Como muchos niños de la posguerra española, Eduardo Mendoza estudió una asignatura denominada Historia Sagrada, resumen e ilustración de algunos pasajes de la Biblia que hicieron nacer en él la fascinación por la palabra escrita y por los mundos de ficción, además de enseñarle a distinguir entre lo real y lo imaginario. ‘No exagero al afirmar que la Historia Sagrada que estudié en el colegio fue la primera fuente de verdadera literatura a la que me vi expuesto’. Basado en sus recuerdos y en la certeza de que una sociedad se explica mejor si no se desvincula de sus mitos fundacionales, Eduardo Mendoza repasa algunos pasajes, como el de la serpiente que tienta a Eva, la expulsión de Adán y Eva del paraíso, la muerte de Caín a manos de Abel o el sacrificio de Isaac y muchos más, así como algunos episodios centrales del Nuevo Testamento. Al hacerlo, y sin perder nunca el hilo de la narración, va reflexionando sobre los ángeles, sobre la creencia y la incredulidad, sobre la moral y la ética, o sobre cómo el arte ha tratado estos asuntos. Las barbas del profeta, texto inédito del autor, es un viaje a la tierra de José y sus hermanos, de Salomón, de la Torre de Babel o de Jonás, de la mano de un escritor que paga así su deuda, o parte de ella, con el que entonces fue para seguir siendo lo que ahora es.
Eduardo Mendoza Garriga studied law in the first half of the 1960s and lived in New York between 1973 and 1982, working as interpreter for the United Nations.
He maintained an intense relationship with novelists Juan Benet and Juan García Hortelano, poet Pere Gimferrer and writer (and neighbour) Félix de Azúa.
In 1975 he published his very successful first novel, La verdad sobre el caso Savolta (The Truth about the Savolta Case), where he shows his ability to use different resources and styles. The novel is considered a precursor to the social change in the Spanish post-Franco society and the first novel of the transition to democracy. He describes the union fights from the beginning of the 20th century, showing the social, cultural and economic reality of the Barcelona at the time. A year later he was awarded the Critic Prize.
His most acclaimed novel is probably La ciudad de los prodigios (The City of Marvels, 1986), about the social and urban evolution of Barcelona between the Universal Expositions of 1888 and 1929. It was adapted to the screen by Mario Camus in 1999.
In 1996, he published his third major Barcelona novel, this time set in the 1940s, Una comedia ligera (A Light Comedy).
Also within Mendoza's work stands the saga of Ceferino, a peculiar character, a detective locked up in a mental hospital. The first of these novels, El misterio de la cripta embrujada (The Mystery of the Bewitched Crypt, 1979) is a parody with hilarious moments mixing detective stories with gothic narrative.
In the second novel of the saga, El laberinto de las aceitunas (The Labyrinth of the Olives, 1982) he confirms his talent as parodist; the novel is one of his most successful works. The third (and last) novel of the saga, La aventura del tocador de señoras (The Adventure of the Powder Room) was published in 2002.
The newspaper El País published two of his novels by instalments, Sin noticias de Gurb ( No Word from Gurb, 1990) and El último trayecto de Horacio Dos (The Last Journey of Horatio Dos, 2001).
In 1990, his work in Catalan Restauració made its debut. He later translated it into Spanish himself.
"As Barbas do Profeta" visita alguns dos trechos do livro que Eduardo Mendoza estudou, quando novo, e através do qual tomou contacto com a Bíblia. Em meu entender, está mais indicado para não crentes ou agnósticos, embora admita que haja crentes com abertura para refletir criticamente sobre algumas das histórias mais conhecidas, sobretudo do Velho Testamento, desde Adão e Eva, passando por Abraão, Moisés, David e Golias, Judite e Holofernes, Sansão e Dalila, mas também do Novo Testamento. A linguagem usada é amiúde irónica e ligeira, algo que, divertindo os não crentes, poderá, não obstante, chocar os fiéis. Ninguém gostará de ver rir do que lê, ouve e proclama todos os domingos. Para mim, que cresci como católica, esta obra aponta algumas das estranhezas que a Bíblia sempre me sugeriu, mesmo quando estava rodeada de pessoas que tomavam tudo ao pé da letra. Não havia, antigamente, a ousadia de colocar em causa o que era sentenciado pelas autoridades eclesiásticas, atreitas a impor castigos e excomunhões. Vale como testemunho pessoal no qual muitos se reveem, embora peque pela exiguidade.
Un repaso a lo aprendido en la niñez de Mendoza en la asignatura de Historia Sagrada. Salpicones de humor por aquí y por allá, pero nada trascendente para nadie.
Mendoza realiza un repaso por los relatos de la Historia Sagrada, una asignatura que enseñaba los libros bíblicos en el colegio hace ya décadas. Estas historias resultaban sorprendentes y llamativas, aunque no siempre comprensibles por los niños. Recopilando su visión desde que era niño y comparándola con la visión de un adulto, Mendoza utiliza la ironía para repasar las narraciones del Antiguo Testamento, valorando su potencial literario y argumentativo.
