A finales del siglo XIX, Juan, un joven almeriense nacido en una acaudalada familia, decide abandonar su ciudad y su desahogada vida para entrar a trabajar en el ferrocarril. En su primer destino como jefe de estación conoce a su futura mujer, Agustina, con la que tendrá siete hijos. "Postales coloreadas" es la crónica novelada del periplo vital de Juan y de Agustina, padres de la abuela materna de la autora, y de sus hijos; una crónica que parte de Almería y llega a Zaragoza, con paradas intermedias en una pequeña aldea de la provincia de Orense, Vigo, Madrid y varios pueblos de la provincia de Teruel. A lo largo de esta narración, en la que se entrelazan pasado y presente, memoria e invención, lo que se dice y lo que se calla, certezas y suposiciones, y en la que aparecen diversos objetos con un gran poder evocador (postales coloreadas, fotografías de estudio, dos bastones con mango de plata, un azucarero, una talla de san Antonio, unos pendientes que en su origen fueron unos gemelos, entre otros), el lector será testigo de algunos de los acontecimientos que jalonan la vida de una familia cuya existencia está marcada por un padre acostumbrado a hacer su santa voluntad.
Nacida en Zaragoza en 1962, es licenciada en Filología Hispánica y diplomada en Filología Inglesa. Desde 1986 es profesora de Secundaria. Ha publicado ediciones didácticas de obras de teatro y numerosos artículos sobre la enseñanza de Lengua y Literatura. Adora conocer otras culturas y otras lenguas. En 2009 aparece su primera novela para adultos, Bajo el león de San Marcos. En la colección Espacio Abierto ha publicado las novelas El medallón perdido, El retrato de Carlota, Donde aprenden a volar las gaviotas y El bosque de los árboles muertos. Con su obra La noche más oscura ganó el VIII Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil.
Cuando vi que era una novela que trataba sobre una familia a lo largo de todo un siglo ya sabía que me iba a gustar porque tiene dos de mis ingredientes favoritos, relaciones familiares y costumbres. Y así ha sido. Me ha encantado. Trata de la familia de la autora, desde sus tatarabuelos Mateo y Margarita, sus bisabuelos Juan y Agustina y sus abuelos Mercedes y Paco. Y vamos conociendo a toda la familia. Y no solo conocemos la vida de todos sus miembros sino que nos enseña como a medida que su familia iba evolucionando también lo hacía la sociedad. Nos enseña la evolución del ferrocarril, los distintos lugares donde vivió su familia, el papel de la mujer en aquella época, la educación, el trabajo,las diferencias entre hombres y mujeres y de clases... Hace un recorrido por los lugares donde vivieron desde Almería hasta Zaragoza pasando por Amoeiro, Madrid, San Sebastián... También nos encontramos con personajes y hechos históricos.
Y con un estilo claro , sencillo y con un fino sentido del humor, a través de sus recuerdos y del armario de su abuela que es donde encuentra objetos, fotos y postales coloreadas rehace la vida familiar,la vida de una familia con sus luces y sus sombras, como la de todos.
Una lectura tierna, dura en ocasiones y muy real que he disfrutado muchísimo.
El ropero de la abuela contiene mucho más que ropa… Encapsuladas en su interior se conservan fotografías, objetos y postales que develan la historia de los antepasados de la narradora que sabiamente en una mezcla de fantasía y verosimilitud, las entrelaza y las recrea rescatando con ello sus raíces y la personalidad de los miembros de su árbol genealógico.
Irremediablemente me llega a la mente la melodía de Cri –Cri que dice “Toma el llavero abuelita y enséñame tu ropero…” y que encierra, al igual que el libro de Ana Alcolea, objetos que la abuela ha guardado a través de los años y que al relacionarse con personas que vivieron en algún momento de la historia familiar, cobran valor en el corazón de quien les confiere significado y cariño.