Más allá de la ventana empañada del autobús respira densa la muchedumbre que deambula por calles y plazas y árboles y postes y cables y edificios y casas con ambos muñones tendidos, se dilata y se aglomera a los pies de las montañas y trepa, faldas arriba, hasta esas nubes que burbujean, se derraman y corroen los lomos amarillos que rodean esta ciudad y luego escurren entre las piedras y se pierden hondo entre zanjas y tuberías que sangran. Pero Dolores todavía no atraviesa ninguna de esas puertas.
Felipe Montes nació en Monterrey, México, en 1961. Construye, desde los trece años, un extenso poema narrativo titulado Monterrey, una saga río de un realismo mágico cuyo universo literario condensa los mitos y la vida cotidiana que coexisten en su ciudad natal y su región. Sus libros publicados hasta el momento son Casa natal, Catedrales, El Vigilante, El Enrabiado, Sólido azul, El Evangelio del Niño Fidencio, Dolores, La Casa Natal y El Pozo De Fuego, Rosalma, Yerbabuena, Barrio de Catedral, De brasas y cenizas, La Hacienda de la Soledad y Catalina y el ángel. Estas obras, en sus versiones impresas, se distribuyen en catorce países, y algunas de ellas han sido traducidas al francés, al inglés y al italiano. El Enrabiado ha sido considerada una de las mejores obras escritas por integrantes de su generación.
Dolores (2009) escrita por Felipe Montes es un texto híbrido entre novela corta, cuento largo y prosa poética. Por medio de una sintaxis vanguardista el argumento gira en torno a Dolores, la protagonista, una niña de rancho que llega a la ciudad de Monterrey en busca de mejores oportunidades no para ella sino para su familia. Esta novela es una crítica puntual del clasismo mexicano, descubre con simplicidad y sin melodramas la cruda realidad a la que estan expuestas las mujeres jovenes y pobres, destinadas al sevicio doméstico, al trabajo en fábricas y a la prostitución. Excelente pieza literaria contada con un lenguaje desestructurado, entrecortado y un final cercano a la imagen audiovisual del cine de arte. Final ambiguo, pertinente y puntual. Dolores es una obra literaria de fácil y rápida lectura así como de gran valor literario. Altamente recomendada.
La lectura de "Catedrales" y "Casa natal" me había desilusionado mucho. Me parecían poemas de confección regular, pero del tipo de poemas que ni van ni vienen y terminan por olvidarse.
Sospeché que la mismo me pasaría con la primera novela suya que leo, pero me alegró equivocarme. Como narrador, Felipe Montes resultó ser mucho mejor poeta que como poeta. Hay un manejo mucho más controlado (y también arriesgado) del lenguaje, imágenes que iluminan la narración y diálogos que la orientan. La novela, como dijo Borges, generalmente está llena de ripios; pero "Dolores" es una de esas honrosas excepciones: ligera, ágil, directa (pero sin dejar de ser poética), es una novela en la que la prosa tiene un lugar más importante que la narración.
"Dolores" me recuerda "San Manuel Bueno, mártir" de Unamuno, en tanto que la novela es prácticamente un auto sacramental. Hay un personaje alegórico (Dolores) en quien caen varias de las desgracias que se asocian a las mujeres de su edad, clase social y profesión (empleada doméstica en San Pedrosburgo, Nuevo León).
Una novela que no sólo recomiendo, sino que me ha invitado a explorar más (y mejor) la narrativa de Felipe Montes.