Un poco repetitivo, ofrece demasiados datos de cifras y es frustrante no poder quedarse con toda la información, es una lectura algo densa pero breve así que lo compensa. Es bastante esclarecedor ver cómo el origen del sistema patriarcal está en el núcleo tradicional de la familia y la división del trabajo por sexos, al igual que ha condicionado muchos movimientos feministas (que no lograrían cambios reales en la situación de la mujer, en los que la mujer trató de liberarse pero se convirtió en una nueva forma de mercancía), e incluso los cánones de belleza. Explica conceptos marxistas y aboga por el sistema socialista como responsable de la emancipación de la mujer (en concreto en Cuba). Es triste apreciar que en muchos aspectos seguimos igual, aunque también reconforta ver nuestra evolución hacia la igualdad en otros. Intercala datos (como ya he dicho de cifras) censos, encuestas y gráficas con otros más subjetivos, pero a pesar de la subjetividad, la objetividad que también nos ofrece permite de alguna manera que puedas alejarte de la opinión de la autora y así llegar a tus propias conclusiones.