Se trata de un libro prácticamente anecdótico, sin un fin concreto. Resulta bastante liviano, casi ni deja poso. Decididamente un libro poco rematado.
Un librito bastante entretenido sobre la llamada "Historia Sagrada", asignatura que se impartía en los colegios españoles y que dejó huella en el imaginario de Eduardo Mendoza, y seguro que de muchos más niños de la posguerra.
La idea no es mala, pero se echa en falta un poco más de profundidad y de ese ingenio tan divertido con el que escribe Mendoza. Vamos, que le falta chicha, dicho mal y pronto.
Aos que escrevem é habitual perguntar pelos livros mais marcantes das suas vidas. O escritor espanhol Eduardo Mendonza depois de matutar na pergunta concluiu que a sua primeira grande influência foram as histórias do Antigo Testamento que ouvia na escola quando era miúdo. Este livro é o produto dessa conclusão. São histórias que todos conhecemos, ou das aulas de religião e moral ou das tardes de cinema de fim-de-semana. Sansão e Dalila, Noé, a Torre de Babel, Jonas, David e Golias são algumas das histórias recordadas. A escrita é simples e directa, uma revisitação do passado em que Mendonza aqui e ali nos indica de que forma essas antigas histórias estão presentes na produção cultural posterior. Alguns casos são evidentes (como sucede com as diferentes representações pictóricas da Torre de Babel), outros geradores de maior surpresa (como a ligação entre Sansão e o King Kong). Em suma, um livro rigoroso na sua escrita, ainda que sem pretensões de profundidade, que é uma bela forma de recordar algumas histórias com as quais crescemos e um pretexto para ler ou reler o Antigo Testamento.
¿Y si os dijera, que a medio camino entre la novela ficción y el ensayo, existe un género por descubrir, que analizando un tema complejo es capaz de entretener y divertir al lector? Pues además de existir, las Barbas del profeta es ejemplo de ello.
Como lector aficionado, conozco una decena de libros que deberían catalogarse como "atrévete si puedes" que van desde; Los Miserables hasta los Hermanos Karamazov. Lecturas exigentes, agobiantes y terroríficamente extensas que prometen acaparar tus próximos 3 meses con una buena tendinitis si decides leerlos en formato físico.
Si con toda la fe del mundo ya cuesta introducirse en las abundantes páginas de estas novelas tan complejas, imaginaos ahondar en ellas en plena pubertad y con un contexto social de posguerra. Así lo vivió el autor y miles de adolescentes, que por primera vez en sus vidas, tendrían un encuentro literario con la obra más influyente de nuestra sociedad moderna; la Biblia.
Filosofía, arte, sociología, teología y muchos campos más se verán reflejados en los pensamientos de Mendoza, capaz de relatar estos sucesos divinos de una manera sencilla, graciosa y tremendamente original.
3,5. En Las barbas del profeta, Eduardo Mendoza demuestra que hay algo más poderoso que la fe en la Biblia: la calidad literaria. Al tratarse de una colección de literatura antigua, hay para todos los gustos; los sentenciosos encontrarán la sabiduría arcana del Eclesiastés; los apasionados, un torrente de emociones en el Cantar de los cantares; los que, como yo, son fans de las epopeyas, el Éxodo, donde los israelitas se pierden por el desierto cuarenta años y los religiosos siguen teniendo los cuatro Evangelios, donde se da cuenta de la vida y milagros de Jesús de Nazaret. Tiene razón Mendoza cuando dice que es el libro más ilustrable del mundo y, añado yo, el más ilustrado. La potencia de las imágenes anima al arte. Me puse a pensar y ese es el hallazgo bíblico: que cada uno, independientemente de sus sentimientos religiosos, puede encontrar algo en lo que identificarse: ya sea Lavinia Fontana con Judit y Holofernes como venganza ante sus agresores, Passolini y su Evangelio según san Mateo, la versión más bien burlesca de la Última Cena de Buñuel en Viridiana o, en el campo contrario, Samuel Flores con su Sagrada Familia (1857), donde quiere plasmar los valores conservadores ante un México que buscaba su propia modernidad. Y la lista sería infinita si quisiéramos: Rembrandt, Tiziano, el monumental trabajo de Chagall sobre el Antiguo Testamento, donde mezcla elementos modernos o incluso proféticos de episodios posteriores (en el lienzo El Rey David, de 1951, vemos un libro del que brota Betsabé, la amada de David, dando el pecho al futuro rey Salomón, el amado de Dios como recuerda la propia Biblia). Ante la enormidad de la Literatura, de la cultura surgida de un solo libro, de una asignatura conocida como Historia Sagrada, donde no se sabía muy bien qué se daba o por qué, donde las fuentes israelitas del cristianismo se pasaban un poco por encima, y donde algunos episodios principales, por su violencia, como la traición de Absalón hacia su padre David, o convenientemente olvidados como Elías y los profetas de Baal, se daban sin orden ni concierto. Misterios del cuarentañismo. Pero al final ante tanta enormidad, como dice el Salmo 45, "rebosa mi corazón palabra buena". Al final, con la mala baba propia de Mendoza, es una exploración amena de la cultura hebraica que creó Europa, al alimón con Roma y Atenas, trata de explicar por qué le gusta la Biblia y, de paso, nos recuerda que siempre hay algo rescatable en esa colección que tanto sufrimiento ha causado. Recordemos las palabras del libro de Isaías: "Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas noticias, del que proclama la paz, del que anuncia buenas noticias" (52:7).
