El vuelo mágico es el viaje iniciático a través de los tres mundos: tierra, infierno y cielo. A partir de testimonios de técnicas chamánicas recogidas en las más diversas tradiciones y culturas arcaicas, Mircea Eliade reconstruye su significado para nuestra civilización, que vive en el olvido de toda vivencia de lo sagrado. Esta necesidad de superación humana y de trascendencia constituye el tema común de los diversos ensayos reunidos en este volumen escritos por Eliade entre 1934, después de su viaje a la India, y 1986, fecha de su muerte. El carácter polifacético de Eliade, novelista y profesor de la Universidad de Chicago, queda manifiesto en esta edición, que recoge tanto algunos de sus escritos ensayísticos y eruditos como noticias autobiográficas y diarios. Los primeros abarcan campos muy diversos, desde las culturas primitivas hasta las esculturas modernas de su compatriota el escultor Brancusi; las notas autobiográficas se refieren, sobre todo, al entorno cultural en el que vivió: sus encuentros con Carl Gustav Jung, Ernst Jünger, Henry Corbin, Ananda Coomaraswamy, etc. El conjunto de textos que reúne El vuelo mágico revela la evolución espiritual e intelectual de Eliade, siempre esforzado por encontrar el sustrato de lo sagrado en la confrontación del hombre occidental con las culturas lejanas.
Romanian-born historian of religion, fiction writer, philosopher, professor at the University of Chicago, and one of the pre-eminent interpreters of world religion in the last century. Eliade was an intensely prolific author of fiction and non-fiction alike, publishing over 1,300 pieces over 60 years. He earned international fame with LE MYTHE DE L'ÉTERNAL RETOUR (1949, The Myth of the Eternal Return), an interpretation of religious symbols and imagery. Eliade was much interested in the world of the unconscious. The central theme in his novels was erotic love.
Un conjunto de artículos que van desde comentarios sobre literatura (los diarios de Junger y Léautaud) hasta su propuesta programática de una historia de las religiones como disciplina autónoma, pasando por notas de su propio viaje a India. A Eliade le gusta hacer afirmaciones arriesgadas, y mira con algo de desprecio a los investigadores que usan sus métodos como refugio. Se le nota cierta impaciencia para hacer grandes afirmaciones por fuera de lo histórico, como por ejemplo: "(...) los términos "trascendencia" y "libertad" no están atestiguados en los niveles arcaicos de la cultura, pero la experiencia está ahí y este hecho tiene su importancia. (...) el deseo de la libertad absoluta se encuentra entre las nostalgias esenciales del hombre, sea cual sea su grado de cultura y su forma de organización social". Al leer algo así se puede tomar ese carácter ahistórico de su abordaje como razón para abandonarlo. Pero en caso que la exigencia de sentido que impulsó a Eliade resuene en el lector o lectora, puede ser una invitación a salir a buscar más.
Se trata de varios ensayos relativamente breves seleccionados por Victoria Cirlot. La selección no la discuto, pero a mi no me ha resultado satisfactoria y no obstante he disfrutado mucho de varios ensayos.
El momento en el que Eliade viaja para conocer a su gurú y acaban pinchando con la hija es 🙂❤️
El que da título al libro es alucinante, muy revelador.
"Habiendo vivido la cultura europea desde hace ya mucho tiempo bajo el signo del profano (las «Luces», el positivismo, el marxismo, el freudismo, el racismo, el historicismo), casi todos soportamos esta confusión sin indignarnos. Es justamente por esto por lo que encuentro extraña (en un sentido, contradictoria) la actitud de algunos de mis contemporáneos, que protestan cuando un gramático o un médico juzga una obra de arte, pero no lo hacen cuando un crítico literario, un médico o un erudito juzga una metafísica, una mística o un dogma. Se me responderá: eso significa que solo un místico está capacitado para juzgar una experiencia o una teoría mística y que solo un hombre que crea, para decir algo sobre una creencia. En efecto, es lo que debería ser. Solo se puede juzgar una realidad espiritual si se la conoce, y solo se conoce contemplándola sobre el plano de tu existencia. Solo se puede juzgar una obra de arte conociéndola, contemplándola desde un punto de vista estético. Se la puede aceptar o rehusar, pero antes hay que conocerla, amarla. Amando la poesía se pueden contemplar los poemas y estar capacitado para juzgar a un poeta. Amando las realidades suprasensibles (es decir, creyendo en su existencia y autonomía) se puede juzgar, aceptar o rechazar una metafísica, un dogma o una experiencia mística. Tanto en un caso como en otro hay que estar cualificado, no confundir los planos, no ser un profano. Dicho de otro modo, hay que creer en la existencia de la realidad que se juzga y en su autonomía espiritual".