de ficción que tiene demasiado de realidad. Tal vez sea por eso que conmueve tanto.
FRAGMENTO: “Matilde se queda sola en la habitación. Piensa mucho. Piensa en su papá, en las ganas que tiene de verlo, en lo que le escuchó decir a su abuela de los militares, en las cosas tan tristes que oye detrás de las puertas, en su mamá y su abuela llorando y en todas las veces que escuchó la palabra muerte.”
"Matilde va al colegio, juega con sus vecinos y mima a su gatita Estrella: a su alrededor, Chile -convulsionado y violento- vive sus días más oscuros.", Carolina Martínez escribe este libro, bello y triste, yo lo recomendaría en especial a jóvenes, muchos de los cuales desconocen el origen de tantas divisiones en la actualidad.
“Matilde” es una novela de Carola Martinez Arroyo que relata un fragmento de la vida de Matilde, una nena a quien le toca vivir sus ocho años, junto a su madre y su abuela, durante la dictadura de Pinochet en Chile. Ella quiere jugar con amigas, quiere tener como las demás su álbum de figuritas de Sarah Kay, quiere un Cariñosito. Quiere dejar de ser pobre, quiere que le cuenten qué es lo que sucede, quiere poder hablar en la escuela con libertad y no tener que mentir más sobre su papá “que está de viaje” y todas esas cosas. Quiere querer a su maestra y a su vecina y sus sentimientos entran en conflicto cuando se da cuenta que no puede confiar en ellas. Su mamá nunca está cerca, ella la entiende, sabe que busca a su papá, pero la extraña. La abuela la acompaña a la escuela, la ayuda, de a poco construyen juntas una complicidad para hablar y escuchar noticias de todas esas cosas que “no puede contar en la escuela”. Viven solas, las tres, con un hijo/compañero/padre que no está, que no saben si está muerto. Tres generaciones de mujeres haciendo lo que pueden, formando parte de una red que marcha, busca, se rebela. Carola le pone una voz a Matilde que es genuina, es honrada, es a la vez tierna, infantil, contundente, certera, clara. Matilde es una niña segura de sí misma, sabe lo que quiere y, lo que no entiende, lo piensa, lo sostiene rumiando en sus ideas hasta que cobra sentido. A veces, ver la realidad a través de los ojos de una niña es como calzarse unos anteojos nuevos, con una corrección que necesitábamos aunque no lo supiéramos. El paisaje de pronto se aclara y uno ve con nitidez cosas que no se veían bien. Una historia tremenda, como todas las que recuperan relatos de desaparecidos y terrorismo de estado. Si bien la historia no está basada en hechos reales, perfectamente podría ser un relato documental. La mirada niña aporta luz y esperanza. El libro utiliza un recurso bello: hay un fragmento, sobre el final, recuperando años de exilio, que está narrado enteramente con ilustraciones. Me pareció un paréntesis en la historia, para descansar la narración, mientras las palabras se asientan, reposan y tejen redes de sentido y articulación con nuestras otras lecturas sobre el tema, y así poder volver sobre el final con renovada energía.
#Matilde de #CarolaMartínezArroyo. Ilustraciones de #PowerPaola
¡Qué lindos y necesarios son estos libros de LIJ!
Esta es una historia de espera, de búsquedas.
Matilde no sabe dónde está su papá y no puede contarle a nadie el porqué de su ausencia. Vive con su abuela paterna y su mamá que no pueden ni saben explicarle lo que está pasando en esos días en el Chile de los años del terror comandado por el Pinocho.
Muy bueno el enfoque de tremenda historia desde el punto de vista de una niña de 8 años, acertadísimo.
Me pareció sobresaliente la forma de narrar una parte de la historia enteramente con ilustraciones.
Súper recomendada esta historia.
《Matilde se siente un poco triste. Hay cosas que nunca le puede contar a nadie. Ni siquiera a su mejor amiga》.
《-Ay, Mati, yo quiero una gatita gris, para ser tan feliz como tú. No sabe por qué esa frase la pone tan triste. No puede impedir que los ojos se le llenen de lágrimas. Desde que le regalaron a la gata Estrella no pensó ni una sola vez en su papá. Le parece que para ser feliz tiene que olvidarse de que su papá no está》. 《-Buen día, hoy vamos a aprender a recitar. ¿Quién se sabe un poema de memoria? -dice la señorita Carmen. -¡Yo! ¡Yo sé uno! Me lo enseñó mi papá -Levanta la mano Matilde, entusiasmada. -A ver, Matilde, ponte de pie y nos recitas el poema. Matilde se para muy derecha y empieza: Por el Mar de las Antillas anda un barco de papel: anda y anda el barco barco, sin timonel
De La Habana a Portobelo, de Jamaica a Trinidad, anda y anda el barco barco, sin capitán. -Basta, Matilde. Este poema no puedes decirlo en la escuela, está prohibido y el que lo escribió también -le dice la señorita. Matilde llora, siente vergüenza y rabia. No logra interpretar bien qué pasó. ¿Por qué está prohibido el poema? ¿Será que a Pinochet tampoco le gustan los barcos?》.
Matilde es una niña de ocho años que vive en un difícil contexto: la dictadura. La novela está escrita con una cuidada narrativa donde presenta un tema sensible y complejo por medio de los lentes de una niña que ve su infancia truncada por el régimen. A través del monólogo interno de Matilde nos encontramos con una subjetividad llena de dicotomías, ideas, pensamientos y cuestionamientos. Es una novela muy emotiva, desde la simpleza del lenguaje logra transmitir una gran carga emocional que nos hace reflexionar sobre temas tan diversos, pero relevantes como la dictadura, la violencia, la infancia, la amistad, el adultocentrismo, las instituciones de poder, el duelo, entre muchos otros más.
Matilde va a la escuela, juega con los niños de la cuadra y mima a su gatita Estrella. Matilde vive con su abuela y con su madre, a la que casi no ve. Matilde extraña a su papá, pero no sabe dónde está. Matilde tiene que mentir a sus amigas, a sus vecinos, a su maestra. Matilde intenta ser una niña “normal” durante la dictadura militar de Pinochet, pero no puede (¿cómo podría?) sustraerse a un Chile que sufre la dictadura y que vive en la resistencia popular. Hermoso libro que puede leer de un tirón.
Me gustó mucho que la narración está presentada desde el punto de vista de la niña, pues de esa manera la información va llegando poco a poco y nos permite a los lectores hacernos una idea de aquella época. La mamá y la abuela tratan de tener una vida lo más parecida al resto de las familias, para no llamar la atención y eso le provoca a Matilde una serie de conflictos.
Es una lectura difícil porque no es ficción, sino un reflejo de lo que muchas personas vivieron durante esos años, sin embargo, es necesario conocerla y difundirla.
La historia de una nena que vive durante la dictadura militar de Pinochet con su mamá y su abuela.
Hermosa historia en la que el centro es la mirada de una niña, mostrando a partir de su ingenuidad cómo va armando sus ideas en torno al contexto que le toca vivir, sus miedos, sus enojos y tristezas, los secretos que había que ocultar y las mentiras que había que decir.
Lo leí de un tirón. Se deja leer de un tirón. No soy muy amiga de los libros de Zona Libre, pero este me gustó mucho. Hay mucha sensibilidad en la escritura de Martínez Arroyo.
Muy bonito, debería ser lectura obligatoria en los colegios. La autora cuenta la dictadura a través de los ojos inocentes de la protagonista. Libro sencillo y conmovedor!