Escrito a modo de homenaja a la asignatura de Historia Sagrada que Mendoza hubo de cursar en su juventud, pretende combinar dos temas: el deleite infantil ante la Biblia -considerada estrictamente como obra literaria-, y la reflexión sobre la influencia de la ficción en la formación de un escritor.
Se me queda un tanto cojo en ambos aspectos. No me parece que acabe de expresar bien ese deleite infantil al que él mismo hace mención, solo lo hace puntualmente y en su mayoría el texto podría haber sido similar si se hubiese acercado a la historia sagrada en otro contexto. Y por otra parte, la reflexión sobre la la influencia de la ficción en su formación es muy breve y superficial, toca ese tema tan solo en la introducción y no vuelve a aparecer.
Lo único que me aporta este libro, en realidad, es saber ante qué se exponía a los niños en aquella asignatura, que no es más que ante un conjunto de historias de la Biblia ampliamente conocidas en nuestra cultura. Mendoza hace un resumen comentado de todas ellas que puede tener su punto de interés al ofrecer su visión sobre ellos, pero poco más.
Libro divertido, escrito con ese humor característico del autor. No busques un estudio teológico sobre la Biblia, es una obra personal donde se analizan los mitos de la Historia Sagrada con la vista puesta en el recuerdo de su impresión infantil y el pensamiento de un adulto ya formado. El tono socarrón del autor no se utiliza como un medio para faltar al respeto sino como muestra de la sorpresa ante la credulidad que ofrecemos a las historias que crean imágenes tan poderosas que perdonamos sus evidentes incongruencias.
Trabajo muy interesante de Eduardo Mendoza, muy ameno, cargado de la fina ironía propia de su pluma y a la par con mucha rigurosidad histórica, por lo que bien podría tratarse de un recopilatorio de Historia Sagrada. Para los niños que crecimos en la época en que se daba en bachillerato, nos sirve de tierno recordatorio.
«En aquella época, pertenecer a la religión católica era lo natural. Bastaba con dejarse llevar por la corriente. No creer en Dios no sólo era un acto de rebeldía y una postura antisocial, sino que requería un notable esfuerzo intelectual.»
Ha sido un tierno reencuentro con el Javier que hasta los 12 años se educó en centros religiosos.
Prácticamente un timo. Llamarlo ensayo es insultante. Son simples resúmenes de escenas bíblicas. Cualquier autor de medio pelo con Wikipedia te puede escribir algo mejor. No es digno de este genial autor.
Este libro cuenta las historias recogidas en un libro denominado "Historia Sagrada" que se enseñaba en su época de colegio. La verdad es que el libro no me ha gustado ni inspirado nada, siendo Mendoza uno de mis autores preferidos.
El autor recuerda la asignatura de Historia Sagrada que cursó siendo niño y comenta algunos pasajes e ilustraciones de la Biblia, con cierto punto de humor. Me resultó agradable porque me gusta cómo escribe Mendoza, pero no hay mucho más que decir de este libro.
Es una forma muy entretenida de leer lo que todos los que hemos sido niños de padres católico-practicantes, ya hemos escuchado cien veces, aun así se queda lejos de la calidad del resto de obras que he leído de Mendoza
Gran libro sobre la historia sagrada. Es una continuación de las grandes historias de la biblia contadas desde un punto de vista actual, con comparaciones brillantes y con un narrador (aun no siendo este practicante del cristianismo) que te hace querer proseguir con la lectura.
Libro claro y muy breve , nos acerca a la historia sagrada con un lenguaje muy sencillo y directo, al que nos tiene acostumbrados Eduardo, asequible a cualquier tipo de lector
Parecerá un poco pedante pero yo de la biblia sé más bien poco, pero como repasa toda la historia, personajes y da su visión de distintos aspectos, que debería conocer, consigue que me interese.
Es un texto conocido desde el colegio, por lo menos para los que ya tenemos una edad avanzada, pero lo mejor son los comentarios irónicos que va soltando el autor.
Eduardo Mendoza repasa su apuntes escolares sobre la Biblia pero se queda en lo anecdótico y las incongruencias. Esperaba un poco más de reflexión y profundidad.